jueves, 13 de febrero de 2020

LOOR A NUESTROS ANTEPASADOS



                En mi larga vida he podido  conocer como  una mayoritaria parte  del ser de  España tuvo una cultura  densa y profunda,  eminentemente rural, que perduró hasta la primera mitad  del siglo XX;  a partir de ahí ese sector social pasó a ser en gran parte  urbanita.

                Quienes nacimos y vivimos  esa cultura campesina en toda su plena grandeza y dignidad,  estamos marcados de amor al campo que nos nació y fue nuestro hábitat  humano. Y qué motivaciones de amor más acusadas que el hecho de que mi madre bendita estuvo a punto de parirme montada en una burra cuando, a lomos de ella con aparejo  y manta,  se traslada de casa de sus padres, mis abuelos, en un cortijo de  Alhaurín de la Torre a la Alhóndiga en Cártama en donde residía desde que un año antes se casó con un cartameño, mi padre. Pidió auxilio una mozuela herma que le acompañaba, y unos carboneros que echaban un horno de carbón cercano a la vivienda, la acompañaron, uno subido a la culata de la burra de un salto  para llevarla cogida  por los hombros y tres más, tirando uno de la jáquima dela rucia,  y los otros dándole ánimos a su lado. Cuando acudió la partera llamada urgentemente,  ya estaba yo en este perro mundo Mi niñez gozó de las maravillas de los días y las noches de los campos abiertos, del canto de los pájaros, del mugir  de vacas y bueyes en los manchones, del trato con gañanes, boyeros y braceros cuyo argot fueron las palabras que oí toda mi niñez, arrullado mi sueño por el rumor del río Guadalhorce que dista  no más de 100 metros de la que fue mi casa de nacencia y crianza hasta los seis años.   

                Y,  ningún amor se puede tener en secreto eternamente. Es como el agua que circula por las entrañas de la tierra  que siempre termina manando por alguna parte no prevista, a  veces en forma de leve y humilde fuentecilla  entre adelfas y sierpes. Igual, los sentimientos, emociones y vivencias  que el alma remansa con el tiempo.

                 Los caudales  de la existencia en mi amoroso campo de nacencia y crianza  afloran  tímidos, y apenas sugeridos,  por el manadero de mis muchos relatos, gran cantidad de ellos  recopilados en mi libro, de reciente publicación, y edición limitada  con ocasión de homenaje a nuestros antepasados y abnegados labriegos, “ECOS DE LA ALHÓNDIGA”. A través de ellos  el lector, quizás,  sienta la sensación de estar dando un paseo por los campos hortelanos en donde laboraban la tierra y afanaban  la diaria subsistencia  multitud de gente del campo  en aquellos lejanos tiempos  de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Luego, todo empezó a ser distinto.

                  Mientras escribo, se van acumulando en mi memoria recurrente y amorosa saudade del campo sobre el que, a  fuerza de pasear por él, mis ojos y mis oídos  llegaron a conocerlo con la misma fruición amorosa que el cuerpo y el alma de la mujer amada,

…! Oh la bendita
paz de mi paisaje matinal…! Rosales
en mi ventana al campo…
Frente al sol generoso, junto al río
sonoro, en plena gloria de la vega…,  dejó dicho Manuel Machado.

            Bendito campo de Cártama, orografía que ya impactó en los sentidos de la belleza  a los fenicios que al descubrirla por el curso del río la bautizaron como Cartha (ciudad escondida entre montes),  campo de mi nacencia  que me hiciste gozar cada día que nacía el sol de tus  balates sugerentes,  campo  virgiliano,  y  del follaje frondoso de tus  barrancos, y las piedras seculares de tus majanos  ---donde el  búho (¡buuu, buuu…!) tiene su mansión nocturna--- por tus cielos y tus lunas, por tus caminos polvorientos, por tus oteros y coquetas mesetillas  , por tus estíos y tus eneros, a lomos de mis recuerdos, como otrora en la realidad,  cabalgó mis sentires entre  juncos, maciegas, tarajes y cañaveras  bordeando el lírico y épico río Guadalhorce,  cauce de civilizaciones  milenarias.

