viernes, 19 de octubre de 2012

RECOVECOS DE NUESTRA HISTORIA


                                                                                     

                                 PERSONAJES CARTAMEÑOS OLVIDADOS

JOSE ALARCÓN LUJAN  (hijo de Cristóbal Alarcón Messa) nació en Cártama, casa solariega de sus padres (casa Parrao), el 23 de enero 1821, y  murió también en Cártama el 14 de noviembre  de 1.821.
            --Alcalde Mayor de Málaga
            --Diputado a Cortes
            --Gran Cruz de Isabel la Católica, el único cartameño que, con González Marín, han ostentando esta condecoración en honra para Cártama.
            --Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo (24 octub. 1.881), como también loo fue después otro cartameño, José González Marín.
            --Fundador del Orfanato “Gota de Leche” en Málaga.
            --Se retiró su lápida de la Iglesia por decisión del párroco.
            --En Málaga adquirió un notable prestigio este cartameño al ocupar la alcaldía en diversas ocasiones entre 1.876 y 1.881.
            --Intervino en el proyecto de calle Larios, que ianuguró Sebastían Souvirón (esposo de su sobrina Adelaida Rubio Alarcón), afrontó el emplazamiento de algunos jardines y  no se  le puede negar su sentido reformista en el ámbito urbanístico. Además, Alarcón Luján cautivó al Rey Alfonso XII durante su visita a la ciudad en 1.877. Al realizarse  el trazado de calle Larios la ciudad perpetuó su memoria dándole  el nombre Alarcón Luján (que aún conserva) a la antigua calle de Pescadores.
            --Muere el 13 de septiembre de 1.902 en Cártama, su ciudad natal.
            --Amigo personal de Antonio Cánovas del Castillo.
            --En el despacho del Alcalde de Málaga existe un cuadro detrás de su mesa conmemorando la visita que el Rey  Alfonso XII hizo a la ciudad, en el que figura el recibimiento en el puerto por parte del alcalde, D. José Alarcón Luján.
            --Casó con Teresa Herrera y Andrés Cardenal el 13 mayo 1.858 en la Iglesia de San Pedro de Cártama. Teresa nació el día 2 octubre 1.829 en La Habana (Cuba). Murió el 14 de noviembre en Cártama.


El matrimonio tuvo los siguientes hijos.-

            --María de Los Remedios de  Alarcón y Herrera, n. el 22 mayo 1.858 y murió el 20 de mayo de 1.938.
            --Concepción, nació 15 noviembre  1.860, m. 6 marzo 1.946.
            --Fernando Alarcón y Herera, 1.863. M. 11 febrero 1.887 en Málaga.
            --Josefa, nació 14 abril  1.865  y  murió  27 diciembre 1.927.
            --Francisco, n.  30 julio 1.867 en Málaga
            --Juan Alarcón y Herrera. N. 1.869 y murió octubre 1.895
            --Soledad, n. 14 septiembre 1.870 y m. 18 abril 1-906.
            --Las hijas de Alarcón Lujan entraron en la leyenda al cantarla el pueblo de la siguiente forma entre otras:
            --Señor Alcalde mayor / no prenda  a los ladrones / que tiene usted unas hijas / que roban los corazones.
            --La Corporación presidida por Félix Hidalgo Santana rotuló la plaza en que se ubica el Pilar Arriba con el nombre de “María,  Concha (concepción), Josefa y Soledad” aludiendo a la copla popular. Pero en la democracia estos nombres fueron quitados invocando las lumbreras “democráticas” que eran nombres de fachas. Sin comentarios.

domingo, 14 de octubre de 2012

EL RELATO BREVE DE HOY


                                           EL “HUEVÚO” Y LOS POLÍTICOS  (AS)


            Uno de los atributos que los varones suelen llevar entre las piernas, aquel bercero callejero lo llevaba abultadamente  montado sobre uno de sus muslos. La causa del fenómeno todo quisque barruntaba,  pero nadie la sabía a ciencia cierta, razón por la que el común de las gentes le llamaba simplemente, “el bercero huevúo”.

            Era aparcero de un pequeño huerto de regadío de cómo dos fanegas,  en donde personalmente cultivaba toda clase de verduras  de estaciones.

