viernes, 16 de diciembre de 2022

 

EL VIEJO ALMEDRO DEL CAMINO

Antes que yo naciera,

a tu vera,

En la Alhóndiga, tierra querida,

Ya eras tú frondoso árbol

Junto al  camino  que va a  la realenga.

Y, viejo mío,

Aún  tienes  bríos, sabio  almendro,

Para prodigar

Las flores que ofreces al caminante,

Junto

Con tu sombra cabe  el sendero

Donde se toman un descanso

En su caminar  los transeúntes

tan cercano que, tú y yo saludamos.

Y, con  envidia

vemos los frondosos y pujantes

Chopos jóvenes  de los sotos

Que orlan de verdor cetrino

La juncada orilla del Guadalhore.

Hoy como yo,

Ya viejo y con dolamas tantas,

Como cuando fuimos    niños

Solitarios de una

Cortijada en el centro de la vega,

Y a tus ramas me subía a contemplar

Los tibios  nidos con pataletes

Que en tu fronda hacían las avecitas.

¡¡Cuantas veces gocé viendo la trilla a tu sombra,

Árbol mío,

Y escuchando los temporeros cantes,

Del morero

Que al son  de las esquilas  que

en su trotar

Hacían sonar la collera de peluconas

Mientras  arrastraban el rulo sobre

el que el morero  con son abandolado les

Cantaba:

Esta yegua castaña

Tiene un potrito,

Con una patita blanca

Y un lucerito.

 

Ya está jecho el gazpacho

Y en el dornillo,

Espante usted a las moscas

Y a los chiquillos.

 

Esta parva de trigo

Vale un tesoro:

Paja como la seda

Granos de oro.

 

Toma tú los ramales,

Vente a mi vera;

Deja que el sol te tueste

Y que yo te quiera.

 

 Agua piden las yeguas;

Que aguante pío´

que en cuantito rematen

las yevo al río.

 

tres yeguas  como flores

yevo en collera:

la Guapa, la Moñitos,

la Molinera.

jueves, 15 de diciembre de 2022

 

       AL PADRE

Padre, con tus manos sembradoras

Obtienes la divina realidad del trigo

Para amasar el pan de cada aurora

                        *

Tu alma templa el ritmo de la siembra

En la tierra, tal sagrada hembra

Que te ahijara  espléndidas cosechas

                         *

Tu mano castra el panal de las abejas

Y conduce el agua de la fresca acequia

       Que  riega el vientre de la fértil huerta.

                                 *

       Para el campo tienes corazón de nido,

Y en el campo pones la esperanza

De un honrado porvenir para tus hijos.

                            *

En el viejo monorrimo pueblerino,

 Mis  primeros versos  ensalzas al vecino:

Se los lees…, me miras… y, sonríes.

                            *

Y tu sonrisa limpia es mi seguro,

Y es mi empeño convertir tus besos

En rosales de amor de mi futuro.

                             *

Tu esperanza es el buen Dios que regresa

Cada año en los hilos dorados de la lluvia

Para hacer de cada surco una promesa.

                              *

Tu destino es seguir la yunta en la besana,

Despertar con la alondra a la alborada,

Y atrojar el grano separado de la paja.

                              *

Ahora, ya viejo y circunspecto,

Ahondo en el fondo de tu alma,

Y, de gozo, se me inundan los adentros,

 Porque de  ti supe  con certeza

 Que cada palabra es una trinchera,

El concepto honesto  un latigazo

Y la verdad, la mejor bandera.

 

A LA MADRE CUANDO AÚN  VIVÍA

 

Madre, te traigo un poema

Como diadema de pedrería

Para tu linda frente serena

                    *

Para tu linda frente surcada

Por las arrugas de tus pesares

Para tu frente rubia como trigales.

                       *

Al nacer sentí que tu nombre, madre,

Como el sol de cada día, alumbraría

Mis torpes pasos entre zarzales

                       *

Tus ojos, alas doradas de mariposas,

Refugio firme en vendavales,

Brincan graciosos como zorzales.