              Todo ello pretende  recuperar del olvido el libro que estos recuerdos me han sugerido. En él las artes empíricas laborales, el nombre y sentido de sus aperos labriegos,  el vocabulario derivado, en su mayoría,  de faenas de labor, de las herramientas  de  usos  ya periclitados de nuestros  labriegos; las distintas faenas agrarias que fueron la base de la atávica y enjundiosa cultura oral  de nuestros antepasados no tan lejanos,  todo en relatos evocadores  de lo que fue  una dilatada época de nuestra historia que, por ser eminentemente  agraria, fue igual, con  matices, en toda la geografía  hispana.

              Ellos, esos nuestros antepasados, con sus enormes sacrificios y esfuerzos, hicieron posible que las generaciones actuales vivamos (olvidados de ellos) lo que hemos dado en llamar, “sociedad del bienestar”,   sin que esté debidamente definido lo que entendemos por bienestar en un mundo en el que prima  el materialismo y  el relativismo más descarnado sobre los valores fundamentales que conforman a los seres  humano.

            Con mirada de hoy, es difícil comprender la vida y hechos de aquellas civilización enraizada en la tierra. Gentes, ciertamente desprovistas de ilustración académica, salvo  sectores sociales muy concretos y limitados, pero sí eran dueñas de una densa y enjundiosa cultura acorde  con los principios fundamentales para vivir en coherencia con la naturaleza de forma material y espiritual.

                He aquí, según mi humilde entender el valor descubridor  de estos relatos, sostenidos en sus propuestas por recuerdos, vivencias y experiencias directas durante largos años.

martes, 11 de febrero de 2020

NO ES FABULA LO QUE AQUÍ RELATO Y CONCLUYO


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                Fueron muchas las veces que en mi niñez presencié, con ánima compungida, la escena que aquí voy a referir y, a confrontar con la realidad al respecto  de   estos tiempos que corren.

  Entonces, en las casas  de labor  solían tener varios perros para que guardaran la hacienda, ahuyentado  zorros robagallinas de los gallineros o, avisando con sus ladridos peculiares (en tales  casos) de la cercanía de cacos que con frecuencia robaban algunas reses vacunas o,  alguna bestia, mientras el boyero dormía en la noche su cansancio del día en la besana.

Cuando alguna de esas perras paría (de seis a ocho perritos)  bajo las garberas de  ramón de olivo u otro sitio oculto, los trabajadores y dueño de la labor se daban cuenta por las mamas de la perra repletas de leche que había parido; buscaban el oculto sitio en que tenía los perritos y se los tiraban a las acequias que los llevaban ya ahogados al río y, por éste, iban al mar. No había otra solución, ya que criar seis u ocho perros que engrosarían los que ya había en la gañanía, obviamente  era desproporcionado e inviable.

            Pero ahora viene la parte sentimental. Aquel  zagalillo, que era yo,  vi constreñido más de una vez la siguiente escena, de extrema dureza para el alma de un niño; por poner un ejemplo,  una vez fue asina:  Me di  cuenta de que el boyero había apartado haces  de leña de olivo hasta llegar al nidal de los perrillos y, los fue echando hasta seis en una espuerta. La perra madre le miraba con expresiva tristeza en si  faz canina: Yo, desde la acequia próxima vi lo que estaba haciendo el boyero y me escondí  curioso  tras las sierpes de un granado cerca del borde de la acequia, a donde sabía que iría el operario a tirar los perrillos a su corriente. La perra le seguía rozándole con el hocico  los pantalones, cual implorando clemencia de madre;    el raptor vació la espuerta en el cauce de la ancha acequia; vi, como ya sabía de antes, que los perrillos de apenas dos días de nacidos, braceaban sus manillas y no se hundían ¡ya sabían nadar por instinto!, y lo más sorprendente, esquivaban la corriente y se pegaban a las hierbas del borde  protegiéndose en él  para no ser arrastrados. 