            Cada día, a las del alba, lloviera o tiritara el verbo si era invierno,  más llevadero si  verano,   enjaezaba su mula con el aparejo y, sobre éste, un serón de esparto con profundos cujones que en tandas de variedades hortícolas los llenaba  para venderlas callejeando  por el pueblo.

            Se sabía que la gente del consistorio lo traía  frito a impuestos, que le eran cobrados en plena calle a tenor del precio total de la mercancía según el aforo hecho por el práctico municipal, a la vez romanero de los arbitrios de usos y consumos.

            El bondadoso  bercero, pese a la indama que sentía contra  la plebe edilicia por su voracidad recaudatoria, no se atrevía a  vocearlo (¡menudos son los mandamases!) pero, por bajinis, se le solía  oír: Y yo trabajando día y noche, bregando con la dura tierra, con las lagartas, el gusano gris, el mildeu, el tizón, etc, para  cada día tener  que entregar parte del fruto de mis sudores a estos  vagos, que no hacen ni el huevo sino arruinarnos, estos arrimaos  de lipendi a la olla de la sopa boba, y otros etcéteras que mejor es no reproducirlos. Si el bercero hubiera vivido estos tiempos de nuestra España, en do la mentira, la trola, la corrupción de hechos y de conceptos lo invade todo ¿qué hubiese dicho?  

            Pero la cosa parece que viene de lejos y no se vislumbran propósitos de enmienda. Ya  en los tiempos Bíblicos,  un autor recoge una escena concordante con lo que expongo: A Pilatos, que juzgada al dulce Jesús, se le quedó fija una frase de Él  “yo he venido al mundo para dar testimonio de la verdad...” Pilatos, político, se preguntaba  quien podría ser aquel justo al que debía condenar a muerte  ¿un iluso, ¿un loco? ,  ¿un soñador?... Él (Pilatos), sabía por experiencia que no es posible gobernar y vencer en política sin el engaño, el fraude y la mentira, y así, con ese escepticismo propio de muchos políticos de las  sociedades decadentes, exclamó: “Y qué es la verdad”.

            Pilatos no se había enterado --sí, su mujer, Claudia Prócula, nacida en Cartima (Cártama actual)--, que el Reo había dicho “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. El tiempo ha demostrado lo real de lo que aseveraban  ambos.

            Volviendo al bercero, sus pregones callejeros con voz aguardentosa y cansina  durante el recorrido  una y otra vez por las empedradas, cuando no terrizas, calles del lugar, llevando tras de sí su sumisa y abnegada mula castaña cuyo cabestro él llevaba terciado por los hombros cabe la nuca, andando parsimoniosamente, “huevo” (o lo que fuera) en ristre, era de esta guisa:

            Amas, llevo coles empellá, lechugas oreja mula y mininas del terreno, acelgas, rabanitos de entre alfalfas, batatas California y blancas para cocidas o asadas, papas orondas y, overas para engañar al vino, coliflores, cebollas y cebolletas, yerbabuena, aceitunas pa partir (en eso se acordó de los políticos y sus impuestos) y, en un lapsos mental, seguía: Amas, llevo políticos mauros y como las verduras, doy dos por el precio de uno...




NOTA: Probablemente el siguiente artículo esté dedicado a una significada concejala del Ayuntamiento de Cártama porque, ¿a quien que le apuñalen no  le sangra y duele  la herida?

sábado, 13 de octubre de 2012

OFRENDA LITERARIA


NOTA PREVIA: Estos minirelatos literarios forman parte del contenido  de un pequeño libro que, con el mismo título, preparo, al tiempo que el ya muy avanzado, “ECOS DE LA ALHÓNDIGA”, también relatos y cuentos que tratan de recoger  (D.M) aquella profunda cultura campesina, ya desaparecida (como casi la propia agricultura), de hombres enraizados en la tierra,  amigos del sol, de las sembraduras en sementeras  otoñales, de las barcinas y  trillas acompasados con cantes de  temporeras, de los arcos iris  al escampar las bruscas que   temperan los campos .  

Algunos de ellos ya han sido publicados en el periódico digital, “El Aguijón”, pero no  se volverán a insertar por cosas de la política, ¡ah los políticos!  Por 47.000.000 de habitantes anda España y dicen que hay 450.000 políticos, o sea, uno por cada 100 habitantes de media; basta que a su cabeza se ponga cualquier Atila para  que esta caterva, en su mayoría indigentes intelectuales disidentes de la ética (y de la estética),  arrasen España, que es lo que están haciendo.