 

                           *

Yo siento, madre, que tu nombre

Es como el ritmo de todo cantar

Y el invocarlo,  es mi rezar.

 

            A LA MADRE

En tu ausencia aprendí que eres el ángel

Que velas mi peregrina ruta hacia Dios,

            Y  gozas junto a María en su  cielo de alelí.

                               

Tu frente blonda y noble, fue mi espejo,

 Y tú seno mi punto de partida.

Lívidos quedaron mis amores con tu ida;

 

Me arrodillé en tu orilla cuando

Tus ojos, estando abiertos no me veían,

Pues estabas allí, pero partías.

 

Esperaba ávido tu última palabra,

Y sólo pude darte el postrer beso

Cuando pura tu alma ya se elevaba.

Todos mis cariños se dispersaron,

Todos mis rosales se deshojaron

Y todas las fragancias se me alejaron.

                    *

Ahora, como respuesta de mi sino,

Me queda la amada piadosa y santa,

 Y el hijo, aroma de trigo recién  molido.

Ella, hilo de agua en el desierto,

 Él, collera de cascabeles para mi alma.

Ambos, lucero y estrella  de mi camino.

                                                                            

 

 

 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

VIRGEN DE LOS REMEDIOS CON ANGELITOS DE
 AUTOR AL PARECER,  ANTONIO MANCERA

 

martes, 13 de diciembre de 2022


 

 

A MI PUEBLO

Mi humilde poesía quiere ser

Agüero de buena  nueva para mi pueblo

Y archivo objetivo, fidedigno y sin falsía

De la enjundia histórica de Cártama milenaria,

Ibera, fenicia, griega, romana y agarena.

Y solamente el suceso, o el hecho, es el motivo

Que debe  refrendar los anales  historiológicos.

Me gustan a mí las estrofas  cortas con argumentos largos,

Para  dejar a nuestros hijos herramientas nobles

con que  hacer  un mundo nuevo lo más  humanizado; que sea posible.

¡¡¡¡Ya siento en mi alma la esperanza y se la pido de hinojos

A nuestra Santísima Madre, la Virgen de los Remedios!!!!

Sí, es posible, si ponemos en el empeño verdad

y solidaridad  auténticas y tiramos por la borda

de la indecencia todo el lastre que lleva a bordo

de este  mundo que, hoy, es motivo de llanto para unos

y desbordada avaricia y afanadero egoísta para otros.

Yo me atengo en mis versos al mundo nihilista que ahoga,

Pero también, Gracias a Dios y su SANTISISIMA¡

Madre La Virgen de los Remedios, de vez en cuando

 Vamos viendo ya poesía. En la mirada luminosa y pura

de  un niño, en las flores rojas de los granados

de la edénica  realenga que lleva al río, otrora con cristalinas aguas;

O,  en una gota de rocío pero, también me embarga la

Amargura  el ver lo que se quiere hacer con los niños, que puede

dar al traste con la anteriormente proclamada esperanza de futuro.

Hasta estamos viendo ahora las ansias de protagonismo

 Demagógico de un reverendo tonsurado

De la Santísima Madre Iglesia en Cartama pueblo. Pero…, eso es harina de otro costal.

Dejémoslo aquí, tiempo hay, pues parece que los respetabilísimos Obispos

Todos sus curas descuidados, los hecha para Cártama.

La Virgen de los Remedios, nuestra  Excelsa Patrona de fama mundial tiene, dentro del marco mariano internacional de habla hispana, una solvencia  religiosa y una interacción con todas las naciones hispanas en lo devocional altanamente diferenciada, amén de un origen real y una arraigada devoción en toda la provincia y comarca Guadalhorzana que nuestro párroco ha debido respetar y no pasearla so pretexto de haberla restaurado (como si fuera la primera que se restaura) y, a mayor gloria suya con prepotencia poco cristiana y demagogia populista casi obscena, pasearla en trono sin ser sus fechas tradicionales, por los arrabales, como si la Virgen de los Remedios de Cártama, abanderada por los jefes de Estado de diecieis naciones, incluido Estados unidos fuera la “Parrala que nació en Moguer”. Eso es un insulto al pueblo consciente de la realidad y con estima propia.

