domingo, 4 de noviembre de 2012

LOS TOROS EN LA REPÚBLICA Y EL FRANQUISMO (III)


                      

           
            Sorprendéntemente,  la fiesta nacional se entrecruzaba en aquella época con  la guerra y la política: La fiesta brava fue siempre un espectáculo de masas que, obviamente,  es el ambiente natural  en el que  se desenvuelven  los políticos de todas las épocas.

             Por otra parte,  mueve enormes cantidades de dinero, circunstancia muy socorrida en épocas de guerras que, según un célebre  estadista, se ganan con tres  armas: dinero, dinero y dinero. Así, pues, tanto en un bando como en el otro, con algunas diferencias meramente formales, proliferaron los festivales y corridas benéficas auspiciadas  por el estamento oficial, que tenía en ello una nada baladí  manera de allegar fondos para la economía de guerra.

            Igualmente, en ambos bandos el sector del toro se dividió: Unos a favor de los alzados y, otros, del gobierno republicano.  De ahí que el chorreo de  taurinos que se pasaban de un lado a otro (mucho más del republicano al nacional) era constante.

            Siempre lo tenían más fácil las primeras figuras;  al, incomprensiblemente,  concederle  el gobierno republicano licencia    para actuar en el sur de  Francia (sobre todo en Nimes), desde aquí, como iremos viendo, se pasaban al lado nacionalista.

            Sea como sea, lo cierto es que existió un calendario paralelo en los   dos dramas,   casi atávicos  y sangrientos, guerra y arena del redondel,  que tuvo lugar intensamente en 1.936 hasta el final de la guerra sobre la piel de toro hispana. Los españoles se seguían matando unos a otros, amen de a la fiera exponiendo la propia viada,  en los campos de batalla  y en los paredones y cunetas de la retaguardia.

            Cártama, desde donde escribo, era una siniestra metáfora de lo nacional, que dejaba en las retinas y en el alma  de “los niños de la  guerra”  una huella indeleble. El luto se iba instalando en las vestimentas  y en el espíritu del pueblo; en los hogares, a escondidas, la gente rezaba a la recordada  imagen de la Patrona, que creían quemada al haber ardido  una copia de Ella hecha ad hoc por el raptor que, para salvarla, se la llevó  a peregrinar  por todas las ciudades y pueblos de las hermanas repúblicas  de  Iberoamérica,  en olor de poesía,  oraciones y rogativas en los conventos de cada ciudad, en cuyas capillas  era depositada y expuesta a la devoción popular que le pedían  por la Madre Patria, encendida en piras de odio y metralla cainita.

              A lo largo de la historia, insisto,  los toros han tenido,  tanto para el pueblo culto como para el  llano, o vulgo, plurales interconexiones, como dan fe la propia nomenclatura: lidia, lid  (combate, lucha, guerra), lo cual ha quedado recogido por los poetas  a lo largo de siglos. Un ejemplo por miles de ello: Adriano del Valle,   describe este concepto  en un romance (dedicado a José González Marín que lo recitó por todo el mundo de habla hispana) , sobre la muerte de Manolete:

                                                    ...Hoy la muerte te desplaza;
                                                     pero emplaza el hecho cierto
                                                     de tu recuerdo despierto
                                                     que mantendrás en la lid
                                                     para ganar, como el Cid,
                                                     batallas después de muerto...

              Y, el propio Cid, alanceaba toros en las justas (peleas, lides) de moros y cristianos ante el pueblo,  apasionado por la “lidia” entre caballeros (guerreros).

            Así, pues, tanto en la guerra propiamente dicha, como en la lidia con toros, la muerte está siempre al acecho pronta a dar su guadañazo.  Por simples sospechas ideológicas, en el sector taurino se llevaron a cabo innumerables “paseos”  a ganaderos, diestros y otros profesionales del toro en ambos bandos. Con García Lorca, sin ir más lejos, fueron asesinados un banderillero y alguna otra persona  relacionada con el toro.
           
            A veces, la poesía hace paralelos  religión y toros, como es el caso del poeta granadino,  Manuel Benítez Carrasco, con cuya amistad, cuando vivía, me honró, quien en la entradilla de uno de sus poemas (Villancico taurino), dice  lo siguiente:

           “Poema dedicado al mejor de los toreros de todos los tiempos, en el día de su      nacimiento. Simbolismo y fantasía. Tres torerillos, como tres imaginarios reyes          magos, ofrecen a ese torero –hoy niño—lo mejor que tienen, a fin de que     mañana –ya hombre—pueda realizar su Gran Faena”

                                                En Belén nace un torero
                                               Que se llamara Jesús.
                                               Tendrá por capa y muleta
                                               Palabras y obras de luz,
                                               Por banderillas tres clavos
                                               Y por estoque,  una cruz...