              La madre de inmediato se tiró al agua y cogió con su boca a uno de sus hijos y lo llevó  corriendo a una vieja corraleta próxima abandonada, y lo puso tras un matojo que ocultaba uno de los comederos solares de la corrala; después fue por otro y otro, y otro… hasta cinco (uno se lo llevó la corriente), y a aquella perra que durante el acarreo por el boyero de sus hijos a la acequia se veía que lloraba,  por empatía con ella hizo que al niño que era yo  le brotaran borbollones de lágrimas agazapado  tras las sierpe del granado.

             El boyero, se había percatado de mi  presencia  y de que había llorado por lo que él hizo con los perrillos. Y me  platicó con dolor: ”Mira, ni a tu padre ni a nadie le diré lo que ha pasado y en donde la perra ha “acubrilado” sus perrillos, pero hijo, piensa en lo que te voy a decir: "Cuando esos perritos, ya destetados por la madre para criar otra camada,  sean grandes, se irán por esos campos y montes convertidos  en perros salvajes y, para comer, atacaran como fieras  los chivos y borregos de las piaras   de cabras y ovejas y a otros animales, y no dejaran conejos ni  liebres y,  hasta al hombre atacarán  si se ven apurados,  y entonces sufrirán más  matados necesariamente  a tiros. No creas que yo no tengo sentimientos  y le tiré a la perra sus perrillos sin dolor de corazón igual que tú, pero la vida es hoy por hoy  así, hijo…, lo malo es que a veces se hace con criaturas ”

                Hoy  yo, a mis 89 años dentro de un mes,  pienso en la ley de eutanasia que el PSOE (¡¡precisamente!!)   prepara para establecer la muerte de viejos   “para evitar costes sociales" (¡¡el PSOE precisamente!!); una pareja  de  Palencia ha tirado hace unos días su niño recién nacido al río, a diferencia de la perra antes descrita  y, ¡¡¡¡el aborto!!!, con su técnica ad hoc para matar niños no ya recién nacidos, sino en el vientre de sus madres  haciendo en él una carnicería de seres humanos  inocentes. Y a eso llaman, ¡¡¡¡¡PROGRESO!!!!. 

               El progreso nunca lo trajeron los políticos, estos no han inventado ni la burda y bendita  fregona, y, no digamos, la radio, la Tele, la lavadora, el frigo, etc.etc., eso fue fruto del trabajo de gentes emprendedoras y no de indigentes intelectuales políticos, la mayoría disidentes del tajo.
               
               Hoy la ley protege la vida de los animales con sumo rigor y a las personas embozadamente, con leyes, se matan. ¿Quienes hacen las leyes? Parecen hechas por las mascotas. 

  

lunes, 10 de febrero de 2020

A MI PUEBLO


                         

Pueblo mío, en ti estoy,  aquí do mi gente mora;
Tú eres mi raíz, hoy con sopores
Decadentes.

Acongojante tierra desarmada, madre
Extrema,

Griega, turdetana-ibera, romana y árabe
Otrora,

Con tu río y con tu puente
Que  nos hermana,

¿Por qué ya no eres, terruño amoroso
De mi alma

De la condición que antaño te hizo célebre y
Respetada,

Terruño dulce del que brotaron frutos bellos y
Esplendentes?

¿Por qué de tus hijos sestean hoy sus
Despiertas mentes

Y en ti ya no arraigan prometiendo frutos
Las simientes?

¿Qué maldición de baldones te echó el sapo
De la fuente

Que naja a los mejores, pavoridos, de tus
 Lares?

Yo te digo, pueblo mío, latente tierra noble,
Que es hora de que a tus hijos los despiertes
Del sopor que, indiferentes, les inhibe
Defenderte.

¡Despierta a tus hijos, tierra histórica, a golpe
De saberes!



PARA AÑADIR A ENTREVISTA DE JUANMA LOPEZ A MI

¡Su mirada a la Virgen!: es el arrobo de haberla llevado consigo año y medio por  las ciudades y pueblos de todas y cada una de las repúblicas iberoamericanas y, por ese delito, afrontar tres atentados que está descritos en libros.  