 Pero no ha  expuesto al público, como es lo preceptivo con el dinero público en casos tales, la lista de los devotos que le han dado hasta 8.000  euros para pagar dicha restauración, ni tampoco ha mostrado en el cancel de la Iglesia la factura de los restauradores.

Escribo de esto de prisa a las cinco de la mañana; perdonen posibles errores.

lunes, 12 de diciembre de 2022

 


 

 

 

“TABIQUE”

A la memoria de mi padre,  al que tanto quiso TABIQUE

 

 

Los molineros, Antonio “El Pichi”, “El Niño de la Ramona”.  “Miguelón” y su hermano “Paquito Pupilo”, que atendían el  turno de día, estaban atareados en las faenas de molienda de aceitunas en la almazara,  y no se habían percatado de la presencia de aquel desvalido perrillo, de raza “ratera”, variedad malagueña

 

Su pelaje era blanco, un tanto sucio de tanto deambular a  la deriva, hambriento, desvalido y medroso por las calles, aún  terrizas, del pueblo y por el muladar al que  lindaban las tapias del molino, siendo más que probable que su madre  pariera a la camada en alguna de las garberas de cañas que otrora abundaban por estos descampados. Las  orejillas   color negroide dobladas sobre sí mismas,  una mancha  retinta en la parte izquierda de su diminuta cara y,  un hociquillo renegrido.  Rabón, aunque el muñón de éste que le quedaba era un órgano más para expresar, moviéndolo a distintos compases,  el estado de ánimo del enclenque can.  En la calle, desde donde vino a resguardarse   junto a las cálidas paredes de los  trojes interiores del molino, corría un terralote  que atería el cuerpo del diminuto animal que le hacía tiritar  en toda su anatomía; se veía claramente desmamantado y, por tanto, desnutrido,  probablemente  su madre, a saber cual, también estaría  ya sin leche en sus ubres para alimentar   a sus hijos, y los  habría desperdigado fuera del tresnal de haces de cañas  a la aventura por la perra vida, para  que cada uno corriera su suerte. No mediría el mínimo animalillo  quince  centímetros de largo por  siete de alto.

 

Se ubica este relato en  la malhadada época de  dura postguerra, de lacerantes  hambrunas para los humanos (da horror la mera evocación),   cuánto más para perros callejeros.

 

Miguelón (1.90 de envergadura y un corazón tierno como breva paneta),  lo vio el primero y  lo cogió en sus enormes manazas; le trajo de la casa  de Frasquito que comunicaba por dentro con la almazara,  un buen plato de leche migada con pan, del  que  el perrillo  comió hasta  lamer el fondo. Púsole después sobre un saco vacío, entre  calentitas y aromáticas  “tortas”   de orujo de aceitunas prensadas y lo dejó bajo la mesa del romanero. Pero, el pequeñajo chucho se sentía más protegido arrimado a las paredes y tabiques del molino y, en una de ellos, volvió a guarecerse, aún tembloroso, tendencia que dio lugar a su nombre. Fue adoptado como  uno más de los animales domésticos de la labor de Frasquito “Talento”,  a la que también pertenecía   la mentada almazara de aceitunas.

 

Cuanto más crecía en edad (de cuerpo quedó pequeño tal  solían estar estos “rateros” guadalhorzanos),  TABIQUE mostraba  su fino y agudo instinto, diríase inteligencia,  en aras de un constante y  abnegado  servicio a los humanos próximos, a los que, a  veces, superaba en la lealtad y fruición de sus  comportamientos afectivos.

 

De raza le venía el instinto de cazador. Donde él estaba, o merodeaba, las ratas domésticas,  antaño tan  abundantes en graneros, tinados, corrales, patios y cuadras labrantías,  desaparecían. También  perseguía por las  huertas  las ratas de agua, topos, lirones y otras pequeñas alimañas dañosas para la agricultura. Nunca, empero,  persiguió a comadrejas,  turones, lagartos,  culebras y otros depredadores tan necesarios para el equilibrio ecológico favorecedor de  los campos de labor. A veces,    hasta se enfrentaba, en desigual lucha, con el tejón que salía de noche de su tejonera subterránea, escarbada en el soto del río, a los plantíos de avellanas (cacahuetes), ya en sazón,  que destrozaba con sus impresionantes uñas causando  enormes perjuicios  al siempre por doquier  atosigado campesino.

