
TESTIMONIO DE UNA
INJUSTICIA BRUTAL DEL AYUNTAMIENTO DE CARTAMA
(II)
Esta foto es un testimonio
inapelable de la generosidad de un caballero amante de su pueblo y sus gentes,
que le homenajeaban este día por su ayuda al futbol y por trayectoria humana,
aunque tras su muerte, la envidia y el odio denso y mostrencos se cebaron en su memoria y fama, especialmente algunos alcaldes y políticos socialistas actuales,
contra un paisano egregio que llevó la
cultura española una y otra vez por tres continentes ---Nadie debe a González Marín
mayores favores, incluso a niveles nacionales
y, a las hemerotecas me remito: Vitoria Kent, Margarita Necker, la Pasionaria,
Juventudes socialistas , alcaldes socialistas
como el de Málaga, etc.etc que cada que organizaban un
acto benéfico teatral, la base era José Gonzalez Marín, hijo de la Comarca
del Guadalhorce (puedo aportar recortes de prensa en abundancia)---
Y, los 36 socialistas de Cártama
que incluso jugándose la vida ,que en el
cuartel de la Aurora de Málaga, avaló, ¡¡con
su firma!!, ya formados para ir a un
Campo de Concentración, y se los trajo consigo a Cártama a vivir tranquilos con
sus familias, hijos, esposa, etc., hecho que consta en Acta del Pleno del Ayuntamiento
de fecha 20 febrero 2.014. Son hechos
que contradicen a la cacareada
justicia de los socialistas. El Pleno
que cito era fruto de una moción que puso el PP en ruego de que se restituyera
el nombre al, Teatro José González Marín, que precisamente, fue idea de un alcalde republicano, mi tío
abuelo al que yo quería mucho, Antonio
Vargas Franco, que los propios socialistas integrados en el F. Popular
mataron porque tenía una piarilla de cabras que él mismo careaba y
ordeñaba, y eso “es de capitalista…” tal lo consideraban aquellos señores socialistas. Son hechos.
Fue sobre el año 1.953, siendo
alcalde don Francisco Romero Martín cuando éste compró los terrenos para
hacerle a Cártama un campo de deportes, ya que éstos se celebraban en la Plaza,
en la Era de las lobas o, en el Arroyo del judío de forma inadecuada. Esos
terrenos, en donde hoy se ubica el campo
de deportes en Cártama-pueblo era una ladera que había que allanar y, entonces,
no existían máquinas niveladoras lo que
imponía el allanado con yuntas arrastrando grandes cucharas de madera”.
Estaba yo presente cuando el alcalde,
Romero Martín, le dijo a José González
Marín: “Pepe a tí te quieren mucho los labradores y están deseando que tú les
pidas algún favor. Por favor pediles tú que con sus aperos manden sus yuntas y nivelen el piso del
nuevo campo de deporte que tanta falta hace a Cártama para que se desarrollen
físicamente los niños y los jóvenes establezcan equipos…”
No hubo un labrador que no enviara sus yuntas con su enorme cuchara niveladoras a colaborar en el complicado allanamiento del campo de futbol,
terreno que, no tardaron las decenas de
yuntas en tener perfectamente allanado.
Después, lógicamente se
necesitaban equipamientos paras los jóvenes deportistas (botas, calcetines, pantalones,
camisetas, etc) y, nuevamente, la directiva recurrió a Pepe González Marín para que solucionara el problema y, de
inmediato, aquel hombre bueno y amante de su pueblo, escribió una carta para José Luis Estrada
Segalerva que se la dio a Miguel
Fijones, Juan Bedoya, Salazar y Chatete y, fueran con un vehículo y se la
entregaran en su domicilio en el Viso, a Estrada que era presidente del Club Futbol Málaga y del Atlético Malacitano,
filial.
La comisión fue en el turismo de
alquiler de Manolillo Vicente. Cuando José
Luís Estrada leyó la carta y vio el coche que llevaban les dijo: “Y, en ese
vehículo ¿qué cabe…?; ir por una camioneta y llevaros esta carta mía para el
encargado de almacén del Club…” Nos llevamos
(yo fui en esta ocasión) la
camioneta chata de Miguel Faura que
dicho sea de paso, no quiso cobrar el porte y, totalmente admirados de la “suerte” regresamos
con el cajón de la camioneta repleto de equipaciones surtidas por tallas
(botas, camisetas, calzoncillos, etc), que equipó a los jóvenes deportistas cartameños para años y años. Siempre que había un partido
y estaba en Cártama, era un gesto que le
divertía el que varios mozalbetes fueran
por él en una burra con aparejo de
fiesta y entre todos lo llevaban al campo de futbol en donde en sitio especial
le tenían preparado un sillón cómodo (ya era mayor y estaba delicado de salud
por aquella época) con asiento de aneas y brazos de madera en donde rodeado de
vecinas del campo y conocidos veía y comentaba el partido. Terminó siendo un asiduo
aficionado al futbol.
En aquella época tuvo que ir a
América a cumplir unos compromisos teatrales por varias repúblicas de allende
el océano, y cuando volvió se encontrón que sus queridos paisanos le había puesto su nombre, en total justicia,
al campo de deportes por unanimidad de todo el futbol local. Y le hicieron
sendos homenajes, perteneciendo al primero las fotos que yo hice con la máquina
del alcalde, José Mora, quien quería salir
en la fotografía. No sólo ahora a los alcaldes les gusta más que a un tonto un lápiz,
salir en las fotos.
Pasado el tiempo, una estulta y nefasta Corporación Municipal
Presidida por José Garrido acordaron quitarle el nombre y, con triste agravio comparativo que siempre
practicaron los socialistas le pusieron
el nombre de un hombre un tanto ido, que vestido a estilo del oeste americano,
pregonaba por las calles que él era sheriff de Cártama. Alevosía
sistemática contra quien
más hizo por Cártama en toda su Historia.
También es única en la Historia
de los pueblos la alevosía ruin de los
munícipes citados y, de otros tales por su anuencia cobarde con la estulticia.