                                                                 ***

                                               Quién habría de decir
                                               Que el toreo empezaría
                                               En el ruedo de serrín                                    
                                               De aquella carpintería...

                                               Y la Virgen no sabía,
                                                     Mejor que no lo supiera,
                                               Que su Hijo moriría
                                                En ruedo de madera...





viernes, 2 de noviembre de 2012

LOS TOROS EN LA REPÚBLICA Y FRANQUISMO (II)


11 de julio de 1.936. La Patrona de Cártama, Nuestra Señora  de los Remedios, en los brazos del eximio rapsoda cartameño, José González Marín, ha cruzado los océanos  y se dirige desde el Brasil a Argentina, vía Uruguay. El Presidente de esta república, acude a un recital del aedo hispano y,  dicta un sentido discurso a la Virgen de Los Remedios llegada de la Madre Patria, entregándole una bandera nacional en señal de exvoto y confraternidad a través de  Cártama. 

            En España se encuentra ya perfilado   el golpe militar. El “Dragón  Rápide” contratado  en Inglaterra  por el banquero mallorquín, Juan March, vuela hacia a Canarias para trasladar al General Franco a Marruecos.  Mientras tanto, en Llano Amarillo se pone a punto todos los detalles bélicos del  ejército mandado aún  por  los Generales, Romerales y Gómez Morato, quienes por negarse a secundar el  alzamiento, fueron Juzgados y ejecutados el mismo  17 de julio; Franco aún no llegaría  de Canarias hasta el día 19..    Los legionarios en los cuarteles cantaban el “Himno de la muerte”. Las arengas eran proclamas de guerra.

            12 de julio.  Siguen las fiestas en Pamplona y, en su despacho, Mola coordina el alzamiento aturdido por el jolgorio callejero.  Última corrida de toros de Antonio Pérez Tabernero, que lidiaron  “El Estudiante”, “Rafaelillo”, Curro Caro y Pericás. En los tendidos  sigue el enorme gentío haciendo la ola: “El vino que tiene Asunción, ni es tinto ni es blanco ni tiene color...”

            En Madrid cae asesinado ese  12 de julio, el Teniente de Asalto, socialista, José Castillo. De inmediato su íntimo amigo, el Capitán Conde de la Guardia Civil, decide vengar su muerte y piensa hacerlo en Gil Robles pero, al no encontrarlo en su casa, van por José Calvo Sotelo,   al que un tal Cuenca le da un tiro en la nuca cuando con otros números lo llevaba a la Jefatura de Policía;  dejan su cuerpo en el depósito de un cementerio confundido con otros muertos. El día 13 en el Ferrol (después Ferrol del Caudillo) se lidian toros de la Viuda de Féliz Gómez, por los hermanos, Manolo y Pepe Bienvenida.

            Ante las crecientes protestas por la muerte del Jefe de la oposición parlamentaria, Calvo Sotelo, Prieto declara: “Es preferible una guerra, a que sigan los asesinatos”. El ejército ya estaba en ello; tenía  dispuestos  al efecto  unos 20.000 hombres de élite, en Marruecos.  Se rebelan la noche del  17 de julio en Melilla. La sangre empieza a correr imparablemente: España entera en los frentes y en retaguardia está con las armas en las manos, hermano contra hermano, padres contra hijos...

            En las plazas de toros, se cierran los paseíllos cantando, en un bando, el “Cara al Sol”  brazo en alto la plaza entera y, en el otro con la Internacional, los tendidos en pie  puño alzado.  

            Himnos de guerra entrelaza sus ecos con los elés en los redondeles de la muerte de un pueblo loco, loco, loco.

            Los niños sustituyeron, ajenos  a la enorme tragedia que se cernía sobre sus inocentes cabezas,  los cantes de la rueda por canciones llegadas desde las trincheras de uno y otro bando:

                                               Arriba, parias de la Tierra.
                                               En pie, famélica legión,
                                               Atruena la razón en marcha,
                                               Es el fin de la opresión...

                                                             ***
                                               Si me quieres escribir
                                               Ya sabes mi paradero
                                               En el frente de Madrid
                                               Primera línea de fuego...

