lunes, 16 de marzo de 2020

sábado, 14 de marzo de 2020

AHORA SENSATEZ, SOLIDARIDAD Y CAPACIDAD DE OBEDECER.

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En relación a esta crisis sanitario económica desatada, sé que se pudo prevenir antes, pues desde primera en hora habida cuenta como se desarrolló en China, sabía el mundo  entero que tenía carácter de muy grave y,  ¡NO! se previnieron y establecieron los medios preventivos necesarios en todos los órdenes, para paliar su dimensión y efectos cuando nos llegara dado que  en un mundo globalizado era inevitable. Por el contrario, nuestros políticos han dado muestras de una irresponsabilidad, ineptitud y egoísmo, anteponiendo sus intereses ideológicos a la atención a la salud pública realmente escandalosa, que conlleva muertes que hubieran sido evitables. Y, ello hace la situación de las personas aún mas angustiosa. Como ejemplo de lo que digo, tenemos entre otros ejemplos llamativos  las últimas convocatorias masivas de los políticas con el movimiento feminista, político más que nada. PERO ES LO QUE ESPAÑA CON SU VOTO ERRANTE, IRRESPONSABLE,, SECTARIO, FUNDAMENTALISTA Y BURDO INTELECTUALMENTE, ¡¡¡NOS HEMOS GANADO!!!. Ahora hemos de cambiar el chip, dar ejemplo de ordenados, sacrificado en solidaridad y obediencia sin reservas, pues aunque nuestras autoridades sean en paradigma de la ineptitud y pocas luces,  SON LAS QUE HEMOS ELEGIDO,Y LAS QUE TENEMOS EN ESTOS MOMENTOS TAN DIFÍCILES. Sí,  en democracia el pueblo tampoco es inocente.

viernes, 13 de marzo de 2020

EL AYUNTAMIENTO CEDE LOCAL PARA HOMENAJE A GONZÁLEZ MARIN



jueves, 12 de marzo de 2020

"PA CANTIÑAS VOY YO"

       


Resultado de imagen de ALONDRAS EN VUELO
Resultado de imagen de GALGO Y LIEBRE
         Una esplendente amanecida estival, con el  sol aún amortiguada  su insolencia por las frescas brumas de la aurora todavía casi escondida tras los montes,  un  enorme galgo de letales instintos cinegéticos, negro como la  parca,  perseguía cada vez más cerca de su jopo a una liebre,  que intentaba escapar  de la muerte con velocidad de vértigo a media ladera y a favor del viento hacia un melosal de alta hojarasca, no muy lejano, en donde escabullirse y librarse del  lebrel.

         En esas iba el lebrasto, pues macho era,  cuando una canora alondra   suspendida del cielo sobre el otero con imperceptible y grácil tremular de sus alas,  ofrecía al gran Dios la matinal y dulce jaculatoria   de cada día. Qué  nacido y criado en el campo no ha visto alguna vez  una alondra levitando en el cielo, y desgranando su particular padrenuestro con arpegios estremecidos, al tiempo que la abubilla  zascandilea en  el polvo del camino ó, la alzacola salta de rama en los cercanos granados que orillan la realenga, mientras los platillos de la carreta acompaña la temporera que a su yunta le canta el carretero, al tiempo que los perros van ya mitigando sus ladrares  de la medrosa noche  a lo largo del río...    

         Pero eso solo no  es la vida.  A la alondra, exultante de misticismo panteísta, no se le ocurrió otra cosa que interpelar a la liebre durante  su desenfrenada carrera diciéndole: “¡Oh hermana liebre, aminora tu loca carrera y repara en las inspiradas invocaciones que mi canora garganta eleva al Creador de tantas maravillas que compartimos en la tierra mirando a los insondables cielos. Ceja en tu desaforado correr y escúchame, que  las prisas irreflexivas  conducen a la perdición...Loa conmigo a Padre sol que acaba de asomas por la cresta de aquellas sierras. ¡Para tus priesas liebre hermana, y loa conmigo al Señor¡… La estúpida y beata alondra  de los gorgoritos, no era capaz de parar mientes  tal hace el propio Señor, en que cada cosa tiene su momento oportuno…  

         En una de las maniquetas que al socaire de una coscoja hizo la liebre para alejarse un tanto del inmisericorde galgo, mirando de soslayo a la beata avecilla le endilgó: “¡Malnacida, pa cantiñas voy yo...!  Más valdría, y agradaría a Dios,  que te tires en picado desde ese altar lírico sobre el lomo del malvado lebrel, le picotees el rabo y la rabadilla para distraerlo y así yo escapar de la muerte a que me lleva sentenciada sin apelación posible”.

         No tiro de moraleja: Sáquenla de su propio caletre políticos robapanes  que distorsionan la dignidad de la política y los beatos sin valentía para defender su fe con acciones coherentes.
                              

miércoles, 11 de marzo de 2020

VENDEDORES AMBULANTES DE LECHE

Resultado de imagen de Cabrero con sus cabras por calle repartiendo la leche in situ      
            Eran aquellos tiempos  para el recuerdo de quienes los vivieron, cuando  en los pueblos, y aún en las ciudades, los comerciantes y expendedores de materias de cotidiano consumo en los hogares, solían  llevarlas  a la puerta del domicilio del cliente.

