domingo, 19 de octubre de 2014

POETAS DE JUVENTUD Y DE SIEMPRE (Rubén Darío)





  









A LEDA
(Rubén Darío )


El cisne en la sombra parece de nieve; 

su pico es de ámbar, del alba al trasluz; 

el suave crepúsculo que pasa tan breve 
las cándidas alas sonrosa de luz. 



Y luego en las ondas del lago azulado, 

después que la aurora perdió su arrebol, 
las alas tendidas y el cuello enarcado, 
el cisne es de plata bañado de sol. 



Tal es, cuando esponja las plumas de seda, 

olímpico pájaro herido de amor, 
y viola en las linfas sonoras a Leda, 
buscando su pico los labios en flor. 



Suspira la bella desnuda y vencida, 

y en tanto que al aire sus quejas se van, 
del fondo verdoso de fronda tupida 
chispean turbados los ojos de Pan.



jueves, 16 de octubre de 2014

TRAJE MÉDICO MEDIEVAL PROTECTOR DE LA PESTE






Este traje imperfecto que usaban los médicos para eludir el virus de la peste en la edad media, viene a ser  una premonición  del que hoy se ven obligados a usar los sanitarios como protección contra el virus del ebola.

Con otros matices, la historia se repite; en  aquella lejana época los medios eran elementales comparados con los de hoy.

Cártama  sufrió una epidemia de peste en el año 1.579;; los muertos se contaban por cientos. El pueblo sacó  un 23 de abril a nuestra Patrona, la Virgen de los  Reyes, en procesión  por las calles que el pueblo tenía; un triste clamor de tañidos  acompañaba en aquellos momentos en que los fallecidos se llevaban a enterrar en  carros. A partr de aquel día la peste cesó y, desde entonces, por consejo de los frailes trinitarios  que tenían propiedades en Cártama  y se  habían portado con abnegación con los enfermos, se le llamó, por los siglos de los siglos, Virgen de los Remedios, advocación que es precisamente la Patrona de dichos frailes.

Sobre la peste hago un amplio estudio en mi libro "CÁRTAMA HISTÓRICA. EL JUGLAR Y LA VIRGEN PEREGRINA",  páginas 137 y siguientes, del que tomo esta estampa.



El libro que no debe faltar en ningún hogar, porque es la cantiga mariana  más bonita, real y no fabulada, de todos los tiempos y, la historia de un pueblo que es parte de la historia de España y América, fruto de 5 años de intensa investigación.

martes, 7 de octubre de 2014

POEMAS DE CABECERA


DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA



AMEMOS

Si nadie sabe ni por qué reímos
Ni por qué lloramos;
Si nadie sabe ni por qué vivimos
Ni por qué nos vamos;

Si en un mar de tinieblas nos movemos,
Si todo es noche en derredor y arcano,
¡A lo menos amemos!
¡Quizás no sea en vano!
(A.    Nervo)


CANTARES

Vino, sentimiento, guitarra y  poesía
Hacen los cantares de la patria mía…
Cantares…
Algo que acaricia y algo que esgarra.

La prima que canta y el bordón que llora…
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares…
Son dejos fatales de la raza mora.

No importa la vida, que ya está perdida.
Y, después de todo ¿qué eso, la vida?
Cantares…
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
Ojos negros, negros, y negra la suerte…
Cantares…
En ellos, el alma del alma se vierte.

Cantares. Cantares de la patria mía…
Cantares…
No tiene más notas la guitarra mía.


MELANCOLÍA

Me siento, a veces, triste
Como una tarde del otoño viejo,
De saudades sin nombre,
De penas melancólicas tan lleno…

Mi pensamiento, entonces,
Vaga junto a las tumbas de los muertos
Y en torno a los cipreses y a los sauces
Que, abatidos, se inclinan…Y me acuerdo
De historias tristes, sin poesía…Historias
Que tienen casi blancos mis cabellos.



                     (Manuel Machado)

MI HOMENAJE A REVELLO DE TORO





El gran pintor Revello de Toro nace en Málaga el 10 de junio de 1.926.. En 1.938, con 12 años montó su primera exposición, y a los 16 recibe su primer encargo para una Hermandad malagueña.

Con 17 años es becario en Madrid para cursar estudios en la REal Academia de San Fernando.