            Y, a todo esto, unos y otros, ¡qué demostraron?

LOS TOROS EN LA REPÚBLICA Y EL FRANQUISMO (I)


                                       

            Fascismo y comunismo son las dos palabras que más recordamos de aquellos años los que éramos niños,“niños de la guerra”; momentos aciagos de la preguerra, guerra y postguerra civil. Tiempos  convulsos  en los que el Frente Popular y el Frente Nacional se empeñaron en que España viviera una aciaga confrontación fraticida so pretexto de ser unos, u otros, de izquierdas o de derechas, sinónimos entonces, y después,  de marxismo y fascismo respectivamente.

            Nací  el año treinta y uno del pasado siglo, y recuerdo con nitidez inusitada que vivíamos con suma tensión  en medio de un caos social y político, que hasta los niños de más de cuatro años no dejábamos de percibir.

            Incardinada en ese desbarajuste social (así es el ser humano)  existía otra preocupación lúdico-social de la que se hablaba con la misma pasión que de política: Los toros.

            Gil Robles, Largo Caballero, Calvo Sotelo, Dolores Ibarruri (más conocida como La Pasionaria), Azaña, Prieto,  Franco (héroe de la guerra de Marruecos y, el general más joven de Europa), eran los nombres que más se nos gravaba en la memoria.

            De la Fiesta Nacional  lo eran Domingo Ortega, Rafalillo (íntimo amigo, como otros muchos toreros, del genial cartameño, González Marín, en cuyo  despacho-museo aún puede admirarse un vestido de torear que aquel le regalara), los Bienvenida, Chicuelo, Márquez, Pericás, Gitanillo de Triana (“Curro Puya”, el de las verónicas de carteles).

            En definitiva, la eterna  enseña de la España recalcitrante: “Lidia. Lid. Lucha. Muerte”, y, subsiguientemente, angustia social, panorama sombrío, impotencia  de unos políticos y agresividad temeraria de otros, deserciones,  conspiraciones, cárceles, burgueses acobardados y desafío altanero proletario, detenciones; latente  premonicion de  los temibles “paseos”.

            2 de julio de 1.936. Fiestas de San Fermín en Pamplona; 8 toros para Manolo Bienvenida, Domingo Ortega,  “Rafalillo” y Pericás. Tiros en la calle; desde un coche son tiroteados dos falangistas en una terraza en fiestas; poco después, mientras la corrida sigue su curso de lid y muerte, otros dos hombres mueren a pistoletazos casi a bocajarro al salir de la Casa del Pueblo. La guerra no empezó el 18 de julio, latía desde mucha antes de su estallido. En las calles de las grandes ciudades, enormes  cartelones con la Hoz y el Martillo y el consabido letrero, “Viva Rusia”. En el Teatro, Estrellita Castro con su caracol en la frente cantaba: “Mi jaca galopa y corta el viento, cuando pasa por el Puerto caminito de Jeréz...” García Lorca acababa de escribir “Llanto por Ignacio Sanchez Mejías” matado   por el toro, Granaino, de Hermanos Ayala,  en Manzanares:

                                   Las cinco de la tarde.
                                   Eran las cinco en punto de la tarde.
                                   Un niño trajo la blanca sábana
                                   a las cinco de la tarde...
                                   El toro ya mugía por su frente
                                   a las cinco de la tarde...

            En la otra orilla del Estrecho, maniobras militar. Acumulación de fuerzas en Llano Amarillo. Se analiza por el ejército la situación del país. “La República se hunde y hasta Maura está convencido de que el remedio es una dictadura republicana nacional...”; por toda la geografía patria enormes  retratos de Stalin con el insidioso, “viva Rusia”. ¿Y las libertades democráticas? Para la mente de los contendientes esto era ya otro cantar. “¿Libertad, para qué?”, le había dicho Lenin a Fernando de los Ríos cuando visitó Rusia, de donde volvió decepcionado.

            10 de julio de 1.936. De nuevo cartel de lujo en Pamplona:  Ortega, El Estudiante y “Rafalillo” Y ... “el vino que tiene Asunción ni es tinto ni blanco ni tiene color..”  A Mola en su despacho pamplonica le quema el teléfono en el oído. De improviso,  un telegrama cifrado. Aquel 10 de julio de 1.936, Franco, que en Tenerife ha vacilado hasta ahora si unirse, o no, a la sublevación, decide hacerlo. Mola, de inmediato,  le encomienda el mando de las tropas de Marruecos. 

