Hace unos dias, en carta abierta,
viernes, 5 de abril de 2024
jueves, 4 de abril de 2024
EL
AMOR Y LA MUERTE (Quimeras del alma)
(Me honro en dedicar este humilde poema
a don Francisco, cura Párroco de
Estación de Cártama gran consolador de almas afligidas)
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He sido un amante idólatra
Con amor de
pasión desbordada
Y un responder tuyo propicio
Cual salvajes aleteos de alondras.
Y ¿por qué la
tarde me trae tus recuerdos?
¿Quizás porque
en la tarde era el idílico paseo
En el que descubrí en ti el amor de mis sueños
Cuando la tarde
roja invitaba al beso?
Estaban tus ojos como ocasos en silencio
Y un gnomo contemplaba mi amor y el tuyo…
Pero ¡oh pena!, el tiempo se paró en seco
Y te fuiste por los senderos del cielo
Para nunca más volver,
Y yo inclinado sobre tu corazón
Escuchaba llorando el aliento de la noche
Cuando la hora de tu muerte conocí,
Lo único, rectamente pensado,
A lo que vida eterna
llamarle
Que es la que tienes tú hilando en la rueca
Acompañando a
la Santísima Virgen
(Madre de Dios) de los Remedios advocada
Cuando de pronto me oirás decirte:
“Amor mío ven aquí que también
Me ha llegado la hora de la muerte…
Y tú, en la
otra orilla de la Laguna Estigia
Me esperaras que yo llegue en la Barca de Caronte,
Y allí nos abrazaremos para vivir juntos siempre…
Y otra vez temí que todo fuera la quimera que me obsede.
Pero no era tal quimera, sino otro milagro
De los que en mi larga vida me hizo la Bendita
Virgen de los
Remedios de nuestra CARTAMA.
miércoles, 3 de abril de 2024
martes, 2 de abril de 2024
En Cártama se está banalizando a su Patrona, Nuestra Santísima Señora la Virgen de los REMEDIOS, que tiene una tradición de Cinco siglos y medio plagada de hitos gloriosos.
Estaba intentando recordar alguna cosa buena que hayan hecho los socialistas en Cartama, pero estoy preocupado, porque debo de tener amnesia.
!!A USTEDES!!
lunes, 1 de abril de 2024
AL PADRE
Padre, con tus manos sembradoras
Obtienes la divina realidad del trigo
Para amasar nuestro pan de cada aurora.
Tu alma templa el ritmo de la siembra
En la tierra, tal sagrada hembra
Que te ahijara espléndidas cosechas.
Tu mano castra el panal de las abejas
Y conduce el agua de la fresca acequia
Que riega el vientre de la fértil huerta.
Para el campo tiene corazón de nido,
Y en el campo pones la esperanza
De un dorado porvenir para tus hijos.
Tu recompensa es el buen Dios que regresa
Cada año en los hilos dorados de la lluvia,
Para hacer de cada surco una promesa.
Tu destino es seguir la yunta en la besana,
Despertar con la alondra a la alborada,
Y atrojar el grano separado de la paja.
Tú y yo, padre, dos sombras perplejas
Ante la arruinada suerte del campesino.
Ahora, ya viejo y circunspecto
Ahondo en el fondo de tu alma,
Y, de gozo, se me inundan los adentros.
Porque de ti supe con certeza
Que cada palabra es una trinchera,
El concepto honesto un latigazo,
Y la verdad, la mejor bandera.
A LA MADRE
Te traigo, madre, un poema
Como diadema de pedrería
Para tu linda frente serena.
Para tu linda frente surcada
Por las arrugas de tus pesares,
Para tu frente rubia como trigales.
Al nacer, sentí que tu nombre, madre,
Como el sol de cada día, alumbraría
Mis torpes pasos entre zarzales.
Tus ojos, alas doradas de mariposas,
Refugio firme de vendavales,
Brincan, como zarzales…
En tu ausencia he comprendido que eres el ángel
Que vela mi indeciso y torpe peregrinar hacia a ti,
Y que me esperas, junto a María, en un cielo de
alelí.
Ahora, como respuesta de mi sino,
Me queda la amada buena y santa,
Y el hijo, aroma de trigo recién molido…
A ELLA
Para ser mí
esposa
yo busqué una
mujer
que de mí madre
buena
metáfora dulce
fuera.
Dios me la puso
cerca
y 74 años mí
compañera fue
en las gratas y
en las adversas
y, en todo caso,
a mi vera
estaba con su
angelical sonrisa
que el Ángel de
la Guarda
siempre me
pareciera;
y, compañera
motivadora
de valor en mí
dura brega,
como yunque en
donde
por ser el hijo
mayor,
todos los
martillazos pegan;
pero ella
siempre, mí lenitivo era…
y, se la ha
llevado Dios
¡Señor mío, que dura pena!