Fue profesor en Barcelona y, en 1.987 es nombrado  miembro de honor de la Real Academia de Bellaas Artes de San Telmo.

En la calle Cister de Málaga tiene un importante museo.



domingo, 5 de octubre de 2014

MI ORACIÓN DE HOY


         

              Es necesario, ¡Cristo de veredas y huertos getsemánicos...!, que vengas otra vez, alzado  el ademán, fustigando iracundo al  tropel  de “erenianos” (ERE)  corruptos y desalmados mataniños (“dejad que los niños se acerquen a Mí”) en los vientres maternos tal Herodes feroces y crueles.

         Ven.  Cambia este sistema explotador que existe, por el que triunfan los ricos más ricos, y el pobre siempre está triste...


         ¡Ven!..., aunque te espere otra cruz.

TIEMPOS PASADOS: CHARLA DE ANTONIO BELTRÁN LUCENA

                     





                VELADA CULTURAL EN LA CASA CASTILLA -LEÓN DE CARTAMA

           
            El día 9 de este mes del año ¿2.005?) tuvo lugar en la Casa Castilla-León de Estación de Cártama, la presentación del libro del poeta Antonio Beltrán Lucena, “Seguimos soñando un mundo mejor”. Además actuaron amenizando el evento literario, un grupo de jóvenes artistas cartameños. A todos los presentó el también  cartameño, Francisco Baquero Luque, con las siguientes palabras:


                                                    ***                                                                                                                               
“Buenas noches:
       Me toca a mí iniciar la velada con esta presentación literaria. Y debo hacerlo  agradeciendo, según creo que es el sentir del pueblo de Cártama, a nuestra HERMANADA Casa de Castilla-León, la solícita disponibilidad que en todo momento muestra para que, su sede,  sea escenario de tertulias y actos culturales como éste que, indudablemente, contribuyen a impulsar la cultura en nuestro pueblo.


Quiero también, desde mi afecto personal, resaltar  hoy, el abnegado trabajo de la hermana Concha a favor de Cártama, con ese su talante de “fémina inquieta y andariega”, émula de aquella adelantada en la entrega al  prójimo que se llamó, Teresa de Ávila.

 Entre la siembra y la cosecha hay siempre  un inevitable trecho, pero no nos quepa la menor duda de que, la semilla de  convivencia que los  socios cartameños de la casa de Castilla-León están  pintando hoy en la besana de nuestra  historia, irán dando cada día mayor y benditas cosechas de armónica cultura popular.

 Igualmente debe ser motivo de sano orgullo para nosotros, que los artistas que van a protagonizar esta fiesta lírica, sean cartameños, incluido Antonio Beltrán Lucena, porque haber nacido en Campanillas o en Cártama es  mera cuestión de lindes.

En todo caso, nuestra tierra  ha sido --- y por ello debemos sentirnos muy orgullosos a ambas orillas del Guadalhorce ---, desde la época de los romanos hasta hoy, pródiga en hijos ilustres y solar de importantes hechos históricos. Evoquemos, muy de pasada porque el tiempo no da para más, que, por ejemplo,  cartameñas fueron varias sacerdotisas de la urbe romana, y, según una verosímil leyenda que los siglos han ido diluyendo, la esposa de Pilatos, Claudia Prócula, que según el Evangelista San Mateo, conoció a Cristo y fue la única persona que abogó por El ante el Procónsul deicida, parece que nació en la Cartima romana, y, no es un atrevimiento mío tal propuesta historiográfica: ya saldrá un libro en el que,  con toda prudencia, se intenta fundamentar esta antigua tradición oral. También en el siglo XVII, Cártama dio a la historia de España, entre otros preclaros varones, a los hermanos Altamirano, jesuitas insignes que se codearon con Reyes y Papas (uno de ellos, Lope Luís, aparece en la película “La Misión”).  Ya en tiempos modernos, cartameño fue  el famoso poeta Enrique López Alarcón, a su vez descendiente de otro cartameño ilustre, José Alarcón Luján que fuera alcalde de Málaga (él hizo la calle Larios), y está enterrado en la Iglesia Parroquial de Cártama. De raíces cartameñas (su madre lo era de nacencia),  fue  Salvador González Anaya, erudito de la Real Academia de la Lengua, poeta y novelista,  quien, a petición de su madre, escribió una novela  de sabroso contenido costumbrista sobre nuestro pueblo  titulada,  “El Llavero de Anica La Pimienta”. Y  el universal rapsoda, José González Marín. Y cantaoras y cantaores como Teresita la del Terralo, enorme saetera, y  Cipriano Díaz,  “Pitana”, que recogió y legó para la historia del flamenco, ya con su personal impronta,   los cantes de  la “Chirrína”, a la que algunos autores tienen también por cartameña. Y Carbonero, y el hace poco fallecido Ramolichi, y, una larga lista de  artistas anónimos, como el Zocato, y el Niño de la Ramona en cuyo Cante de la Trilla se inspiró José Carlos de Luna para reescribir su poema del mismo título. Y, si todo ello fuera poco, de ambas riberas del río es reina de corazones nuestra venerada Patrona la Virgen de Los Remedios.