            En la referida de abono, los mentados toreros, Ortega, “El Estudiante” y “Rafalillo”, arrullados  por la pasión irreflexiva de la masa,  cortan orejas y rabos a sus  respectivos lotes,  de la ganadería de Galache.

            En los tendidos vinos y fiambres, se hace la ola y se canta: “uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, 4 de abril y... ¡18 de julio! España,  corta  oreja, rabo y pata.            

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL PP DE CÁRTAMA HACE AGUAS


REMITIDO

            Más que popular podría decirse, a tenor  de lo que se oye por las calles,  impopular porque, no nos engañemos, un partido político es al pueblo lo que sea y proyecte su cabeza de lista, su mandamás, en este caso “mamandasa”, Leonor García Juli, quien en Cártama, políticamente está más ajada  que el sombrero de fieltro de un manijero  de siega en el mes de agosto.

            La verdad es que repasando objetivamente  sus luces para la gestión pública,  desde  que abandonó los pleitos para dedicarse a la política lugareña, sus actuaciones no han podido ser  más onerosas para los intereses del lugar.

            Salvo el Certamen Internacional de Rapsodas, José González Marín, que por cierto no fue idea suya, nada grato de ella queda  al recuerdo; ni del tripartito  con el que cogobernó,no  elegidos por el pueblo sino colados de rondón al mandoneo (dios, íbamos a decir mangoneo) por la puerta falsa de una moción de censura; si algo queda en la memoria de  su  mandamaduría (es el palabro adecuado), se trata de  cosas  deplorables que no  son de este momento rememorar ; tiempo habrá porque, el entredicho, tiene tela que cortar.

            Con lo que antecede  no intentamos, Dios nos libre de ello, dar coba a ningún otro partido integrante de la Corporación Municipal (no es nuestro estilo), ni mucho menos insinuar, sino todo lo contrario, que el PP de Cártama  no cuente con personas cualificadas para asumir responsabilidades de gobierno, y  que por tanto puedan sustituir con ventaja sideral a la señora Leo; conste esto.  Pero es que, doña Leo a la hora de quitarse de  su vera  a quien pueda hacerle sombra, se pinta sola en sepia. Está visto y comprobado; ¡ya ven que sí!.

jueves, 25 de octubre de 2012

HISTORIA DE CÁRTAMA (2)


                              
                          MANUEL RODRIGUEZ BERLANGA

                    SU RELACIÓN CON CÁRTAMA (A)


            Tanto desde Málaga, antes, como desde  su retiro en Alhaurín el Grande, después, Manuel Rodríguez Berlanga solía desplazarse a Cártama, cuyo municipio literalmente pateó  prospectando sus escondidos tesoros arqueológicos  --especialmente moros y romanos (erróneamente mantuvo que Cártama no tenía significación prehistórica)--y,  a él, debemos  algunos hallazgos muy importantes y sugerentes para el conocimiento de nuestra historia,  de cuya existencia, dejó constancia  en celebrados  y definitivos escritos  como, “Estudios Romanos”, publicados primero en el Diario catalán “La Razón” en 1.861, y editado después en la  Imprenta Manuel Galiano de Madrid.