 

Como curiosidad, es de resaltar el espectáculo que constituía ver a TABIQUE perseguir las ratas de acequias y almatriches cuando al resfriar el labriego los rastrojos, el agua las sacaba de sus escondrijos estratégicos  bajo tierra junto a las raíces de los frutales, de cuyas cortezas  se alimentaban debilitando  el árbol, y también  en el mismo momento acosaba a  topos y lirones, igualmente dañinos. TABIQUE, metido hasta la barriga en la manta de agua que cubría los canteros, iba dando cuenta de todos  y cada uno de los roedores enemigos del labrador, con el arrobo de éste al verle  “faenar”.

 

El entrañable ratero,  tenía distintos toques de ladrido: se sabía  cuando perseguía a su presa por el  “latido”;  “hucheaba”  para pedir  ayuda porque él no podía alcanzar  a alguna alimaña que lo había esquivado subiéndose a un árbol,  ;  “chillaba”,  cuando, aterrado, venteaba al  perro rabioso que, según adagio poco feliz,  solía suceder en la época de la flor del almendro; “gañía”,  si estaba enfrentado al temible tejón,  mas fiero y potente que él y, así pedía ayuda;  “gruñía” quedo, orejas en postura expresiva, para advertir al amo que alguien extraño se acercaba  a donde se encontraran ambos,  distinguiendo con inaudita certeza si eran gentes de paz o aviesas. Tal rezaba la copla, para las gentes de los campos cercanos “no había en la ribera otro perro como mi perro...”

En la caza de la rata doméstica mostró una aptitud  singular  que le dieron fama  entre el vecindario, cuyo nombre, todos  sabían, especialmente los chavales, quienes, a veces, le acompañaban para verle como las sacaba de entre aperos, pilas de sacos,  espuertas, boquetes no muy hondos y otros escondites; lo jaleaban    cada vez que, con recortes felinos y una velocidad endiablada e inconcebible en su escueta anatomía, cogía una de estas roedoras entre sus dientes, y la  enviaba al otro mundo con un brusco y como eléctrico  zarandeo a izquierda y derecha  de su cabeza;   muerta, la dejaba displicentemente en el suelo y, a por otra si la había, seguido de la chiquillería que le azuzaba: “¡¡¡Aquí, aquí,  TABIQUE, otra, otra, ¡urri ahíiiii,  a por ella...!!!!!!

 

***

 

Como  casi todas las  del  verano, aquella noche agosteña, quien esto escribe,  hijo mayor  del dueño de la labor, Francisco Baquero Vargas, “Frasquito Talento” para el pueblo,  se fue a dormir a cielo raso en la parva de la era, en donde esperaría  al carretero, que haría lo propio,  para, antes de  rayar el día, uncir la yunta a la carreta y ambos, con la fresca,  iniciar la tarea de barcina de gavillas  desde el trigal del llano, entre la acequia del Barullo y el Huerto de Pajarito,  a la era-gañanía, distantes entre sí   unos 200 metros.

Sería eso de la media noche. De pronto, al mozo lo despertó TABIQUE tocándole con su mano  la cabeza al tiempo que “gruñía”  mirando hacia las patas del ganado vacuno amarrados  con sus corniles  a las argollas de  la pesebrera por debajo del  ras de la era. Sabía bien el mozo que aquel “gruñío”  era de alarma y, tuvo miedo, porque alguién merodeaba ya que el ganado vacuno había dejado de rumiar; no obstante, preguntó en voz alta: “¿quien anda por ahí?” No se hizo esperar la contestación tranquilizante “Paco, soy Antonio “Miracielo (insisto: nadie escapa de tener mote en los pueblos); mis niños han despertao llorando de jambre y vengo por una olla de leche de la “suiza” y..., Paco,  ¡me la voy a llevar...!, ¡mis hijos tienen hambre...”. Eran los años de la “churripampa”, la hambruna de los años cuarenta.

