sábado, 16 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
LA VERDAD CULTURAL CARTAMEÑA: ENRIQUE LÓPEZ ALARCÓN


Famoso drama escrito, entre otras obras y poesías, por nuestro paisano
( DRAMATURGO E INMENSO POETA DESCONOCIDO DE
CÁRTAMA, SU PUEBLO)
... Mas no podemos ofrecerte flores,
... Mas no podemos ofrecerte flores,
que en abril, esplendente primavera,
se fueron a formar los tres colores
que esmaltan el cendal de la bandera;
pero... aún le queda al vate la jornada
del poema de España libertada."
¡A PEPE GONZÁLEZ MARÍ, DE SU GRAN AMIGO Y PAISANO, ENRIQUE LÓPEZ ALARCÓN!
Caminos de Andalucía...
rueda un rumor de guitarras,
de cante y de fantasía...
y Cadiz dice el tango,
y Huelva dice el fandango,
Córdoba la bulería...
y Málaga dice el rango,
el rumbo y la bizarría.
Y tú, Pepe González,
bordas los campos de flores
y de cantes los caminos...
Lentos los de los molinos,
vivos los vendimiadores,
los de la trilla cansinos...
Tierra que canta la pena
porque la abruma el misterio
de que una "mare" tan "guena"
tenga al maruido en la "trena"
y al hijo en el cementerio...
¡A PEPE GONZÁLEZ MARÍ, DE SU GRAN AMIGO Y PAISANO, ENRIQUE LÓPEZ ALARCÓN!
Caminos de Andalucía...
rueda un rumor de guitarras,
de cante y de fantasía...
y Cadiz dice el tango,
y Huelva dice el fandango,
Córdoba la bulería...
y Málaga dice el rango,
el rumbo y la bizarría.
Y tú, Pepe González,
bordas los campos de flores
y de cantes los caminos...
Lentos los de los molinos,
vivos los vendimiadores,
los de la trilla cansinos...
Tierra que canta la pena
porque la abruma el misterio
de que una "mare" tan "guena"
tenga al maruido en la "trena"
y al hijo en el cementerio...
Enrique López Alarcón (Republicano muerto en el exilio).
El poeta, dramaturgo, empresario teatral
(Director del Teatro Español de Madrid) y periodista, Enrique López
Alarcón, cartameño virtualmente nacido en Málaga (nieto de José
Alarcón Luján), avalora con su obra y actividad artística su pueblo
de nacencia, Cártama, siendo por ello, y en justicia de patria
chica, susceptible de ser recuperada su memoria y biografía (ya iniciada),
en beneficio de nuestro patrimonio histórico- cultural. Cártama tiene la
inmensa fortuna de contar entre tantos otros personajes egregios de
incidencia nacional, con este hijo de hondo calado en la
literatura y el periodismo español e internacional de su época.
Al terminar la aciaga guerra civil de 1.936-39, se exilió en
Panamá, Santo Domingo y Cuba, país en donde murió con nostalgias de
terruño. .
Fue un representante del teatro poético iniciado en
España a principios del siglo XX por Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina,
continuado, entre otros, por Goy de Silva, Luis Fernández Ardavín,
Joaquín Dicenta, Joaquín Montaner, Ramón de Godoy Sala, Antonio y Manuel
Machado, Fernando López Martín, Pedro Muñoz Seca y Miguel Echegaray. En su
exilio, como otros intelectuales en la misma tesitura, tuvo que
dedicarse al periodismo.
Cuando Villaespesa volvió de América a España, enfermo y abatido, López
Alarcón le organizó un homenaje en el Teatro Español de Madrid (que dirigía) el
día 25 de enero de 1932, al que asistió el presidente de la República,
Aniceto Alcalá Zamora; intervinieron Manuel Machado, Eduardo Marquina,
Fernández Ardavín, y el rapsoda cartameño, José González Marín, su
paisano y amigo desde la niñez, recitó poemas en honor del común
amigo y gran poeta almeriense homenajeado.