            De especial interés  era el plano y estudio sobre el mosaico que acababa de encontrar en Cártama  el Coronel Luján, con la representación de los “Trabajos de Hércules” que fueron llevados a la finca Loring de Málaga, del que Berlanga (beneficiando así a  Cártama y su enjundia histórica  fuera de España) envió  planos  a  sus colegas de Berlín, los que, para sus artículos, (Artichitá.V. Monumenti  romani in An dalusía”) recogió  Emil Hübner  (1), los cuales aparecieron  en el “Bulletino dell´ Instituto di Corrispondenza  Archeológica per  l´anno” 1.861 pgnas. 169-171, y  “Musaico di Cártama” en “Annali dell´Instituto di Correspondenza Archeológica XXXIV”, 1.862, pagnas 288-290, para cuyas interpretaciones mitológicas ofreció Berlanga muy rigurosas aportaciones. Y, además de los antes indicados, el trabajo se completa con un erudito recorrido por los autores que hablaron de las antigüedades de Cártama y con la transcripción de una serie de inscripciones inéditas, cuales son las que aporto en mi libro “Cártama histórica El Juglar y la Virgen Peregrina”,   referida  a la más que probable --para mi certeza intelectual y moral total, y  más, con las últimas referencias obtenidas-- vinculación por nacencia en Cártama de Claudia Prócula, esposa de Pilatos, que sin duda conoció a Jesús --probablemente en casa del Centurión de Cafarnaún   malagueño (como ella), éste turdetano enrolado en las huestes romanas, como otros riberos, según Alfonso Canales en la Revista Jábega--, a la Virgen María, de  cuyo Hijo, ella  fue la única abogado que tuvo ante su propio esposo, Pilatos: “No hagas daño a ese Justo que esta noche he sufrido en sueños por El” (San Mateos, 19, cito de memoria).
            Por cierto, y dicho de paso, mi antes citado libro “...El Juglar y la Virgen Peregrina”, ha merecido de críticos de literatura ser considerado como el mejor en su temática, publicado en Andalucía de cinco años a esta parte “imprescindible para quienes quieran conocer con objetividad y rigor la historia de Cártama desde la prehistoria a nuestros días y su intrahistoria, orlado con la más preciosa cantiga mariana no fabulada, sino de carne y hueso de la historia de España, con el hecho  insólito de que a través de su peregrinar por  las ciudades y pueblos de todas las repúblicas de  América del Sur y del Centro, éstas se hermanaron con Cártama, donándole a La Virgen cartameña sus enseñas nacionales para que ornaran los muros de su templo en señal de devoción y fraternidad con España...”

             Ante ello, y en vista de la crisis  que nos atenaza, el autor, servidor de ustedes, adecua su precio al mero  costo, mas gastos de envío, para pedidos directos a mi correo electrónico ¿en librerías se carga, lógicamente,  el gasto comercial, fbaqueroluque@hotmail.com”, y dirección postal, Francisco Baquero Luque, calle González Marin, 61,1, 1º , 29570, CARTAMA ¿Málaga?

            En la próxima entrega volveremos de lleno a la relación de Rodríguez Berlanga con Cártama, con especial significación de los baños agarenos y romanos de Almotaje  descubiertos por él, y posterior fielato de la seda, así como consideraciones históricas del Peñoncillo y  las hazas de su entorno, Rincón con su puerto fluvial, Balbuena, Carrión, etc.


HISTORIA DE CÁRTAMA


                 CÁRTAMA Y RODRIGUEZ BERLANGA

                                                    EL PERSONAJE

           Antes de entrar a definir lo que en su amplia labor investigadora dejó concretado sobre los vestigios arqueológicos que en sus varias visitas a Cártama descubrió en ésta, procede que dediquemos al  insigne científico, al menos una  sucinta  semblanza. Fue un gran amigo de Cártama a la que, como ampliaremos más adelante visito con frecuencia  y fue objeto de sus investigaciones arqueológicas, sobre lo que abundaremos en la segunda parte de este trabajo.

            Aunque nació  en Ceuta (1.825), muy pronto se trasladó con sus padres a Málaga; bachillerato en el Seminario Conciliar, y licenciatura posterior en la Facultad de Derecho de Granada para, de inmediato, incorporarse al Colegio de Abogados de Málaga en 1.850. Viajó por muchos países en virtud de su pasión científica, permaneciendo periodos de tiempo afincado en varios de ellos. Los últimos  años de su vida los pasó  en el acogedor y  vecino pueblo de Alhaurín el Grande, en donde todo lo bueno es acogido, valorado y honrado (un ejemplo que  establece paradoja con Cártama: José González Marín. En Alhaurín  murió (1.909) y está enterrado Manuel Rodríguez Berlanga.

            Según un catálogo bibliográfico que la concejalía de Cultura de Alhaurín el Grande editó con motivo del 150 aniversario de su personaje adoptivo, que firma el historiador,  Víctor Gallero Galván se recoge: “Rodriguez Berlanga  fue una personalidad singular e inclasificable dentro de la erudición decimonónica española. Andaluz desabrido, censor de falsarios, delator de aduladores, adalid de la crítica histórica, europeísta convencido, perseguidor de “topolatrías”... su obra es sinónimo de independencia de juicio, pasión por el saber y perseverancia en el estudio, logrando con su esfuerzo abrir nuevos caminos hacia el estatuto científico del Eumanismo, la Epigrafía, la Numismática y la Historia”.  