                                                               ***


                                                  MINIRELATOS

                               A mi amigo bueno,  José Juan Bedoya.

                                                   I

                                     El chopo de la ribera

         Conservo aún en mi vieja  memoria   aquellos ocasos estivales vividos a la vera del Guadalhorce. Dulces recuerdos de mieles juveniles. En la estación de la armonía, cotidianamente en los rojos ocasos  el ruiseñor,  velado por el cendal de trémulas hojas verdiblancas del chopo de la ribera, prodigaba sus mágicas cadencias líricas. En otra estación, la oropéndola de cuerpo amarillo y oscuras alas, suplía al ruiseñor en la grata estancia del alto chopo   dispersando a la brisa su llamativo y espaciado canto, nana de mi niñez en los lares del cortijo labrantío: tiri-aliuuu.

          Igual que yo, el chopo de la ribera sentiría íntimo amor por los pájaros cantores, cuyas algarabías de pipiares a la hora de la “queá” en los árboles del soto, era en los melancólicos atardeceres campesinos la alegría de los niños, a los  que, sin ellos saberlo, la tierra de su nacencia y crianza, les había nutrido de un  alma de poetas.

                                                        II

                                              Los galápagos

         En los quijeros de la vasta acequia  del Barullo que riega  la dilatada vega, fuera de sus duras caparazones las gráciles cabecillas con ojos tristes, tomaban el sol, matutino y vespertino, hileras de galápagos. Espantados  a mi paso acequia arriba  hacia el atraque de la mimbre, como las fichas de dominó que caen iban tirándose, resbalados, al acuoso cauce en cuyas aguas se  guarecían.

                                                      III

                                           Hormigas y cigarra

                                         A Pablo y Lucía, mis nietos.

         Arrastrando a duras penas entre  cuatro o más individuos un grano de trigo,  cebada,  una miaja de pan o un pellizco de comida que les cayera de su merienda a los campesinos (cualquiera de estas cosas era cinco veces más grande que sus mínimos y veloces cuerpecillos),  una febril colonia de hormiguillas roji-negras  entraban y salían a toda bulla del  hormiguero, que tenían bajo  el terrizo y compacto suelo del sombrajo de gañanía.

         Iban del boquete de salida a la era próxima, distante diez pasos, en donde se trillaban las mieses, y, volvían arrastrando a trancas y barrancas su cereal botín. Esforzada tarea de acarreo por un caminillo de pasos sobre el que el inclemente sol estival sacaba chirivitas. Siempre me pregunté ¿qué ocurre después dentro del hormiguero durante todos los días del año? Ni  Henri Fabre en su libro, “La vida de los insectos”, ni Maurice Metternich en el suyo, “La vida de las hormigas”, que leí con fruición muy joven, alcanzaron a aclararme este insondable misterio de la creación. En realidad de verdad, la creación toda es eso, misterio que dan fe de otro gran Misterio.

         Al tiempo que las mínimas hormiguillas hacían su  labor, la cigarra aserraba con su monótona salmodia   la madera de la rama de un almendro cercano. ¿Qué vegetales secretos de aquel astroso y centenario almendro de maderas astilladas nos quería transmitir la cigarra?  Lo cierto es que su canto también forma parte de la armónica partitura que constituye la creación universal.

                                                     IV

                               La “escama” de la culebra
                                                      
                             A la memoria de aquel porquerillo...

         Entre los traspillados matojos del lindazo que separa dos hazas, estaba el pellejo blanquecino y viscoso que la culebra gruesa y larga de los manchones, había mudado. Aprensión, recelo...: ella no andaría lejos y, no hacía mucho tiempo ahogó a una marrana primala cuando careaba en el rastrojo cercano.