Enrique López Alarcón nació el 22 de junio de 1881; falleció,
en La Habana, en 1948. Cursó sus estudios primarios en Málaga con los
jesuitas, desde donde pasó a la Universidad de Granada para estudiar
Filosofía y Letras. Con veintidós años se marcha a Madrid, en donde ejerció de
redactor de numerosas publicaciones: La Época, La Tribuna, El
Nuevo Evangelio, El Mundo, El Intransigente y La Mañana. Fuefundador
de La Gacetilla y del periódico literario Gil
Blas y, como quedó dicho, director del Teatro Español de Madrid.
Durante la guerra civil, en coherencia con su espíritu
libérrimo y bohemio, frecuentó los círculos
anarquistas, colaborando en sus periódicos. En su exilio, tras breves
estancias en Panamá y Santo Domingo, recaló en la Habana en 1940,
donde murió dejando una hija mestiza. En los años dominicanos, publicó una
colección de sonetos dedicados al dictador de este país, titulada Sonetos
a Trujillo.. Ya enLa Habana, publicó Soy español (para su
amigo y paisano González Marín), Madrigales y sonetos (1940)
y, el poemario Martí (1942); también fue director de algunas
puestas en escena del grupo Teatralia.
En 1,937, en Santo Domingo tuvo ocasión López Alarcón de verse a diario con su
paisano, Pepe González Marín quien, con la Virgen de los Remedios,
patrona del pueblo de ambos en España, había tocado en aquella república
caribeña en su célebre periplo poético mariano. El gobierno del
General Trujillo no le dio permitió entonces por obvias sospechas
políticas (después tras la publicación de Sonetos a Trujillo,
sí), para acudir a la Habana el 23 de abril de 1.937
a participar, como otros muchos artistas e intelectuales, en la
singular celebración del día de la Patrona de Cártama, peregrina por
aquellas repúblicas iberoamericanas, que hubo de celebrarse
en Cuba.
Entre los títulos de mayor relieve de su numerosa obra dramática se
cuentan: Golondrinas(1905), Con mujer y sin mujer (1905), La
sal de Madrid(1926), Voy a ser cocota (1926), una comedia
casi picaresca, de la que el crítico de ABC escribió: "… y si a
ello se añade un diálogo pulcro y elegante como corresponde a los prestigios de
López Alarcón, fácilmente se comprenderá el agrado con que fue escuchada la
obra", Vivir (1929), La Dictadura (1930), Romance
caballeresco: Comedia melodramática a la española, escrita en verso en tres
actos y un epílogo (1933) y, Los majos del Perchel (1935),
comedia lírica estrenada en el Teatro Calderón de Madrid. En colaboración con
otros dramaturgos escribió un buen número de obras: con José Ignacio Alberti,Sebastián
el bufanda, o, El robo de la calle Fortuny (película policíaca en cuatro
actos y en prosa estrenada en el teatro Romea de Madrid, en
1916), y, El collar de esmeraldas (1918); con Cristóbal de
Castro Gutiérrez, Gerineldo. Poema en cuatro jornadas (1909), Los
insaciables (1909), comedia picaresca en prosa, en cuatro actos, Las
manos largas (1926) y La mano de la reacción, zarzuela;
con Ramón de Godoy y Sala, La Tizona (1917), drama romántico,
y La madre Quimera, farsa romántica en cuatro jornadas (1918);
con Alfredo Escosura, La Maragata (1931), zarzuela, y con
Fernando Alarcón (otro escritor oriundo de Cártama), Paleta, humorada
lírica en tres actos y veinte cuadros que se estrenó en el Teatro Eslava de
Madrid el 9 de junio de 1933. Entre las traducciones y versiones escénicas
señalamos: en colaboración con otros autores, Fígaro, barbero de
Sevilla y El casamiento de Fígaro de Pierre
Agustín Caron de Beaumarchais; Fortunata y Jacinta, versión
escénica de la novela de Galdós, Fuenteovejuna, versión de
Lope de Vega, y, Piénsalo bien, traducción de
Pirandello. Como poeta su obra fundamental es Constelaciones (1906).