            Unas circunstancias azarosas puso en sus manos  las tablas que contienen la Lex Flavia Malacitana,  descubierta en 1.851 en un tejar del Ejido, que como otras tantas reliquias del pasado  se salvó de la destrucción milagrosamente. Estas tablas en bronce, fueron  adquiridas por el mecenas malagueño Marqués de Casa Loring, Jorge Loting Oyarzabal. Rodrigiuez Berlanga hizo la primera traducción y estudio sobre ellas.

            Fue muy elogiada en ensayos  especializados y revistas  (Mainake y Jábega 27-1979) la aportación sobre dichos bronces  de un ilustre erudito cartameño, prematuramente fallecido: Miguel del Pino Roldán, intitulada “Nueva traducción de la Lex Flavia Malacitana”. Hermano  de Miguel, es Francisco del Pino Roldán, profesor de Geografía e Historia en el Instituto de Vélez Málaga (ciudad en donde la Corporación Municipal le ha dedicado una calle)  que también tiene escrito un magnífico libro sobre nuestro pueblo: “La Villa de Cártama (referencias literarias en prosa y verso).

            Para terminar esta breve semblanza de Manuel Rodríguez Berlanga ponderando la universalidad de su saber, digamos que  pertenecía a la Real Academia de la Historia de Madrid, a la Sociedad Arqueológica de Berlín,  a la Real Academia de Ciencias de Turín, , a la Sociedad de Anticuarios de Newcastle, a la de Anticuario de Copenhague, a las Academias de Roma, Viena; Bruselas, a la de Ciencias de Lisboa, a la de las Buenas Letras de Barcelona, y, pos sus aportaciones científicas en 1.853 se le  concedió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica 1.887) y,  en noviembre de  de 1.864, la Encomienda de Carlos III. Prusia le otorgó  la condecoración de caballero de la Real Corona Prusiana. Este ceutí, malagueño, laurino y cartameño por cercanía afectiva,  merece de nosotros un homenaje y, a su obra y  ciencia. (SEGUIRÁ: "SU RELACIÓN CIENTÍFICA CON CÁRTAMA)

miércoles, 24 de octubre de 2012

RELATOS BREVES


      EL ALMUERZO, UN RITO DE ANTAÑO

A “Paquito Pupilo” y su hermano “Miguelón”, braceros y amigos fraternales,   que hubieron  de emigrar para  vivir y morir con añoranzas  del terruño sureño, en las frías y brumosas tierras del norte.

 ***                                                                    
            Las campanas de la Ermita serrana (con las parroquiales, fueron antaño reloj de jornaleros y pobres),   anunciaban otrora con sus angelicales arpegios metálicos que eran las doce, que el día horario se había partido en dos y, había llegado en los campos labrantíos la hora del  almuerzo. Los campesinos ya tenían volteada media jornada en su dura faena.

            Por las  veredas,  angosturas y sendas de herraduras, bajaban puntualmente hacia la vega  una goteada  procesionaria de mujeres y chavales que iban a llevarle la comida a esposos o padres. 

             Colgado del hombro con un ramal de esparto o pita  ad hoc,  llevaban el canasto de cañas y olivo; dentro de él  el pan moreno, la fiambrerilla  con tomates y papas fritas, o pimientos fritos  guarnecidos con un huevo, o unas manecillas  de boquerones, jureles o, cosa parecida, de lo que debía dejar algo para la hora de la merienda, y como postre, a veces, una batata cocida, cuando no naranjas cajeles o calabacitas, o un puñado de higos prensados, a lo que se le solía sumar  alguna granada o melón si se estaba en  la estación  de estos frutos .

            En la mano del lado contrario, cogida con un trozo de guita gruesa  amarrada a las asas, la olla con cazuela de papas, de fideos o de arroz claro, casi nunca con carne (eran los años de la “churripampa”. Sentados en algún terrón o en el jato de la bestia, yantaban el contenido de la olla y el canasto, para después, sacar tabaco de picadura, librito Bambú, “mistero” de ruedecilla y mecha para líar  un cigarro. Y cumplida una hora de “comida” se reanudaba la áspera tarea, dividida en dos reveso, y dar de mano casi poniéndose el sol. Este era el yantar  de los ascéticos  jornaleros de posguerra, con  jornadas de sol a sol, cual era costumbre consuetudinaria, hasta que Franco en el Fuero de los Trabajadores, la implantó de 8 y 6 horas, según lo duro de la faena.