 Valgan estos escuetos trazos para dar idea de cómo fue antaño esta Cártama de  nuestros amores. Si lamentablemente  a una tarde de luces lejanas en que resonaron disparos con pavorosos ecos   de convivencia truncada, le  siguió  unas  décadas de  modorra cultural e intelectual, hoy va despertando de ese letargo y cuenta ya con  una importante nómina de jóvenes universitarios y universitarias, deportistas y artistas que prestigian nuestro pueblo por los rincones de la patria. Esto, a los que hemos vivido una y otra época, nos embalsama el alma.     
Representando a esta nueva generación de artistas cartameños, esta noche  actuarán para nosotros tres figuras  del flamenco, ya consagradas pese a su juventud: El Guitarrista “Niño de la Aljáima”, que ha marcado el paso  del cante a  grandes  intérpretes del momento. María José Santos, creadora  del cartameño grupo de baile “Los tarantos”, que cuando baila hace brotar con el aire de su cuerpo, según me cuentan, amapolas y alhelíes. Y, como benjamín del elenco, pero ya consagrado cantaor de cepa, Antonio Luque, “Canito”, apelativo que antaño llevaron su abuelo y el mío, recuerdo a los antepasados que le honra y demuestra tener alma de artista.                                                                                                                                            
       Y, Antonio Beltrán Lucena. Además de lo que a renglón seguido voy a semblar de él, yo le tengo anotado algo que, personalmente, valoro en mucho: Es mi Amigo.

         Gran señor por donde se le mire,  poeta y flamencólogo, que, por blasón, lleva siempre en el ojal de la  solapa de  su chamarreta un ramito de “hierbabuena”, y, como símbolo de su nacencia y crianza terruñera, suele cubrir su cabeza con  una gorrilla flamenca.
 Pocas personas de nuestra comarca ignoran quien en realidad de verdad es Antonio Beltrán Lucena, y todos en algún momento han conocido de sus cantares y decires difundidos a voleo en prensa, radio, televisión, certámenes y libros, de los que esta noche, precisamente, nos presenta el último de los muchos que ha escrito titulado, “Seguimos soñando un mundo mejor. 

                        Siguiendo con su trayectoria humana y artística, Antonio Beltrán lleva el campo, con toda su belleza dramática y multiforme, metido en el fluir de sus venas,   porque en el campo vivió y trabajó siempre, y el  campo le hizo poeta. Pero como el campo suele empobrecer a quienes en el afincan su vida, él también como tantos otros, un día  tuvo que emigrar a la fría Europa.  “En Alemania fui emigrante el año sesenta y dos” dice en uno de sus libros. Esta dura experiencia   no fue capaz de agostar en su corazón  la comprensión, la tolerancia y la benevolencia:
                                           “ ... Que cantando hay que seguí
                                             en guenos y malos tiempos,
                                              aunque a veces esté el sentir
                                              roto por fuera y por dentro.
            .
                       Una madura reflexión de tan ásperos avatares  y sobre la ascética y a la vez  dura  vida del campesino, que en perra brega con la dura tierra ha de ganar el pan de cada día, es, repito,  tema de su extensa obra, que, como dice Pablo Franco Cejas,  prologuista de su citado y último libro,  “presenta la descripción verseada de un andalucismo popular”, pero pleno de “valores esenciales de la vida”.
                         Antonio Beltrán, al igual que las aves  canoras, tiene su “queá” (que para más propiedad llama    “Er Sírguero”),  arrecachada en la ladera de un tibio alcor cercano a  Campanillas, villa ésta asentada en el triángulo de confluencia  de los dos ríos históricamente emblemáticos de la Hoya de Málaga: Guadalmedina y Guadalhorce.
Y en esa atalaya, con sus pupilas colmadas de paisajes dibujados por el eterno pincel, el numen de Antonio Beltrán Lucena concibe y crea su poesía y su prosa, que es un constante, sencillo y elemental cántico a la vida, a las gentes de ayer y de hoy con sus costumbres.
                        Pero no elude, ni mucho menos, la denuncia de las injusticias sociales,  contra las que clama de esta manera rimada:

                                            “Uníos, ni un paso atrás,
                                             No más niños muertos de hambre,
                                               Instemos a los mandamás
                                                Conviertan misiles y tanques
                                                En arados para labrar.
                                                Falta están haciendo bastantes. ”

                           Si mal no recuerdo, la obra de este trovador moderno está contenida en 15 libros que le han deparado una “jartá”, (como diría él), de importantes premios que no hay tiempo de enumerar. Su libro,  “Seguimos soñando un mundo mejor”  (significativo título), nos muestra líricamente toda una geografía de  usos y costumbres  de las gentes del pueblo liso y llano, del campo y de la ciudad, pero también nos ofrece el radiograma rimado de las flores, de los pétalos del rocío, de la luz del alba, del “pipiár”  de los jilgueros, del reventar de la espiga,  y, el silencioso lenguaje de la toponimia de nuestros valles, cerros  y horizontes guadalhorceños.

                           Quiero contar, para terminar, una vivencia mía relacionada con su “Seguimos soñando un mundo mejor” : Yo intento dilatar mi vida interior  hacia el futuro en alas de la fe, y, prolongarla hacia el pasado actualizando gozosos  recuerdos para, así, evadirme virtualmente de la estrecha burbuja del presente. Ensimismado en nostalgias de ese pasado lejano que hoy se me aparece vitalmente pletórico, no ha muchos meses rememoraba yo  cuando de zagal  ayudaba a mi padre  en las faenas camperas:   pintando trigo en el surco que abría el arado;  en la barcina con  la carreta;  trillando la parva en la era durante  las horas en las que el sol hacía “chirivitas” en los rastrojos; durante la maquila del molino aceitero, comunicado con la casa vivienda a la que inundaba del  grato olor de las aceitunas atrojadas y del aceite virgen   de los mastrenes ; a la madre guapa a la que ayudaba en el amasijo y cochura del pan;  el cuido del ganado en los tinados con rumores de esquilas. Pues  bien, cuando el alma evocaba esos hitos de  tiempos idos, me preguntaba ¿qué poeta cantará algún día todo esto? Y, que casualidad, días después, cae en mis manos el libro “Seguimos soñamos un mundo mejor”, de Antonio Beltrán, y de inmediato, mi alma rimó con la suya al conjuro de estos versos:
                                                  “Aquí un carro faenero,
                                                      los avíos pa castrá,
                                                      los atavíos de un bandolero
                                                      los aperos pa trillá ”
                                                     “Aquí un molino de aceite,
                                                      el argaíjo pa amasar,
                                                      tahona, seaso, arteza,
                                                      el jozno pa cocé el pan...”

                             Y es que Antonio Beltrán, no sólo ha hecho del lenguaje popular, sencillo y atávico,  toda una construcción  literaria genuina y personal que llega al corazón de  las gentes, sino que ha sabido ponernos ante aquella sabiduría natural de nuestros abuelos, que nos lleva a preguntarnos con ELIOT:             “ ¿ Dónde está el conocimiento que hemos perdido con tanta Televisión?. ¿Donde está la sabiduría que hemos perdido con tanta desinformación?....

 Cedo la palabra a Antonio Beltrán.   Muchas gracias”.
                        
                                                       


                                                            

LA VOZ VECINAL DE CÁRTAMA.- Octubre 2.004

NOTA: La Asociación que nos remite este  suelto ya decía en 0ctubre de 2.004 lo que sigue, y el  tiempo le está dando toda la razón

****

          A partir de ahora, la Asociación Vecinal Ermita Los Remedios recoge en esta Sección (“La Voz vecinal”), el sentir y el decir del vecindario  de todas las Barriadas de Cártama.

         
         SANIDAD .- ¿“CARE…”?,¡CARETOS!, ¡¡CAROTAS!!