Entre sus novelas citamos: La cruz del cariño (1909) y Melilla
1909, crónica de un testigo, diario de la guerra escrito durante las
operaciones en el Rif(1911), en que recoge su experiencia como corresponsal
de guerra de El Mundo, en la Campaña de África de 1909.
Este poeta cartameño (aunque nacido, repito, circunstancialmente en
Málaga) muerto en el, seguramente voluntario, exilio (se había casado
en la Habana) nos dejó estos versos a la Cuba de Baptista: "Si
Cuba libre nos da su leyenda, / clava el pendón y levanta tu tienda. / ¿Dónde
encontrar, como hallamos aquí, / yunque y martillo, tambor y trofeo? / ¿Dónde
el machete de Antonio Maceo? / ¿Dónde la estrofa y la fe de Martí?"
(Resumen de la semblanza, en ciernes, titulada, “Vida y muerte en el exilio de un poeta cartameño”)
(Resumen de la semblanza, en ciernes, titulada, “Vida y muerte en el exilio de un poeta cartameño”)
jueves, 14 de marzo de 2019
HOMENAJE A NUESTROS ABNEGADOS ANTEPASADOS LABRIEGOS
Presentación en Coín
Como avance del contenido de este libro, a continuación
inserto copia de su prólogo y
pequeña semblanza del autor de mismo.
Constituyen los relatos
que lo sustancian un merecido homenaje
a nuestros abnegados, sufridos y marginados antepasados labriegos que silenciosamente
laboran la tierra para sacarles los frutos que dan de comer a la humanidad.
El campo entraña una
gran y ancestral cultura
PRÓLOGO
Vivimos
en una época tan materialista, que tendemos a valorar el patrimonio cultural
que se puede tocar y visitar y rinde beneficios al municipio más que el
patrimonio intangible, ese que no podemos tocar, sino solo conocer a través de
las palabras. Sin embargo, me atrevería a decir que nos dicen mucho más de un
pueblo los versos de sus poetas que las piedras que de él nos queden en un
museo, porque los versos no son fósiles, sino el pensamiento vivo de sus
gentes.
Las
palabras de los sabios de un pueblo recuperan un pasado que sin ellas nadie va
a conocer y constituyen auténticos museos intangibles custodiando un tesoro
incalculable, pero con una ventaja: los museos de piedra y cemento están
muertos, son mausoleos del arte, mientras que bien viva que está la selva de
palabras que el escritor levanta para que vuelen bajo ella los dorados pájaros
que su memoria ha rescatado de la desaparición.
Eso
ha hecho para ti, querido lector, lectora querida, Francisco Baquero Luque:
entregarnos la maravillosa pajarería de sus palabras rescatadoras del pasado
para que vuelen en nuestro cielo personal y no desaparezcan en el abismo de la
indiferencia. Cada vez que las leemos, ocurre en el presente todo lo que ellas
nos cuentan del pasado. Escritas por una pluma ágil y amena, sus palabras hacen
reales y presentes a personajes entrañables unos, pícaros otros, que, en cierto
modo, nos explican y componen y nos hacen amigos de Castaña, Canela, Antoñico,
el rapsoda José González Marín, el imaginero Francisco Palma, los Saldiguera,
Claudia Prócula y Abdulán Zaimén, y todo entre encinas, chumbos, cogujadas,
alondras, peones, gañanes, y, en los momentos más sublimes, la luminosa
presencia de la Virgen del Monte traída por los Reyes Católicos presidiendo el
valle del Guadalhorce desde hace más de cinco siglos, concediendo mercedes y
salvando al pueblo de la peste.
Nos
lo cuenta Francisco Baquero Luque con sencillez y elegancia, sin exagerar lo
bueno ni recrearse en lo malo, sin sarcasmo, atento al detalle humano, a los
movimientos del corazón y no solo a los movimientos de los cuerpos en los
espacios. No hay en él tampoco asomos de neofobia, es decir, de miedos y
prejuicios contra los inevitables cambios de los tiempos, sino profundo aprecio
hacia un pasado que explica nuestro presente y nos da la medida del futuro.