                                                   V

                                    El pajarito del agua

         Primeros chubascos otoñales. El ínfimo pajarito que llamaban los niños,  “Pajarito del agua”, desparramaba su dicharachero y agorero  gorjeo  saltando de rama en rama en la copa del  álamo gigante  en cuyo tronco, los enamorados que bajaban por la realenga habían dibujado con sus albaceteñas navajas “payá”corazones hendidos por la flecha de Cupido.  Los días tristes en que la brisa  venía henchida de humedad, bajo la copa del generoso álamo los niños interpelaban al pajarillo cantándole: “Pajarito del agua ¿lloverá?...” El leve ramillete con plumas y alas  de plata les contestaba con su trino: “Si señor, sí señor, si señoooooor...” De levante llegaba un relajante frescor de viento ¡Qué serenas se nos antojan las tardes autumnales del recuerdo...!

                                               VI

                                   Mi pueblo; santo y seña
                                                   
                                 Al cartameño más bueno
                                                       Pepe González Marín
                                                      que me enseñó amar a Cártama,
                                                       con mi amistad en la memoria.

         Abril. Trepidante alboroto  de los esquilones de la ermita mariana y, al unísono, un tropel sonoro   de  campanas parroquiales que no querían ir a la zaga de las pequeñinas del monte. El celeste añil del cielo era   moteado en  negro por raudos aviones, vencejos y golondrinas. Allá en el azul cobalto, explota un cohete, y otro, y otro..., que no alcanzan a silenciar los arrobados  compases  de las bandas de música.  El aire trae  efluvios de cera que alumbra. Por las encendidas calles  del pueblo, la grácil y amada imagen de la Virgen de Los Remedios es posesionada   por millares y millares de devotos que enlazan generaciones con generaciones de siglo en siglo. Es un 23 de abril en Cártama, mi pueblo. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

CONTRA CHISMOSOS


       COMENTARIO AL ARTÍCULO,  “FILIBUSTERISMO         POLÍTICO EN CÁRTAMA”,                                         PUBLICADO POR ISMAEL ACEBUCHE EN “EL
AGUIJÓN”, AL QUE TAMBIÉN LO HE REMITIDO

***

            Temprano,   me disponía ayer  a alquilar un taxi para ir  --treinta euros ida,  otros treinta de vuelta, y, pensión mínima--  desde Cártama  al Sanatorio Marítimo de Torremolinos por una receta especial  para paliar las agudas dolamas de mi mujer. En esas, rinrinrinrin,  el teléfono, mi amigo Juan Andrés, de Asociación Atalaya; entre otros temas, sale a relucir mi inminente viaje. “Anula el taxi que ya estoy a por tí para llevarte”.

            De vuelta con las recetas (PTH 1-34, medicamento última generación, casi desconocido porque suplía al PTH 1-84), en la farmacia  no me la despachan mientras el médico no ponga también en la receta  el nombre comercial. Llamada al especialista y arguye que “nanai”, que el farmaceuta  está obligado a despacharla tal cual el escribió y aconseja, “vete a otra farmacia”, lo cual hago y, llaman al laboratorio proveedor, pero no, es el médico el que ha de enmendar el entuerto; llamo a  laboratorios de media España, y nada, no era de ellos el producto ni tenían referencia...Un amigo galeno que me llama para otro menester, se ocupa del tema; el componente se denomina  “hormona protaica humana”, pero la farmacia tampoco admite esta solución y, más llamadas, y 81 años la enferma igual que  su marido, menda.

            Simultáneamente, a este estresante asunto, sufría las consecuencias del robo por varias decenas de millones, de las antiguas pesetas,  por el que aún pleiteo con los ladrones   que me han llevado a una injusta situación material y moral, que es mi deber seguir intentando restitución e instauración. En esas seguía, cuando nuevamente rinrinrinrin:

            -- ¡Diga...!

            -- Paco, soy Ismael Acebuche (apellido pero también nombre de un arbusto salvaje de dura “maera” de la familia del olivo) del PP, y me han dicho de muy buena tinta que tú andas diciendo que yo soy el chivato del PP, y ya en este no se fían de mí.

            --Pero ¿quién te ha dicho eso? Aparte   de una gilipollez, de una banalidad de lavadero de putas,  de indigentes mentales, de desocupados irresponsables con la que está cayendo, ¡¡ES MENTIRA!! Dime el nombre del  cabrón que me implica en  chismes de este tenor.