 El cabrero, arreando una parte de su piara recorría las calles a diario  muy de mañana, estableciendo en ellas de trecho en trecho una estación de reparto, a la que las amas de casa acudían para que aquel les despachara la leche    directamente de las ubres de la cabra a su cacito u olla. Mientras tanto, ella vigilaba para que no presionara mucho las tetas al ordeñar  a fin de  evitar que la excesiva fuerza  del chorro lácteo hiciera espuma en la vasija, pues era sabido que cuando la espuma desaparecía, el contenido real de leche en el recipiente quedaba disminuido. Siempre ha existido tira y afloja entre el que afana  y el que no quiere ser víctima de la sisa.


         Igualmente, el “pescaero”  iba por las calles del lugar vendiendo su mercancía que transportaba, en capachos encostalados a lomos de una bestia; después, la venta callejera se hacía en bicicleta con una caja plana sobre el “portamantas”,y,  ya al final, en coche.

         Hubieron  personajes realmente singulares en esta actividad. Recordemos al “Listre”, mote que nadie sabe ni su  significado ni su por qué. Este personaje  pregonaba el pescado a golpe de trompeta cuartelera. No más llegar con su Renault “cuatroele” azul a la   entrada del  pueblo, echaba mano de su corneta militar, que conservaba de cuando en la legión fue cornetín de orden del coronel, y a toque de diana  floreada hacía saber al mujerío que el pescado había llegado. Entonces, se producía un fenómeno digno de una viñeta de Mingote y de una greguería de algún ingenioso costumbrista: Al escuchar el toque de trompeta, que habían asociado con la sabrosa sardina con la que el Listre solía regalarlos, los gatos salían en tropel de las casas, rabo enhiesto, maullando de regusto adelantado, alrededor de los pies de sus amas  que a veces  hicieron caer  a alguna de ellas.    

            El cuento del Flautista de       Hamelin, pero que el Listre en vez de concretarlo con ratas, lo hacía realidad con la familia gatuna. Y toda esta promiscua algarabía de gatos y mujeres alrededor del  “cuatrolatas” del  “pescaero” seguía  por las calles del lugar como una procesión inusitada del mercadeo más original.  Era la expresión más genuina de la sencillez socarrona de las gentes de los pueblos. Del pueblo que a cierta edad, ya se convierte en referencia inalterable del  sentimiento. Es el sabor del "lugar", del pueblo hecho amorosa e imperecedera melancolía, que es una forma de aferrarse a la vida, a la vida del dulce terruño.
                                                         
                                                         
                                     

AL ALCALDE DE CÁRTAMA ASUNTO DE INTERES


martes, 10 de marzo de 2020

¡CUANDO UN TONTO COGE UNA LINDE....!

                               Gracias, señor Puebla por su ingenio; lo  ha bordado

EL INDIANO Y LOS POLÍTICOS



               Resultado de imagen de alacranes

 Circula aún una especie de chascarrillo cateto antiguo, que en el fondo contiene   sentido de fabulilla con elocuente moraleja aplicable a algunos (nunca digo "a todos" porque sería injusto)  políticos (as). Viene a decir:

            Un labriego plantó  en su huerta un albaricoque  que, ya adulto, resultó saraza, es decir,  no daba frutos; todo el flujo de sabia lo  utilizaba para echar fronda, fachada, apariencias. Desesperado el labriego por la ruina  de la agricultura, decidió emigrar a América pero, previamente   cortó el albaricoque a rapaterrón; empleó, antes de irse, las ramas secundarias para alimentar un tiempo el fuego de su humero pero, no así el grueso tronco que, al marchar,  quedó tirado en un lindazo de su huerta.

            Sucedió que estando el campesino en las Américas, en una trifulca política fue quemada la imagen del patrón de su pueblo. Los parroquianos, pasados los momentos álgidos de  la revolución, decidieron  encargar una nueva imagen del patrono para renovar la tradición religiosa. La condición que les puso el imaginero era que ellos deberían aportar la madera. Daban vueltas a sus respectivos magines buscando un tronco adecuado. Uno de ellos, sugirió que se utilizara el tronco del albaricoque que, el  indiano paisano, había dejado en su huerta. Y eso hicieron: El escultor tornó el tronco en una magnífica imagen.  

            Cuando el huertano  volvió a su pueblo, ya bastante adinerado, acudió  a los renovados  actos litúrgicos en honor del patrón. No más entrar al templo, lógicamente se fue a rezarle al titular, ignorando que la talla  antigua había sido quemada y reconstruida de la forma dicha.

            En cuanto el retornado le echó la vista encima al santo, se dio cuenta que, por lo que fuera, la madera de la imagen era la del tronco del albaricoque saraza que él dejó  en el huerto al emigrar. Entonces su  oración fue de esta guisa:

            “En mi huerto te crié, de tus frutos  no comí, los milagros que hagas tú, que me los cuelguen aquí”,  (a sus huevos señalaba con la punta del dedo). 