Todo
lo que Francisco Baquero Luque cuenta del pasado explica lo que somos en el
presente, porque España era un país agrario hasta hace poco, pero vive ahora de
espaldas al campo que nos ha hecho y eso no solo nos aparta de la naturaleza
que nos compone, sino que además nos incapacita para entendernos.
España
es, además, un país aquejado de agrofobia. Tenemos el prejuicio del converso a
lo urbano que reniega ahora de lo agrario. ¿Por qué los partidos más votados en
las ciudades son considerados más modernos y con más futuro que los más votados
en el campo?
Lo
mejor de la mirada que proyecta sobre nuestro pasado reciente es la fidedigna
nitidez con que nos lo transmite. No se la enturbian prejuicios, ideologías,
resentimientos. Su transparencia proviene del amor y el conocimiento: ama lo
que conoce y conoce lo que ama, y nos lo alumbra en la literatura, porque esa
es la tarea del poeta: recuperar del olvido o de la nada la belleza con
palabras lo más dignas posible de ella. Si además, como es el caso de este
poeta, esa belleza la ha vivido en sus carnes y ha conformado su persona,
entonces el poeta no solo está creando belleza, sino además salvándola y, con
ello, salvándose y salvándonos: salvándola, porque sin él ese pasado será
desconocido; salvándose, porque él es fruto de ese pasado; y salvándonos,
porque una generación que desconoce y desprecia su pasado renuncia a un rasgo
exclusivamente humano, el de la tradición y la transmisión, y se vuelve especie
animal de la selva, que no tiene pasado ni futuro, sino solo presente. El
porquerillo aterido “metido en los ocho años” merece ser rescatado del olvido y
puesto a nuestros ojos, para que todos le demos un beso en la frente. Alonso
Martín seguirá siendo el hombre que venció el mal genio del río desmadrado,
pero fue vencido por una carreta. El amor seguirá siendo esa fuerza y ese
instinto que atrapa a los protagonistas de “La parada de los sementales” y
aguza el ingenio del cabrero que, para retozar con la molinera, se disfrazaba
de fantasma.
A
su mirada amable, nítida y fidedigna se une su estilo ágil y cultivado al
servicio de la emoción tanto en el paisaje como en el retrato humano: si en sus
retratos humanos no hay maniqueísmos ni ingenuidades, sino simpatía, porque nos
habla de hombres de carne y hueso, con sus luces y sus sombras, pero todos
luminosos en su dignidad o su hidalguía, en su retrato del paisaje no hay
idealismo pastoril, sino que nos encontramos con la realidad contundente y
dulciamarga de nuestros campos. Pero, por encima de todo, lo que embarga al
autor y nos transmite con palabras a veces recias, a veces delicadas, es un
amor desbordante por el campo, sus secretos y sus encantos, un amor de varón
generoso y fuerte que lo conoce bien.
Para
escribir un libro como este que salva del olvido casi un siglo de nuestra
historia, no bastaba un testigo directo que lo haya vivido, sino un escritor
que sepa contarlo. En la persona de Francisco Baquero Luque se dan ese testigo
presencial y ese buen escritor, que no solo ha cultivado la tierra, sino que,
además, se ha preocupado por cultivarse a sí mismo, hasta el punto de que es
una de las luminarias culturales de la comarca y mantiene viva su memoria
histórica. ¿Qué sería de tantos pueblos de España si en ellos no hubiera
personas como Francisco Baquero Luque que son la conciencia de lo que el pueblo
es, de su valía, de su pasado, de sus gentes? Otro gallo cantara a los
ayuntamientos si en vez de actuar con criterios ideológicos consultara con los
sabios del pueblo.