Dentro de lo anedóctico, aquel niño oyó la noche antes que su madre le decía a su padre: "Mañana te voy a mandar cazuela de papas con carne; la vecina me ha regalado un cacho de lomo y con él voy a hacer una cazuela para tí, que trabajas mucho.El niño le llevó al día siguiente el canasto y la olla, y durante el trayecto se acordó de la carne  que la tentación irrefrenable  y el hambre, le indujo a comérsela". El padre cuando abrió la olla y vio que no había carne bramó. El niño para defender a su madre quiso arreglar la cosa de esta guisa: "Padre es que por el camino me he caído y se ha volcado la olla, y lo único que he podido recoger es el caldo..."

            Cuando aquellas abnegadas  mujeres volvían a casa, ya los pequeños habían dado cuenta del almuerzo que les dejó preparado, tomaba ella un piscolabis, y les lavaba cara y manos para en cuanto las campanas tocaran a vísperas, din din, din don..., ponerle en la mano pizarra con pizarrín, el Catón y la Enciclopedia Álvarez y... “venga a correr y no llegar  tarde a la escuela que os tenéis que hacer hombres de provecho” Y uno viendo los pros y los contras se pregunta: ¿De provecho para quien es el saber de los pobres?  

            Así de dura era aquella época de postguerra para mayores y niños, pero no sabíamos que era la droga, conocíamos el nombre del vecino y lo respetábamos como a los padres, no sentíamos miedo salvo a las pesadillas, las “bichas” y los “tíos mantequitas”;  si nos sobraba en el bolsillo una perrachica (5 ctmos de peseta) que nos diera la madre para alguna chuchería sabíamos desprendernos de ella si algún pobre  suplicaba  “niño..., una limosnita por Dios”; que pena sentíamos cuando por no tener un puto céntimo teníamos  que contestar al anhelante pobre: "Hermano, perdone por Dios..." , y más sentimiento sentíamos ante la sonrisa resignada y comprensiva de aquel desafortunado ser, al que en todo caso le dábamos un apretón en el brazo. 

           No sabíamos que eran los derechos humanos porque casi todos los humanos caminaban derechos; sabíamos jugar con los animales y hacernos con herramientas bastas nuestras propias carretitas y camionetitas para jugar  (no tenían nuestros padres  dinero para juguetes, a veces ni para zapatos), rezábamos la oración de la noche y de la mañana con nuestras madres, y, para terminar hoy un tema que es  interminable, desde niño el ejemplo que recibíamos de los mayores era que la honestidad es el mayor orgullo de la persona humana y la mentira una maldición.

             Hoy,  una esperanza: El retorno de la verdadera vida, simple como una gota de lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana, pan y justicia.

             Y, mañana será otro día, D. M.

domingo, 21 de octubre de 2012

MINIRRELATOS (LIBRO EN CONSTRUCCIÓN)


                                     SEQUÍA Y LLUVIA SOBRE LOS CAMPOS

            Aquel año, lo avanzado del otoño hacía temer al campesino que a la llegada del  verano “no se iba a poner era”, y ello sellaba en su cara  un rictus  de desasosiego y preocupación. Pese a que durante toda una semana la luna llevaba cerco, señal, según la atávica experiencia, de que la lluvia estaba próxima,  los días pasaban sin que los resecos terrones se mojaran, y lo avanzado de la estación  de las siembras tempranas (cebadas, alcaceles para pastos que evitan comprar piensos, arbejas, yeros, altramuces, etc) preocupaba   al hombre del campo que no preñaran las besanas, en donde residen las  promesas  de panes  y esperanzas de vida.

            Pero el agricultor vio como, aunque tardías, las lluvias bajaron de los cielos, “calaeras”,  en millones de   filamentos verticales,  que de inmediato al besar la faz de la tierra movilizaba miriadas  de pajarillos que, exultantes  y gorjeando, bendecían la mojada tierra en vuelos rasantes.  La cara del labriego se tornó jovial y eufórica.

            Apenas dos días después de escampar,  los campos labrantíos  eran un hervidero de yuntas abriendo besanas y amelgando barbechos ya esponjados y atemperados en donde, pintadas, o a voleo, el terruñero  iba esparciendo las semillas  que pronto serían mantas verdes sobre el marrón de los campos.