Al intentar leerla en la entrevista de Juanma, me embargó la emoción y leí mal. Perdón y, he aquí el texto del sentido  poema que el propio rapsoda cartameño dictó para que su pueblo supiera sus motivaciones  sobre  porqué se llevó (líricamente robó, dice él) a la Virgen de los REmedios y salvarla de la quema y,  con ello, salvó una tradición de cinco siglos cargados de bellos episodios marianos de la fe de un pueblo bueno..


domingo, 9 de febrero de 2020

SURCOS Y PÁJAROS

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Yunta arando
 
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 "Pipita" ("Lavandera común") de las besanas y otros abajo
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         Lento el arado tras la premiosa yunta abre surcos  paralelos en la besana abierta  sobre la tibia  tierra con tempero. El niño cortijero, sigue los pasos del gañán amigo que lleva una mano en la mancera y en la otra la ahijada, modulando el abandolado   cante de la arada:
  
                        Arando en un peñascal
                        Se levantó la perdiz
                        Y en lo alto de un majano
                        Se puso a piñonear

                                       ***
                         ¿Por qué aran las vacas
                        Tan despacito?
                         Es que el gañán les canta
                         Quedo, quedito...

                                        ***
                       
                         “Esquilones de plata
                          Llevan los bueyes...” (G. Lorca, popular)


            ¿Sabe el paciente gañán que es instrumento de la Gracia del Creador...? En su cantar lo de menos son  las letras, siempre simples y elementales; lo importante es el sonsonete lento y acariciante  que sosiega el  alma de los bueyes en su duro trajín.

            Pero al niño cortijero que siempre andaba alrededor de las yuntas y sus amigos los gañanes, boyeros, muleros, braceros etc. del cortijo,  lo que le despertaba amor y curiosidad  era la miríada de pajarillos que cubrían revoloteando a ras de tierra, en toda su longitud  el surco  abierto,   buscando en él  los insectos que constituyen su pitanza:  orovivos, alúas, lombrices, hormigas cocineras y cabezonas, grillos, y un sin fin de  bestezuelas que la vertedera del arado chiribito iba volteando de  sus habitáculos  subterráneos.

            El zagalillo, de no más de cinco años, sabía ya el nombre de todas aquellas creaturas aladas: Pipitas, tontitos, chamarines, trigueros, cogujadas, alondras,  mosquitos;   llamaba su atención los reineros blancos cual gaviotas que iban y venían por la besana cazando insectos  del lomo de los bueyes ayuntados  en el  yugo.

            Una vez,  el morero  amigo del niño cortijero le llevó del pueblo    una “costilla”-trampa  de alambre acerada con muelles letales para cazar pajarillos; como señuelo, se le ponía en un mecanismo ad hoc  un gusanillo,  después se embozaba un tanto en la movida y blanda tierra del surco. Cuando el pajarillo “picaba” el  señuelo, la costilla saltaba inexorablemente mortal,  aprisionando  el cuello de la avecilla que moría ahorcada.   Un día, el chavea   vio la agonía de una grácil  “pipita” que había “picado”  y tenía su  cuello gris casi partido y abría y cerraba el pico en cruel agonía; el zagalillo de 5 años lloró amargamente y hasta  se sobresaltaba en sus sueños soñando la muerte del pajarito pipita por su culpa   y,  ya jamás volvió a poner trampas.

viernes, 7 de febrero de 2020

EL ABUELO Y LA VIRGEN







Mi abuelo paterno, mi padre y yo de quienes aquí  escribo, con perdón. 

             Un  lluvioso día de septiembre, Frasquito Talento, mi abuelo paterno    (así le llamaban todos los vecinos del viejo municipio de  Cártama), cargó en un mulo, por cierto  prestado  ---sus bestias las tenían sus hijos en la besana haciéndoles de arar, --- los capachos con  frutos de su huerta cuya venta le urgía  por ser  mercancía  perecedera y llevar tres día cogidos esperando que el temporal amainara.  