Tengo
además razones personales para agradecerle toda esta labor literaria de
recuperación humana e histórica fidedigna de un pasado reciente, porque soy
paisano suyo. Mis padres, mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y varias
generaciones más provienen de los montes cercanos a Cártama; muchas de las
cosas que él narra saben a mi padre, a mi abuela, a mi tatarabuelo. Él está
salvando con este libro mi familia y todo lo que ella ha sido y soy,
Pero
que nadie piense que el valor de estos relatos está en lo comarcal, en
recuperar tal o cual vocablo regional. El maestro Bizco Antequerilla es, por
ser de esta tierra, una figura humana para todos los tiempos. Cristobalón y
Floripondio son, además de dos personas, dos maneras humanas de ser que nos
radiografían y nos enfrentan a nosotros mismos. ¿No en el Romancero gitano, tan andaluz, de Federico García Lorca una de
nuestras obras más universales? Estos relatos tienen validez universal, porque
los hombres que por ellos transitan son al fin y al cabo hombres y los hombres
somos iguales en todos sitios. Lo relevante no es que aquí hubo maquis (los
“rejuíos”, como los llamaban en Cártama) y en Francia no, sino que tanto en Francia
como en China tocan el corazón humano todas las cosas que nos relata el autor
cuando en su adolescencia fue rehén del maquis: la angustia de unos padres, la
nobleza de un redentor, el miedo y la necesidad de unos bandoleros son el
hombre mismo, el hombre de siempre, el hombre que está ahora mismo escribiendo
esto. ¿Serían acaso más universales estos relatos si sus protagonistas vivieran
en Nueva York o Calcuta? Son para todos los tiempos estos personajes y estos
campos de Cártama, un microcosmos en el tiempo que mira a la eternidad.
Gracias,
Francisco,” niño de la guerra”, adolescente secuestrado de los maquis, salvado
por la figura luminosa del Rapsoda, superviviente de la época del hambre,
hombre cabal y bueno y, por todo ello, hoy abuelo sabio, agradecido y
trabajador.
****
***
*
El ilustre prologuista, Don Jesús Cotta, es licenciado en filosofía clásica.Profesor de Griego en Sevilla. Ahora imparte nueva especialidad de filosofía en IES Martínez Montañés. Ha publicado Novelas, Ensayos y Poesía. Fue célebre su obra selección de Santa Teresa, LAS VÍRGENES PRUDENTES. y, últimamente, ha obtenido el Premio Nacional de Biografía por su obra, ROSAS DE PLOMO ( Amistad entre García Lorca y José Antonio). Nació en 1.967.
miércoles, 13 de marzo de 2019
RECUERDOS SINGULARES
Desde no recuerdo cuando, soy lector
de Arturo Pérez Reverte, sobre todo, como periodista: no me pierdo ninguno de
los que el académico publica cada semana en el Semanal de ABC; en el que firma en el nº 1.268 este mismo
domingo, 12.2.012, diserta sobre sus experiencias en los múltiples hoteles en que
se ha hospedado en el mundo entero y, al hacerlo en el antiguo Hotel Colón de
Sevilla, el de los toreros y gente de la
farándula, ha sido para mis acendrados
recuerdos como la detonación de un petardo bajo la frondosa copa de un almecino cuajada de pajarillos gresqueros en su
búsqueda de cobijo en la atardecida, que se levantan espantados en pipiante
vuelo.
Y ello, es así porque allá por segunda
mitad de la década de los años cuarenta y primera de los cincuenta del pasado
siglo, acompañé a Sevilla al eminente rapsoda cartameño, José González
Marín, como ayudante escénico y, siempre, nos hospedábamos en el
emblemático Hotel Colón, en donde, en no
pocas ocasiones, fui testigo de hitos singulares y participé con él de
entrevistas, reuniones, actos artísticos, visitas, etc, con eminentes
personajes; de todo ello, conservo
imperecederos recuerdos.