            Si la comarca entera no se tira a la calle revindicando con energía y determinación un Hospital de Alta Resolución para los pueblos ribereños del Guadalhorce sumidos al respecto en vejatorio agravio comparativo con respecto a otras comarcas, aquí la Junta de Andalucía no hace nada de nada. Al menos en esta legislatura.

         Una cosa es lo que dicen los políticos de acá, y otra lo que en su discurso del día 25 de septiembre de 2.004 dice la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, Mª Jesús Montero, que es la que manda: “Realizadas estas reflexiones se pasa a informar de la situación actual en relación al estado de cada uno de los Centros Hospitalarios de Alta Resolución (CHARE):

         EN OBRAS

Sierra de Segura ( Jaén)
Benalmádena (Málaga)
Puente Genil (Córdoba)
Bajo Guadalquivir (Sevilla)
Guadix (Granada)
El Toyo (Almería)
Sierra Norte (Sevilla)
Sierra Sur.Alcaudete (Jaén)

         EN REALIZACIÓN DE PROYECTOS

Loja (Granada)
Valle del Guadiato (Córdoba)
Sierra Sur. Alcalá la Real (Jaén)

EN ESTUDIO DE ELABORACIÓN DE PROGRAMA         FUNCIONAL

Bajo Guadalquivir (Sevilla)
Alpujarra (Granada)
Bollullos (Huelva)
Estepona (Málaga)
Costa Oriental. Lepe (Huelva)
Cazorla (Jaén)
Janda (Cádiz)
Sierra Aracena (Huelva)

         Como se ve, para nuestra comarca no hay previsto ningún centro sanitario. Y dice la Consejera en el mismo texto:                “ Estamos por tanto respondiendo a una planificación de obra que abarca el periodo comprendido entre el año 2.003 y 2.008 como horizonte de terminación de las obras de los últimos Centros”

         Este es el criterio de quien decide en este tema. Cambiar su designio, por justo que sea, será a base de una imponente movilización de los vecinos de la comarca en estos momentos en los que las elecciones municipales están relativamente cerca.

         El día 29 de abril está anunciada una manifestación en Cártama a la que debemos acudir todo el pueblo en masa a pedir lo que en justicia nos pertenece: Un Hospital de Alta Resolución para nuestra Comarca. No nos dejemos engañar.

                                                Asociación “Ermita Los Remedios”
                                                           CÁRTAMA









sábado, 4 de octubre de 2014

LOS TIEMPOS DE “LA PARRALA”



  

                                       
                           
            En los años cuarenta del pasado siglo, a las hoy denominadas “empleadas del hogar”,  aún se les seguía llamando desde tiempo inmemorial, “criadas”,  sin que el apelativo entrañara   matiz alguno despectivo o peyorativo; el adjetivo se indicaba,  sin más,  a una relación de cercanía social.


            En la mayoría de los casos, el contrato laboral (verbal pero que “iba a misa”),  era de los llamados de “estancia completa”, o, “a tiempo fijo”, porque, aparte de una cantidad mensual convenida según usos y costumbres,  tenían derecho a comida y cama, cuando   la criada era soltera; las casadas, pocas veces iban   a  “servir” y, cuando les era inevitable se contrataban a tanto la hora  para poder simultanear las  labores por cuenta ajena  con las del propio hogar. 

            Las que servían a “tiempo fijo”, aparte de tener  asegurada buena comida y buena cama, cual dije  antes,    en unos  tiempos de extremas hambrunas y penurias, iban además  amasando unos parcos ahorrillos. Dentro de lo peor, era una  suerte. 