            --No te lo voy a decir, ha sido  una persona mu escribía y mu leía en la que tengo mucha confianza y yo la creo, así que tú veras, Paco, que es lo que vas a hacer...(amenaza implícita, chulería)

            ¡¡Buuun!!, el teléfono crujió al colgarle al tal mientras decía entre dientes:   chismoso, tonto del culo (con perdón); ¿no tienen ustedes otros asuntos en que pensar con  la que está cayendo?... Pobre España y... pobre pueblo de Cártama representada por esta subclase cívica: Cuando yo estudiaba bachiller en Cabra y la colegiatura hacía alguna barrabasada, el director aparecía por el comedor y arengaba: “Sois unos golfos y, por tales, estáis dejando a vuestros padres que son los  obligados a daros la educación elemental”.

             Al hilo de lo que enjaretaba el director del medio docente, a ustedes os elige el pueblo  para que lo representéis. 

             El personaje aquí  señalado es el autor de dicho artículo en el Aguijon.

                                                                          Fcº. BAQUERO 

miércoles, 3 de octubre de 2012

PERSONAJES IMPORTANTES DE CÁRTAMA

PACO JUAN RAMOS
(1ª PARTE)


        Francisco Rodríguez Díaz  ("Paco Juan Ramos"), cartameño, de una familia con ramas en Cártama  y en Alora, fue  hombre de una personalidad singularmente acusada. 

        Desde niño, trabajó con su padre en el bar que éste tenía en Cártama, del que se derivó una zaga de  taberneros que  aún  hoy perduran y ejercen  con el apelativo de los "Cocos". 

        Sus innatas inquietudes  intelectuales y su afán de conocer mundo, le indujeron  emigrar --a la "aventura de Dios"-- cuando tenía 25 años. Recaló en Melilla,  compró un coche de "caballos-taxi", después, otro, empresa que le permitió  amasar algunos ahorrillos y contraer matrimonio.

         La edad no  fue óbice para acudir a escuelas privadas en horarios compatibles con su trabajo,  lo que  le deparó un cierto nivel lectivo que le permitió dedicar tiempo, incluso robado al descanso, para su afición favorita: LEER.

        Seleccionaba los autores y sus obras orientado por un amigo, militar, dueño de una gran cultura humanista, según supe por   él mismo  cuando le conocí.

         Dotado de una memoria privilegiada y de la inquietud intelectual  ya dicha,  no le fue difícil allegar  una densa y variada cultura general, incluido idiomas.

        Al final de los años veinte, deseoso de conocer París, meca de la ilustración europea,  y saciar en ella su afán de saberes, vende los coches de caballo, cruza el Mare Nostrum y arriba a la capital de Francia; se coloca en una empresa fabril con en jornadas  que le permitían satisfacer sus inquietudes culturales. Visita   asiduamente  museos, tertulias literarias, bibliotecas y, logra amigar y codearse  con gentes del saber parisino.

        Terminada la guerra civil, en los primeros años de la década de los cuarenta,   retorna a Cártama cuando rondaba  los cuarenta años de edad.

        Con los ahorros que traía, compra una antigua y amplia casa solariega en calle Cárcel, en cuyo primer cuerpo bajo instala una importante   tienda  de abacería. El resto del inmueble lo dedica a vivienda, ocupando un sitio de honor su variada y selecta biblioteca.


         Bajo la enorme y frondosa parra del amplio patio,  en los meses de bonanza climática se celebraban varias veces al mes    tertulias culturales  nutrida por  tertulianos, no sólo de Cártama, sino de Alora, Coín y Málaga. Entre los asiduos  llamábamos al sitio el "ágora cartamitana":  El propio anfitrión dio lugar a ello por su basto conocimiento de la cultura griega, que le llevaba a veces a memorizar trozos de las obras de los clásicos helenos.

        Como hombre culto y de espíritu poético, tenía un gran amor al campo: Compró una haza en los aledaños de Cártama considerada de secano; y él la convirtió en regadío reaflorando goteras y minas ancestrales,  de la época  agarena  ya cegadas,  que proporcionó suficiente caudal de agua, recogida en albercas, para regar de pie plantíos de hortalizas que comercializaba en el mercadillo del pueblo. Y también,  asociada al cultivo de huerta, hizo  una plantación de árboles frutales que convirtió el predio, de algo más de  tres fanegas de tierra, en un vergel que él tenía por una reminiscencia de la época mora.  Allí se podía degustar brevas negras,  higos (verdejos, panetes y coinos);  kakis, granados de distintas variedades, y, hasta un algarrobo de frondoso porte, que tras ser podado en profundidad sus ramas y follaje, sacó de raíz en la sierra de las viñas y plantó en su finquita en donde enraizó de nuevo; y,  cabe un recoleto colmenar que también instaló, crió  limoneros, naranjos   (cajeles, china, calabacita,  morada, berna, etc), y, en la mitad sur, a la que por desnivel  era imposible conducir el agua,  crió un exultante y fructífero almendral.