A principios del mes de septiembre
de 1.947, tomando una cerveza del Café Central de Cártama con otros amigos,
Pepe González Marín me pidió que le acompañara en un viaje que iba a hacer a
Jerez, para inaugurar con una actuación un Teatro que entonces se llamó
Maravilla, y después a Sevilla para dar
dos recitales en el Teatro San Fernando. Dos amigos comunes, Antonio Rodríguez Rodríguez
y Enrique Marín Rojas que estaban presentes, mostraron deseos de venir a
presenciar los recitales de Sevilla, quedando que ellos se irían
directamente y esperarían que el rapsoda
y yo llegásemos de Jerez en tren.
A nuestra llegada a Jerez, vino a
recogernos al Hotel, Don Álvaro Domecq y Díez, íntimo amigo del artista
cartameño, con el que, mientras hacíamos
hora para el almuerzo en su casa,
recorrimos las Bodegas de la familia, instalaciones ganaderas y
ganadería y picaderos de sus caballos, tanto para rejoneo como los dedicados
a faenas ganaderas y camperas. Nunca
olvidaré aquel almuerzo en la casa de don Álvaro Domecq en la que éste, su
señora, Pepe González Marín y este humilde servidor fuimos los comensales;
durante la comida y la somesa se habló de Manolete incluída su muerte en
Lineros y sus relaciones con Lupe Sino.
Ya en Sevilla, los cuatro amigos,
nos hospedamos en el Hotel Colón, en donde “Pepe tenía, como
siempre que iba por la ciudad del Betis, su base de operaciones y, su “despacho “ en un tresillo y mesita del hall”.
Se llevaron a cabo
las dos jornadas de recitales en el San Fernando, con actuaciones de
tarde y noche a teatro lleno siempre, y, es un detalle que recuerdo, con la
asistencia a título personal a todas del Gobernador Civil, entonces, Sr. Coca
de la Piñeira ,
entre otros muchos personajes de relieve del pensamiento, poetas, cantantes,
cantaores, toreros, etc: Manuel Machado, Diez de Quijano, Pemán, Sandro Valerio
(de quien estrenó un poema a Manolete, muerto en Linares pocas semanas atrás,
del cual insertamos unas estrofas más adelante, Lola Flores y Caracol, Juanita
Reina (en el Hotel Colón hacía apartes con Pepe González relacionados con la
última secuencia recitada de “La
Lola se va a los puertos” que quería la declamara el artista cartameño) la incondicional de Pepe González, Pastora
Imperio con su hija y su yerno, Gitanillo de Triana, Niño de Marchena, que
siempre veía el recital tras los telones, Niña de los Peines y su esposo Pepe
Pinto, y, otro que entonces conoció a nuestro artista y le otorgó con su
admiración una patente amistad, Carlos Arruza, al que llevaron al recital Pepín Martín Vázquez y Pepe Luís
Vázquez y...un largo rol que nos ocuparía excesivo espacio citar
aquí, amén de que la memoria casi no alcanzaría a ello.
La noche que finalizaron los
recitales acudió al Hotel Colón un grupo
de amigos del rapsoda que en el Holl del mismo hicieron tertulia con él.
Recuerdo que me causó una enorme impresión el torero Gitanillo de Triana
(compadre de Manolete que actuaba con él la tarde que el toro Islero acabó con
su vida en Linares) venciendo la pena se arrancó con unos cantes, a cuyos
sones, su propia esposa, Pastora, hija de Pastora Imperio, bailó con el genio y
el arte despabilado de forma genial. “De casta...” Eran ya como las tres de la
madrugada, cuando el maître del hotel se acerca al grupo para decirle que un
general del ejército que dormía a no mucha
distancia les rogaba cesara ya el jaleo pues no podía dormir. Fue Arruza
quien, un poco sobrado de tequila con
soda cometió la fatal indiscreción: “Maniiito,
dile al generalito que si no calla él le voy a badirelleaaaar” El silencio
fue casi funeral; mis paisanos Antonio Rodriguez y Enrique Marín que conmigo
estaban sentado en el mismo estrecho sofá temblaban de miedo porque la cara y
los gestos del maître no barruntaban nada bonancible.