            A aquellos años de entre 1.941 y 1.945, la gente del pueblo de Cártama rompieron en llamarles los de la “churripampa” y los del “piojo verde”, aunque nunca se supo el sentido  de la primera designación,  ni era verosímil que nadie hubiera visto ninguno, por mucho que abundaran los "piejos", de color  verde. Y abundaban  sobremanera estos viscosos  parásitos  de los seres humanos, cuyo único "insecticida" era sacarlos uno a uno y matarlos entre las uñas de los dedos gordos de las manos, también uno a uno. Era así de de cruda la realidad.  Con mucha frecuencia se podía ver  en plena calle tomando el sol  invernal un cordón de mujeres de todas las edades sentadas una tras otra en largas filas expurgándose (despiojándose  y desliendrándose) mutuamente   Dura estampa aquella, como tantas otras,  de la miseria  abrumadora que aún continuaba en la  posguerra civil. Todo el  abastecimiento familiar estaba racionado, y se necesitaba cartilla  de abastos hasta para comprar un "librito" de papel de fumar, y no digamos tabaco. El enfrentamiento entre el "maquis", y la Guardia Civil y los moros (regulares) destinados en Cártama al efecto, era una constante (quien esto escribe fue rehén del "maquis" con 13 años). Todas las mujeres llevaban luto por tener uno o varios familiares  muertos por un bando u el otro;  las que no vestían de negro desde el pañuelo de la cabeza a las alpargatas, lo hacía con un hábito de la Virgen de los Remedios de color celeste que no se quitaba nunca, salvo de noche o para lavarlo. Era una dura promesa de rogativa o de gracias por algún favor recibido.


            Pues bien, en  casa del matrimonio  Frasquito y Paca, campesinos de clase media baja, tomaron una criada, al parecer de fuera del lugar, a tiempo fijo. Por su  desgarbado tipejo  y excéntrico comportamiento a  la hora de expresar en la calle el agradecimiento a  las tenderas que le despachaban los mandados en establecimientos  (frutas, almejas, fideos, azúcar, arenques etc),  se granjeó el cachondeo, más o menos explícito,   lo que no estaba totalmente falto de razones  puesto que, aunque simple y buenaza, de luces andaba la fémina solo regular.

            La casa de Frasquito y la almazara de aceitunas que explotaba,   constituían  un solo edificio dividido en dos piezas de distinta arquitectura,  que se comunicaban  entre sí por un patio en el que existía alguna troje, horno de pan, lavadero para la ropa junto al que se  encontraba una enorme orza para echarle ceniza al agua del pozo, un tanto salobre, a fin de suavizarla e  hiciera espuma  al enjabonar las coladas; un corral para gallinas y conejos, y, ya cerca de la entrada del dicho  molino de aceitunas, a la izquierda y cabe la bodega,  un cuarto llamado, “de los mazorcos”, que es el   tocón que queda de la mazorca de maíz tras ser desgranada, y que allí se apilaban para espabilar las  lentas llamas del  fuego de leña dura: en el horno,  en el brasero,  bajo las trébedes de cocinar, etc. 

            En uno de los dos turnos  de la época de molienda, había un mozo a quien, pese a estar en puertas del servicio militar, se le seguía llamando Paquito, y no Francisco, aunque su talla andaba  por los 190 centímetros y era más espigado y seco que un espárrago triguero.
           
            Paquito le tiró los tejos a la simplona criada y se la llevó al huerto: Cada noche ésta  salía de la casa sigilosamente  por la puerta del patio y se metía con el galán  en el cuarto de los mazorcos a pelar la pava, o como se llame.

            En una de esas ocasiones, a eso de la media noche bien pasada, la criada viendo que había llevado la excitación de Paquito a tórridos extremos, quiso proteger su virginidad  a toda costa, y,  viendo que ya no era nada  fácil,  cual es colegible, pidió auxilio;  con voz cuasi del Sinaí  la mocita le gritaba a su don Juan:

--Paquito, ¡ezo noooo, que zoy mossita y pieldo! ¡¡Nooooo!!¡¡Socogjo, me quiere quitar la honraaaa!

            El silencio de la noche sobredimensionaba       el volumen de los decibelios que emitía la garganta de la moza maritornes. Frasquito y Paca bajaron a toda priesa, los vecinos Gaspar y la Chacha entraron por la puerta del molino, cuyo empiedro, fue parado por el resto de molineros, los últimos parroquianos del contiguo  Bar de la Coina que jugaban al envite con la baraja acudieron al molino a ver la razón de tanto escándalo a tales horas.

             La “mossita” fue llevada a su habitación por Paca y, Frasquito con el genio espabilado (¡menudo lo tenía!) buscaba por todos los rincones a Paquito, incluso miró con una linterna dentro de algunas de las enormes tinajas de la bodega de aceite aún vacías. Pero ni rastro del enamorado Curro, aunque alguien dijo que lo había guipado corriendo por el tejado de  "las latas" y saltar a la calle con los pantalones en la mano.