        Aquella finquita, en donde al efectuar la búsqueda de agua  se encontraron atanores de barro de  cuando los moros que nutrían, amén de con una noria sobre el curso de la acequia del Barullo,  una enorme alberca cuyos restos se conservaban en el llamado, “llano de Frasquito Talento”,  sitio en el que acamparon los ejércitos de los Reyes Católicos para la toma de  Cártama,  volvió a tener, contrastando con  el seco y árido contorno, un aspecto y colorido cual lo sería cuando los moros estuvieron por estos lares. 
  

                                     ***
NOTA: En  la segunda parte expondré la faceta humana y cultural del personaje aquí semblado; cómo le conocí  y cómo llegamos a ser íntimos amigos, vivencias, etc.





martes, 2 de octubre de 2012

                                            

lunes, 1 de octubre de 2012

POLÍTICA (OPINIÓN)

    LA MENTIRA Y LA CALUMNIA     

I



  La mentira monda y lironda

La palabra, o habla, es uno de los dones que, claramente, diferencia a los seres humanos de las bestias. Si de este don divino hacemos comercio viciado mediante el sesgo, la simulación oral,  o la calumnia, ese don excelso, privativo de los seres humanos, queda flagrantemente prostituido. 

Si lo antes  dicho es aplicable a cualquier embustero, fabulador,  falsario o patrañero  bípedo de cualquier laya o pelaje, si quien lo trafica es la persona que  se dedica al que siempre  fue  noble arte tal la política, en vez de ser ejemplarizante para el pueblo, contagia a éste de la misma corrupción que ellos practican; la mentira es la mayor de las corrupciones,  a tal extremo,  si el embustero gobernante está juramentado en un cargo público desde el que practica capitalizadamente, o por tic moral,  la mentira, deviene, al menos desde la concepción del derecho natural,  en un vulgar delincuente. Tal es así  que, por ello, en estos tiempos, y según las encuestas, los representantes del pueblo han caído en tal descrédito que constituyen la tercera y profunda preocupación de los ciudadanos decentes no contaminados del mismo vicio a través de los medios manipulados ad hoc y por las canonjías espurias. Siempre hay excepciones (lo hemos dicho en toda ocasión) pero,  haciendo un símil, si en una habitación cerrada hay ocho persona de las que  fuman cinco, cuando salen las ocho huelen a humo, incluso los que no fuman; y también son responsables por contemporización.

Montaigne dejó escrito: "El mentir es un maldito vivir. Nosotros no somos  hombres, ni vivimos unidos con los otros sino con la palabra: si llegásemos a conocer el horror y el peso de este vicio, le declararíamos la guerra a sangre y fuego con más ardor y justicia que a todos los demás crímenes"

Y Apolonio aseveraba: "El mentir es propio de esclavos"  

En lo que respecta a Cártama, tenemos anotado como ejemplo el de una   política, del PP en este "caso", con cargos relevantes, es decir presuntamente ejemplarizante, que es paradigma  del deleznable vicio que dejamos enunciado, y, lo que es peor, de sus embustes y ficciones dentro de una trama se han derivado graves perjuicios morales y materiales para una  familia decente e inocente.
En las próximas consideraciones abundaremos más en tan denostable lacra y "caso" singular.




                            

COMUNICADO

A MIS LECTORES

Por  graves, y extraños,  problemas en la conformación de este blog, ya corregidos, hemos estado cierto tiempo sin poder hacer anotaciones en el mismo.

A partir de ahora, D.M,  se irá insertando trabajos historiológicos, literarios, opinión, etc, de forma regular, esperando que mis lectores le sigan prestando la misma atención y deferencia de antes, por lo que les expreso mi más sincero agradecimiento.

                  Fco. Baquero Luque