 

---¡Oh Dioooos..., Claro que sí vas a dar de comer a tus hijos, y leche caliente;  tranquilo hombre de Dios... Pero no de la vaca “suiza” como dices,   que ya se ordeñó esta tarde y está “escurría”; a la  “coletera”, que parió hace un mes chispa más chispa menos y ya no tiene calostros;  le vamos a amarrar las patas a un  horcón y,  de ella, vamos a llenar la olla de leche para tus chavales...”

 

Temiendo que la vaca bregara, ya que no había sido nunca ordeñada, en efecto, la amarraron las patas a un horcón del sombrajo-pesebrera. En cuclillas, cada uno a un lado de la  mansa res que parecía comprender y se dejaba hacer, fueron cayendo a la olla cuatro orondos hilos de blanca y espumosa leche   hasta quedar a reboso. TABIQUE,  como  confidente del hecho no perdía puntada; su gemir, casi imperceptible dando vueltas alrededor de la pesebrera, era inusitado y parecía salirle de un fruido gozo.

--Ahora vamos a ver si Antonio Zapatero, el boyero, tiene pan en su canasto...Mira,  tiene medio pan casero amasado, llévatelo, que ya buscará el por otro lado, y mígale la leche de la olla a tus zagales... Además, vamos a ir al Huerto de Pajarito a robarle melones, coge un saco... ¿No hay ninguno a la vista?, pues sácalo de algún aparejo de las bestias de los que sirven de mandiles.

 

200 metros barbecho a través separaba el sombrajo del melonar de Pajarito. Aún no había salido la luna, que estaba en fase de cuarto creciente; a cegata, el hijo de Frasquito iba viendo al peso y tanteo los melones que estuvieran ya maduros, y, echándolos en el saco que abierto de boca llevaba Antonio. Ya estaba más del comedio, cuando desde la choza  tronó la voz del bueno de  José Pajarito que se quedaba de noche en ella guardando el pegujal, “¡ladrones yo os voy a dar  melones...!”: ¡Puuuuum!. Al hijo de Frasquito le cogió el escopetazo cuando ya de espaldas iniciaba, con la priesa que cabe suponer, la escapada y, la perdigonada con plomillos del 7, le cogió desde las nalgas a la espalda. ¡Corre Antonio, llevate el saco y escóndete tras el moño de cañas...!. Fue la salvación de Antonio: el segundo tiro se ahogó en el mentado moño de cañas que había en un rincón del haza en la cresta del balate de la linde. Ya en el sombrajo, el boyero y el carretero que había vuelto de ver a la novia (Antonio lloraba creyéndose culpable de aquella sangre aparatosa), estuvieron un gran rato sacándole, a la luz de un candil y un farol de boyería perdigones incrustados en la piel (el tiro fue de lejos) al hijo de Frasquito y desinfectando con el zumo de limones que habían estrujado en un jarro de aluminio.  Cuando Antonio volvió al pueblo con su carga, TABIQUE que estuvo en la escena del “robo”, le acompañó corriendo y  saltando  a su lado, como congratulándose, hasta que lo dejó en  su casa.

 

***

 

El hijo de Frasquito llegó ál sombrajo-pesebrera desde los regadíos, con una carretada de matas de maíz que, que  para pasturar el ganado, él y el bueno de Miguelón, capataz de la labor, habían entresacado en los maizales.

--¿Mi padre no ha hecho aún el gazpacho para la merienda?,  preguntó al morero y al boyero el hijo de Talento, al que, lo mismo que al compañero, le acuciaba la gazuza.

 

--Tu padre bajó a las huertas y todavía no ha vuelto; nosotros no esperamos más para merendar de lo que tenemos  en nuestros canastos,  hazlo tu con nosotros, tu padre se habrá entretenido con alguien...