            Al otro día, el rumor sobre el suceso hervía entre el vecindario. Por aquel entonces desde todos los patios y gramolas de las tabernas  se oía la copla del momento  compuesta por Rafael de León y Sandro Valerio, “La Parrala”, que  dio base y pábulo al humor popular para motejar con tal apelativo a la simplona y enamorada zagala. De ahí en adelante fue “La Parrala” para el común del lugar.

            La copla la hizo célebre Conchita Piquer, y apuntaba así:

                                   “¿Quién me compra este misterio?
                                   Adivina, adivinanza;
                                   ¿por quien llora, por quien bebe,
                                   por quien sufre la Parrala?

            En realidad, La Parrala existió fuera de la copla; fue una cantaora de Mogué (Huelva),  de vida controvertida, y al parecer disoluta,  en la que Rafael de León y Valerio se inspiraron para su referida creación lírica.

                                               


viernes, 12 de septiembre de 2014

DE NUEVO EN LA BRECHA



                     
          Unas dolamas concadenadas me han tenido tres  meses, chispa más chispa menos,  sin escribir un solo renglón en ninguno de los medios en los que habitualmente lo hago. Hoy, y hasta que Dios lo quiera,   inicio con este artículo  una nueva singladura: en él me salgo  de los usos y costumbres de estos tiempos, pues no va de política tal ésta actualmente se entiende, y sí vuelvo, a los 30 años, a  temas culturales..

         Las mentadas dolamas sí me han permitido dedicar todo este tiempo a la lectura; a releer, más bien. ¡Qué gozada saborear nuevamente de forma sosegada los textos de nuestros clásicos…! Han arribado a mi caletre, sediento ya de bellos pasajes literarios, casi todos los autores del siglo de oro: Cervantes, Quevedo,  Calderón, Góngora, Lope de Vega (éste me ha llevado a rememorar dos composiciones de su obra, La Dorotea), que siempre me arañaron en el espíritu por  su profundidad filosófica uno, y, por su relación con Cártama, otro:

                            1º.-    “A mis soledades voy,
                                      De mis soledades vengo,
                                      Porque para andar conmigo
                                      Me bastan mis pensamientos…(1)

(1).- Jamás el ser humano, estando actualmente  tan acompañado, se sintió tan solitario y desamparado .

                                                        

                            2º.-    Fue Lope de Vega uno de los autores clásicos que, con Cervantes y otros, introdujeron en sus obras alusiones a la novela-romance fronteriza, “El Abencerraje y la bella Jarifa”, tema que también trataron autores extranjeros, entre ellos, el francés Chautoubriand (“El Abencerraje”). Dicho romance sitúa a sus protagonistas y su bella aventura amorosa en el espacio  geográfico que forman Antequera, Alora, Coín,  Cártama. El erudito profesor cartameño, Francisco del Pino Roldán, es quien mejor ha expuesto este tema en su formidable libro, “La Villa de Cártama. Referencias literarias en prosa y verso”. Comparto el concepto que de cultura tiene el citado docto cartameño que mientras en su pueblo, al que honra y quiere, no es valorado, en Vélez Málaga, en cuyo Instituto de 2ª Enseñanza ha venido impartiendo docencia hasta su jubilación  le han puesto su nombre a una calle. Cultura no es posible sin estudios y, menos, sin lecturas, hoy sustituidas por la “telebasura” y el dictado de eruditos a la violeta promovidos oficialmente algunos. Hoy pasa por culto un fulano que elige una piedra de entre las de un majano y sacando pecho te endiña hasta el nombre del moro que se limpió el culo con ella cuando los moros anduvieron por estos andurriales..

De la abulense  Santa “inquieta y andariega” que escribió del aroma de Dios, tengo dos motivaciones personales de su mística poética susceptibles de dedicarles una breve referencia:

“Vivo sin vivir en mi,
Y tan alta vida espero,
Que muero porque no muero…”

         ***
“Nada te turbe,
Nada te abata,
Todo pasa,
Dios no se muda…”.  



         Amén de lo dicho han salido de sus anaqueles para sustanciar mis relecturas, autores de la generación del 98 como Azorín, Valle Inclán, Unamuno (“Dios me(te) conserve fría la cabeza/,caliente el corazón, la mano larga/, corta la lengua, el oído con adarga/,y los pies sin premura y sin pereza/…No por tus obras tus tesoros midas/ sino que el alma, de fe pura en pago,/ se levanta merced a sus caídas), Maeztu, Pío Baroja.