En efecto, no necesitó el maître
llevar el recado: Una puerta que se abre por una mano evidentemente airada y,
un señor de cómo cincuenta años que en batín y pijama sale por ella hacia
nosotros inquiriendo con voz de general en mando: “¿Donde está el pedazo de cabrón que me va a badirellear...?”
Pero..., de pronto, le interrumpe una
voz en tono familiar: “¡¡Mi generaaal!!,
y, el ya teniente General, Asensio, que de él se trataba, vuelve la mirada y
reconoce a quien le llama, ya de pie hacia él: ¡Pero..., si es Pepe González
Marín; cómo he sentido no haber podido
asistir a sus recitales...! González
Marín le presentó a los concurrentes y,
al llegar a Arruza dijo en tono irónico: “El
banderillero de mentirijillas y enorme torero, Carlos Arruza...” Pepe González Marín añadió: “Mi general, estamos ahogando en arte la pena
que nos embarga por la muerte de nuestro amigo, Manolete y, ahora me toca
recitar el poema elegíaco que el poeta,
Adriano del Valle ha compuesto en honor de él y que acabo de estrenar aquí en
Sevilla, le invito a escucharlo y, mañana será otro día...(1)” “Vale-- dijo el General--, no esperaba yo terminar la noche de forma
tan grata...,” Velada, que se
prolongó hasta las claritas del día. Arruza prometió llevar un cirio a la Macarena de Triana.
POR DONDE QUIERA QUE PASÓ SUSCITO CARIÑO Y ADMIRACIÓN
Como persona fue tan noble y probo como enorme artista que mereció de España las máximas condecoraciones, incluso de la II República como parabienes y gratitud de monárquicos, socialistas, etc. Bueno, los socialistas de Cártama son quienes más tienen que agradecer a González Marín (Véase acta de pleno extraordinario municipal de Cártama de 20 febrero de 2.014).
Obviamente, en la Casa Real de hoy conocen esta carta y otras similares de los mismos remitentes. Fue un error que nuestro Ayuntamiento intentase confundir a nuestra Reina Sofía, proponiéndole que su nombre suplantara la titularidad del Teatro. Al negarse la Reina a tal deslealtad, por despecho se le quitó el nombre de José González Marín y se le puso el topónimo CARTHIMA, incluso en flagrante falta de ortografía. Un erro lo comente cualquiera pero, la contumacia en no "enmendalla", es harina de otro costal. Sin más comentarios por ahora.
ERMITA RESTAURADA, LA VIRGEN SALVADA DE LA QUEMA Y LA CONTIUACIÓN DE UNA TRADICIÓN Y FE DE CINCO SIGLOS POR JOSÉ GONZÁLEZ MARÍN
La odisea de la Virgen de los Remedios por todas las repúblicas de Iberoamérica y Nueva York durante año y medio, ciudad a ciudad, pueblo a pueblo en loor de devoción y poesía, constituye la cantiga mariana más hermosa de toda la historia de la humanidad; cantiga no fabulada como las del Mester de Clerecía (Berceo, Marqués de Santillana, Alfonso X el Sabio, Etc), sino en carne y hueso por un eximio y genial artista, hijo de nuestra comarca y, su ayudante escénico. Y Cártama denigra la memoria de tan egregio hijo. Así nos va.
Hoy los políticos, mediante una treta legal han hecho a esta Ermita propiedad del Ayuntamiento en perjuicio del pueblo que fue su dueño y vasallo cinco siglos consecutivos; dueña de su Ermita que los Reyes Católicos levantaron para Ella y, la regalaron a Cártama cuando la tomaron a los moros. Esta imagen era la que llevaron los Reyes en su tienda de campaña.
Las banderas que orlan los muros son las de todos y cada una de las repúblicas hermanas de hispano américa hasta 16, cuyos mandatarios le regalaron a la Virgen en calidad de hermanamiento con España, sin distinción de bando en liza entonces, devoción y exvoto para que dieran testimonio en los muros del santuario. En la década de los sesenta un cura, chiflado, las quemó.
Hoy la Ermita tiene dependencia que amenazan ruina. Es triste la situación actual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