 

Cansados de esperar, y preocupados porque a Frasquito desde la guerra le daban ataques de epilepsia y perdía el conocimiento, ya se disponían los operarios y su hijo a bajar a las huertas en su busca, cuando el eco les llevó el “hucheo” lastimero de TABIQUE,  más o menos de la huerta el “Cañamillo”.  Hacia esta haza que estaba puesta de melones se dirigieron siguiendo el latir del perro.

 

La angustia se apoderó de su hijo y del morero, que había bajado con él, cuando vieron a Frasquito  tendido sobre un banco de melones, cara al cielo, y el perrillo con sus cortas manos sobre el pecho de él, lamiéndolo, como besándolo, temblaba entero gruñendo y mirando a los que iban, y al amo, como queriendo explicar que allí estaban esperando auxilio.           Tenía Frasquito a su lado un saco con tres o cuatro sandías  que había cogido para, como solía hacer,  implementar con ellas la merienda tras comer todos el gazpacho y el mojete en el dornillo.

 

Frasquito estaba inconsciente, muchas fóllegas a su alrededor sobre las matas de sandías, que era señal de que el ataque había sido fuerte y con  mucha brega. Su hijo lloraba mientras le limpiaba la sangre de los arañazos y lo besaba...;  el morero dio un vocinazo a los de la pesebrera que acudieran a toda bulla con una bestia aparejada para llevarlo en ella al pueblo, distante, cuesta arriba, como unos 1.000 metros.

 

El hijo, a horcajadas sobre la yegua sostenía delante de su pecho con una mano a su padre y, con la otra, llevaba el cabestro de la cabalgadura  linde arriba. Agarrado a la cola de la bestia le seguía el buen amigo desde  la niñez en la Alhóndiga, “Paquito pupilo” y, completando el cuadro junto a éste, TABIQUE,  fiel metáfora de la fidelidad y el amor acunadas en el  alma del perrillo.

 

Ya Frasquito en su cama, y suministradas  las grageas de luminaleta o luminal preceptivas, todos se salieron de la habitación para que durmiera pero..., TABIQUE, agazapado en la alfombrilla de la cama,  mirando a unos y otros hizo saber enseñando los dientes y gruñendo que él no se separaba de su amigo y amo; no hubo maneras, allí observando cualquier movimiento del enfermo, amaneció al otro día.

domingo, 11 de diciembre de 2022

 DOLORIDA CRÓNICA DESDE CARTAMA

          Que qué pienso, me preguntgan:   Digo que como cartameño y, como cronista libre muchas décadas haciendo la  diaria crónica del devenir de Cártama y comarca, hoy alucino viendo lo que  el alcalde cartameño  y algunos de su equipo de gobierno, están haciendo con la cultura popular de la Villa. Por otro lado,  lo que el  Cura Párroco con su prepotente talante “pastoral”, hace con las multiseculares y enjundiosas  tradiciones religiosas famosas de Cártama, una de ellas, la Cantiga Mariana protagonizada por  Nuestra Patrona, la Santísima y Milagrosa Virgen de los Remedios durante año y medio exiliada por todas las Repúblicas Hermanas  iberoamericanas, que es  la más importante y sublime  de todas  las de la historia mariana universal.

La Virgen de los Remedios de Cártama, por su advocación Trinitaria, sus hitos milagrosos innegables y su impresionante devenir histórico, es una por su pátina mariana y espiritual, de las que dieron lougar a que a Andalucía se llamara en todo el mundo, “la tierra de María”. Y ¡Cuidado!, no es de recibo que nadie se auto publicite, aprovechando que ha sido restaurada (¡¡¡¡¡como si fuera la primera vez que se restaura sin alterar la tradición!!!!) en estos días. ¿A la Parroquia y de allí a su Ermita, es lo que se hizo siempre en tales. ¿A qué biene levar a la Virgen al Pueblo Nuevo, porque viva allí fulano de tal? ¿A que viene procesionarla por el pueblo, sin ser su día Grande? ¿A qué, necios, viene pasear a la nuestra patrona por los arrabales como si fuera la Parrala…? ¡¡¡¡¡A que viene tanto empeño en destruir nuestras tradiciones ¡!!! Partidos políticos en do estais callaitos como liendres!!!!!…?