            Sin darme cuenta, cuando estaba en rumiar el sucedido que antecede, sin quererlo y sin saber porqué, al parar  mientes me encuentro que de lo que estaba metaforizando era de las clases dirigentes y teóricamente  “selectas”? del lugar, culpables convictos y orgullosamente inconfesos de ser culpables por desprecio al saber real y por vanagloria egotista,  de que Cártama ignore sus raíces, desprecie a sus personajes insignes  (los que, sí, dan prez y fama noble a nuestro  pueblo), de que la gente sientan desdén por su valores consuetudinarios,  y, los sustituyan  en el alma popular por  mequetrefes engolados, dependientes del culto a la personalidad, que los equipara por encima del tiempo  a auténticos bufones medievales; pedantería compulsiva  en fin que buscan que este buen pueblo intimista y grato en todos los órdenes cívicos,  se convierta en un canasto de alacranes, aguijones en ristre, picándose unos a otros.
           

lunes, 9 de marzo de 2020

"EL NIÑO DE LA VIRGEN"





A mi amigo Paco Baquero, recordando la subida, en el año 2000, a la Ermita “Los Remedios”, de Cártama. Poema escrito por la gran poeta y amiga del alma, Celeste Torres.

 Llegó con la sonrisa 
 del amigo que embarga 
 todo cuanto posee 
 en pos de la amistad.

 El Niño de la Virgen,
 místico de una ermita, 
 contempla entre dos mundos 
 que uno perfuma el Valle 
 de todo el Guadalhorce. 

 Era un hombre muy alto
hecho de tierra blanda, 
 miel de caña y compota; 
 con voluntad de hierro. 

 Sus ojos eran bosques 
 con recodos perdidos, 
 donde la fe aún tiene 
 palacios de cristal. 

 Cuando hablaba de Ella, 
 su voz era un prodigio 
 de ángeles dormidos 
 sobre un sendero alado
 escrito en la memoria. 

 La estampa era tan bella 
 que subimos despacio, 
 detrás del peregrino, 
 por la empinada cuesta. 

 Cártama dormitaba 
 en la tibieza blanca 
 de su cal milenaria. 

 Las piedras del camino, 
 con ocultos presagios, 
 cedían a cada paso
 una esperanza nueva, 
 una promesa,
 un rito, 
 un milagro cualquiera, 
 una ilusión, ¡la fe!, 
 único talismán 
 que florece, sin nombre, 
 detrás de los misterios, 
 en el árbol perenne 
 cubierto por los siglos. 

 Arriba, solo, el monte, 
 abrazado a la ermita, 
 en una comunión 
 de incienso derramado. 

 Dentro está la Señora… 
 y en sus ojos de Luz, 
 cien espejos de estrellas
 convierten en eterno 
 todo lo sobornable. 

 Al fondo, allá en el valle,
 perdido entre la noche, 
 se desangraba el río, 
 ocultando su verde
 herido por las sombras. 

 Y hay un momento mágico 
 a velas encendidas, 
 a pájaros dormidos,
 a plegaria y a salmos, 
 a Madre y a Mujer. 

 Por un instante extraño, 
 se iluminó la ermita 
 con la lumbre secreta 
 de un exvoto del Sol.

 De repente, la tarde 
 se deshizo con prisa 
 sobre un letargo antiguo 
 de encajes amarillos. 

 Bajábamos despacio
 tras los pétalos blancos 
 de una luna de tiza. 

 Brotaba en cada paso 
 un vaticinio lleno 
 de promesas cumplidas.

 Y el viento solitario 
 arrastraba en silencio 
 un olor a montañas 
 unidas entre sí, 
 como un castillo moro 
 cuyas pétreas almenas 
 están deshabitadas 
 de sus cantos de guerra. 

 Casi sin darme cuenta, 
 como un milagro único, 
 empapando el perfume 
 del humilde tomillo 
 y el nardo de la noche, 
 volvió la realidad, 
 ya libre de pecado.

 Tan sólo los minutos, 
 cansados de esperar, 
 se escaparon fugaces 
 detrás de la retama.


DE MI TESTAMENTO MORAL

Resultado de imagen de Persona honrada
                         
Los dones sagrados
que cualquier hombre tiene,
son verdad, propia estima 
y justicia integral;
 eso, jamás se enajena
ni ante el propio Papa
que así  nos lo instara.

Es lo cierto, ¡y me solivianta!,
cuando algunos quieren
que se calle  menda
ante   sucios manejos y torpes  acciones
que entre manos  traen
trincado  lo ajeno
 que   a todos nos  lesionan.

Quede claro, repito,  que esta parte,
 ni  se dobla ni resigna 
a las sucias tramas de afanosos fines
que  a mi fiducia  lesan.
Y  cuando yo me muera
quiero que  a mí Dios me abrace
como recompensa de una honrada vida.

Muy leal soy cuando a estos extremos
yo, sin dudarlo, ejerzo la  crítica.
Ni amigos, ni deudos, ¡ni nadie!
podrán desviarme de este mi camino,
toda mi vida honradamente andado,
en aras del prójimo, como tengo demostrado,
sin  pedir, salvo justicia, nada a cambio.