
Tuve la suerte de participar en la creación de la
actual Iglesia Parroquial de Cártama
Estación, allá por los años cincuenta; en un principio, algunos de sus futuros
feligreses proponían que se advocara de San Juan y, otros, de San Isidro
Labrador, siendo el criterio de estos
últimos, entre los que me contaba, el que prevaleció; San Juan ya tenía su
celebración conocida, y, San Isidro era tenido por el patrón de los campesinos,
aunque la bula del patronazgo no se llevó a cabo hasta el año 1.960 por el Papa
Juan XXIII y, Cártama era entonces un pueblo de labriegos.
El hecho de acabar de escribir y presentar estos días un libro en homenaje a nuestros antepasados
labriegos, de los que es ya Patrón Oficial San Isidro, me han inducido a redactar estas líneas alusivas que me salen
del alma, porque son muchas las vivencias que almaceno en las entretelas de aquellas pioneras y trascendentes
datas que, mi memoria, no me ayuda ahora a precisar exactamente.
Asistí y velé toda la noche de la inauguración con un grupo de adoradores nocturnos
que de Cártama (Anonio Bravo, Pepe Gálvez, Antonio Vega, Sebastian García
Robles, Pepe Soler, Sr. Crucé, Sebastián
García Baquero, Miguel Cotta, Rafael Briasco, et,etc), y de otros pueblos, en especial Álora y Coín, se concentraron en la nueva parroquia para
rezarle a Dios y a San Isidro.
Fue San Isidro Beatificado en 1.619 por Paulo V y,
canonizado por Gregorio XV, en 1,622.
Isidro de Merlo Quintana, que al parecer se llamaba, era
según los anales, mozárabe, o sea, un cristiano que vivía en tierra de moros y, según los mismos anales estuvo al
servicio de una familia llamada Vargas, y
en el Códice de San Isidro de finales del siglos XII se le menciona
como Ysidorus
Agrícola.
La biografía del santo matritense está muy estudiada
por no pocos estudiosos e historiadores, amén de por la propia Iglesia antes de
canonizarle.
Desde siglos, la imagen de San Isidro se ha prosesionado como rogativa en periodos de sequía, habida cuenta
de que el Santo, amén de gañan como le pintan en todas referencias gráficas,
era también pocero, zahorí y, “el santo hacedor de lluvias”
No es mi propósito hacer una semblanza exhaustiva de
nuestro Patrón porque sería enormemente larga, porque en realidad de verdad, de
San Isidro hablaron todos los autores coetáneos, incluído Lope de Vega,
Calderón, etc..
Termino, pues, uniéndome de corazón a los devotos
sentimientos hacia San Isidro, especialmente los de la gente de Estación de Cártama.