         Y así, en esos ejercicios intelectuales y espirituales renovados a los treinta años, fueron dictándome sus credos los de la Generación del 27, Mester de Clerecía, etc. etc. sin olvidar a extranjeros (Goethe, Verlaine,y griegos, entre ellos otra vez Homero, Horació y Virgilio  quien comienza su Eneida con esta oración que me  extasía “ Yo aquel que en otro tiempo modulé cantares al son de la leve avena…”) En mi niñez sacábamos en los alcaceles trozos de tiernos canutos de cebada y aplastada haciendo una cruz sobre la frente,  en efecto, conseguíamos un pito con el que se modulaba una monótona y peculiar musicalizad.

         Por enésima vez desde 1.944, releí la inefable égloga, especie de “cuento verosímil, del francés, Alphonse Daudet, que tan favorable acogida tuvo siempre en mi espíritu, del que he sentido necesidad de transcribir: “        “Es desde aquí de donde escribo (un viejo molino adquirido ad hoc) mi portón abierto al buen sol.

         Un lindo bosque de pinos, centelleante de luz, se precipita delante de mí hasta el pie de la cuesta. En el horizonte los Alpilles recortan sus finas crestas…Ni un ruído. Apenas, de cuando en cuando, el son de una flauta, un chorlito entre los espliegos, el cascabel de una mula por el camino…Todo este paisaje provenzal…es  exactamente el rincón que yo buscaba, un rinconcillo perfumado y cálido… no hace más de ocho horas que me he instalado y ya tengo la mente henchida de impresiones y recuerdos..Fijaos: ayer, cuando atardecía, he asistido a la entrada de los rebaños en un “mas” --- cortijo (a mime recuerda esto al cortijo de la Alhóndiga de mi nacencia y niñez y, los paisajes que se ofrecen a la vista desde la ermita de mi pueblo)---…y os juro que no cambiaría ese espectáculo por todos los estrenos a que he asistido en París”

         Tampoco han estado silentes en sus estantes durante estos tres meses de virtural ejercicio intelectual, mis viejos libros de filosofía, en especial los  de bachiller que aún conservo desde la década de los cuarenta (Lógica, Teoría del conocimiento, Ética (que comprende, según Aristóteles, a la política e, Historia de la Filosofía, etc)…La Filosofía es la ciencia (de indispensable conocimiento para una persona que se tenga por culta) que expone las doctrinas filosóficas que la razón humana ha desarrollado a través de los tiempos.

         El hombre, naturalmente curioso, se ha preguntado el porqué de las cosas que le rodean, de sus actividades  y de su naturaleza. Esta innata curiosidad desarrollada, sobre todo, en individuos especialmente dotados, han originado las distintas doctrinas filosóficas.

         Decimos de la mente porque la filosofía no se ocupa, propiamente, de aquellos asertos que han sido conocidos según los libros por revelación de un Ser Superior, pero que, de por sí, son inasequibles a la mera razón de los hombres

         Entrando muy someramente en la división de la historia de la filosofía hay tres épocas definidas en el devenir de la teorías filosóficas occidentales:

         1ª Filosofías precristianas o greco-romanas. Siglo VI a. C, hasta el siglo V después de J.C., con la figura cumbre de Aristóteles  que nos presenta un cojunto de verdades base de toda filosofía equilibrada.

         2ª Filosofía cristiana. Desde principios del cristianismo hasta el siglo  XVII. No es el cristianismo, obviamente, cuestión baladí. El cristianismo, por medio de la revelación, da mayor consistencia a las verdades ya encontradas e, indirectamente, nos ilumina otras. Establece un caudad permanente.

         3ª Filosofía moderna. Desde el siglo XVII hasta el xx. La época moderna, rechazando el concurso y auxilio de la revelación, rompe incluso (lo vemos a diario) con las verdades de sentido común.


         Y, ¿qué decir de la Historia, según Cicerón “testimonio de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida (cosa hoy olvidada suicidamente), y (ojo al aserto) anunciadora de lo porvenir”? Ha sido la materia que con más fruición he releído y que más ha inquietado mi espíritu viendo desde su perspectiva inexorable la España de hoy.

         Ruego a mis amables lectores que lo que se ofrece como crónica haya devenido en un miniensayo. Y, hasta otra, D.M..

                                                                       Francisco Baquero Luque