  


MINIRRELATOS




                                   CARTAMEÑOS POR TIERRA SANTA

            Días atrás, un grupo de unos treinta cartameños, integrantes de las dos parroquias locales, acompañados de sus  párrocos han peregrinado  a Tierra Santa, legendaria geografía  surcada de  sendas que hoyaron, 2.000  años ha,  las sandalias y callados del Mesías y sus apóstoles, sementeros  entre sus gentes de palabras que fueron  bálsamos para las heridas de los afligidos y descorazonados y, lo siguen siendo hoy en cuantos  invocan a aquel espíritu celestial, el Príncipe de la Luz y de la Paz. 

            Mi amigo Juan Martín Sánchez y su esposa,  Reme, han tenido la gentileza de traernos a mi mujer y a mí  una ramita  del Huerto  de los Olivos; quién sabe si del mismo árbol bajo cuya fronda veló Jesús el sueño de sus discípulos. Parece mentira cuántas sugerencias despierta una mera brizna vegetal en un alma que desde la lejanía física está tan cerca a través del  evangelio de aquella tierra plagada de topónimos que sugieren pasajes salvificos: Nazaret, Jerusalén,  Samaria, Tiberiades,   Galilea, Betsaida, Belén --hacia donde, según Rubén Darío, camina desde hace 21 siglos la caravana humana--, Betania, Nain... todo el esplendor de la belleza semántica.

            Más, nosotros con embrutecidos sentidos miramos hacia la Luz y nada vemos, prestamos oídos  y  no oímos, extendemos nuestras manos al infinito y nada palpamos, no nos importa cuánto, abriendo el alma,  puede decir una simple  hebra del olivo bajo el que  rezó y lloró la Bondad Sublime hecha hombre,  nos rociarían  con incienso divino  y nada oleríamos en estos pragmáticos tiempos, nos visitaría el Amor y le preguntaríamos preventivos a que partido pertenece, ni apreciaríamos los mensajes  de paz y amor  que enuncian los arpegios de su cítara.

     Sin embargo, la historia lo demuestra incontrovertiblemente, Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 19 de octubre de 2012

LOS POLÍTICOS PREOCUPACIÓN NACIONAL


¿PARA QUE SIRVE EL PP DE LEONOR?

            Vaya por delante un escueto enunciado  etimológico del término  democracia: Del griego, demokratia, formada por demo (pueblo), y kratos (autoridad). En este sentido, según consagrados analistas políticos,  la autoridad está para servir al pueblo, tanto colectiva como individualmente. Es un deber inexcusable de todo mandatario que se tenga por demócrata,  pero por desgracia, actualmente sobreabundan los casos en  los que  el poder (la autoridad) transita por caminos que divergen de este bello  postulado. En Cártama  tenemos un ejemplo más o menos ostensible en la cúspide del PP, en especial su presidenta, Leonor García Agua, en oposición, como lo estuvo  siempre porque sólo gobernó media legislatura como resultado de una moción de censura abisagrada.
  
            En, efecto,  en un sistema democrático, todas las miradas de la ciudadanía suelen estar pendientes de los actos de los políticos que gobiernan, a los que, muchas veces, se les exigen resultados muy por encima de los medios con que cuentan, si bien en otras los dilapidan por irresponsabilidad ó ineptitud.

            Por el contrario,  los políticos de la oposición, que por no asumir  responsabilidades directas de  gobierno  tienen unas obligaciones más  relajadas, gozan también de  una   mayor libertad de acción, que en puridad debe traducirse en una mayor atención a todos los ciudadanos sin jamás sin jamás  practicar acepción de personas ni venganzas por acción u omisión. Esto es lo que no son  capaces de asumir, ni quizás siquiera de comprender, la mentada cúspide del PP en Cártama, cuya actividad se ciñe a una política en  círculo cerrado, de covachuela excluyente, cada vez más de culo al pueblo, salvo cuando aprovecha algún suceso puntual apara hacerse la “foto”.  Por eso, doña Leonor no ha ganado ni unas de las elecciones a las que se ha postulado por méritos propios. Eso sí, se ha acomodado en ese refugio pecatorum que es la Diputación Provincial.

            La mentira, si es acto deplorable en toda persona humana, en el político, cuya conducta debe ser siempre ejemplarizante,   destruye. 

La palabra es un don divino que nos diferencia de los animales, y  la mentira la prostituye y nos rebaja a categoría  inferior. Por algo, las encuestas  insisten en que los políticos (con las naturales excepciones, que son muchas) constituyen el tercer problema del pueblo detrás del paro y la crisis. Hoy por hoy, son otra “crisis”, y, según todos los comentaristas, origen del resto de ellas.