SEGUIREMOS COMENTANDO, SEGÚN SE DESARROLLEN LOS  LAMENTABLES HECHOS QUE ESTAMOS PRESENCIANDO.     

viernes, 9 de diciembre de 2022


                                                       LA VIRGEN NIÑA DE NAZARET

--trin, trin.

 ¿Quién es?.-

--San Gabriel…

--¿San Gabriel…?

--¿Está en casa

La Rosa de Nazaret…?

--Pase, pase, Santo Arcángel.

Pase, pase , San Gabriel.

La Virgen María lavaba

Con el agua del romero

Un pañuelo de su novio

San José el carpintero.

--Pero, ¿Quién es? ¿Quién es?

--El Arcángel San Gabriel

Que un recado trae del cielo

A la flor de Nazaret.

--Bien venido seas, Arcángel,

Bienvenido seas, mancebo.

Cuelga tus alas de seda

En ese lindo perchero

Que mi novio me labró

Con los retoños  del cedro

Recogido en los montes

Cuando los desgaja el viento.

Si tú buscas a mi madre,

Mi madre salió; en los cerros

Busca flores para mí

Que de flores me mantengo.

¿Qué quieres, qué quieres Ángel?

¿Traes un recado del cielo…?

Mira que las mozas no

Reciben a los mancebos.

--No te turbe mi presencia,

Niña de los ojos bellos,

que Dios me manda a anunciarte,

Y sólo de Dios  soy siervo,

Que en la sangre de David,

 Las profecías se cumplieron

Y siendo Virgen serás,

Madre de Dios verdadero.

Cásate con  San José

Que traición no ha habido en ello;

Mientras anoche dormías

Dios te reveló el misterio.

Besa esta vara de nardos

Que de tú Esposo es el cetro

Y al perfume de tus labios

Dios descenderá a tu cuerpo.

Sangre le dará a tu sangre.

Leche te darán tus pechos.

Tus blancas manos caricias

Y cabecera tu pelo.

Los nardos toma la Virgen,

Temerosa entre  sus dedor.

¡Mariposas de rubor

Paren en sus ojos bellos!

Y al rozar su casta boca

De blanco nardo los pétalos,

una rosa de Pasión.

Le ha florecido en el pecho.

 

          ANTAÑONA ACTIVIDAD LABRIEGA EN LOS HUERTOS DE VERANO: CAPAR MELONES

               Si hoy, al apuntar el sol, alguien  oyera a un campesino que va al tajo decirle a otro que su actividad del día era capar melones,  todos los pedantes estultos que le oyeran  se apartarían las anteojeras a ver a que majara se le ocurría tal cosa y, como  histrión del Medioevo piruetearía riendo a barba regada.

            Sin embargo, una de las faenas del huerto que requería más talento y experiencia era la de capar melones y sandías; los expertos en ello habían de dar cita previa para varios días.

            En teoría la capa de melones y sandías es sencilla pero, de su correcta ejecución de pende la calidad de los frutos, la lozanía de la mata y, hasta  el  valor de dichos frutos en puestos y mercados: Quitar menos  flores de las debidas perjudica los beneficios por defecto de calidad y, si menos de los necesarios, por cantidad de producción. He aquí el arte de esta faena.

            Lo hice muchas veces porque mi padre y Miguelón me enseñaron: Cuando las rastras de los melones tapan el ancho banco en que se sembraron, se produce una explosión de flores  que si dejaran llegar a frutos, estos serían del tamaño de limones. Es entonces cuando entra en funciones el “capaor” y, con el dedo índice y pulgar  hace tenaza y  van cortando las que tienen viso más endeble (he aquí el arte) y se dejan las que ofrecen más  garantías de  ser frutos mejores en grosor, sabor y prestancia para su venta. No es fácil aprender esta faena, aunque ninguna faena del campo es sencilla.  Era parte de una densa cultura amasada desde siglos.