              Se encaminó el abuelo con el mulo cargado al mercado de  Málaga para vender las verduras que a ello llevaba; al llegar a Zapata, e intentar cruzar el Puente del Rey sobre  el Guadalhorce,  éste iba crecido por el temporal de lluvias y, su caudal, sobrepasaba el puente en  un cuarto de metro; en su comedio, el mulo metió  uno de sus brazuelos en un boquete que había abierto la corriente,  quedando inmovilizado a merced de los elementos, y  el río cada vez iba creciendo  más.  Cuando, aterrado, Frasquito Talento pedía socorro, se le apareció entre las brumas del temporal una mujer enlutada que le dijo: "Labriego, tranquilo, que  cinco hombres arrengan  en aquella choza vienen ya para acá  a ayudarle a salir de su apuro..."  

             Llegaron esos cinco hombres de aspecto labriego y, casi en volandas, pusieron al mulo y al abuelo  Frasquito en la otra orilla del río.


            Cuando  Talento intentó dar las  gracias, ya petaca en mano para echar un cigarro con  sus salvadores, éstos no estaban y, jamás, pese a sus pesquisas y gestiones, pudo saber  quiénes eran ellos y  aquella enigmática señora enlutada. 

             Lo que más  alegró a aquel hombre de bien, fue  que salvaran al mulo, pues se lo había prestado  un amigo. ¡¡¡Quietas lágrimas..., cómo recuerdo al abuelo!!!

            Cuando de atardecida volvió a su casa, mientras guardaba el dinero de la venta de los frutos en un “ceretillo-caja” de cogollos de palmas, Frasquito  contó a su mujer, María Vargas Franco, el suceso de aquella mañana


            María,  sobrecogida, envió a sus cinco hijos varones y algún yerno a preguntar y averiguar por los campos de Churriana y Zapata quienes podrían ser aquellos hombres y aquella misteriosa mujer enlutada pero, ni rastro de ellos y, tras un cierto tiempo de comentarios por el pueblo, todo quedó en el más profundo misterio. 

              Rememorando el singular suceso,  se conserva hoy en el museo de la Virgen de los Remedios de la Iglesia Parroquial de Cártama, un dosel para el púlpito que el matrimonio regaló a La Virgen, por los muchos favores que Ésta les había hecho bordado con sus nombres.
      Resultado de imagen de Virgen de los Remedios de Cártama
                Era sabido en el pueblo la profunda fe en la Virgen de los Remedios que profesaba Frasquito Talento y todos sus doce hijos e hijas, y yo,  lógicamente se de oírlo una y otra vez en casa  que, aparte del extraordinario hecho que aquí comento, él y sus hijos, y mucha gente coetánea que conocieron los hechos que le sucedieron a  Frasquito Talento tenían como intervención medianera de nuestra Patrona cartameña. Era mi abuelo barquero del río guadalhorce y, éste en una de sus voltarias riadas se llevó la barca de  Frasquito Talento hacia el mar con él dentro, pero "miré a la Ermita y le pedí a ella que me salvara" y la barca se paró un momento  al cruzar un meandro al tropezar con el tronco de un enorme chopo, lo que aprovechó el cuitado para cogerlo y gatear al ramaje en donde pasó una noche amarrado con su corre a una rama por si con el cansancio se dormía y podía caer a la turbulenta corriente del río. A la mañana siguiente sus hijos, cogidos de árbol en árbol con largas coyundas lograron recuperar a su padre. ¡Quietas lágrimas que no me dejáis  escribir  lo que mis oídos tantas veces oyeron de mi familia...!

                 Uno de sus hijos, también llamado Frasquito Talento (mi padre), lo recogieron con 21 años  para hacer la mili en la guerra  de Marruecos; lo incorporaron  a una compañía de suministro con mulos de vituallas a la línea de fuego en el frente del Rif. En una hondonada entre montes los moros  le hicieron una emboscada y mataron a los cien soldados que  componía  la compañía; mi pàdre y otro soldado se fingieron  muertos y antes que los sarracenos llegaran a ellos  degollando a los moribundos,l mi padre y  compañero emprendieron  veloz carrera y solo llegó a presentarse al teniente  de otra compañía ( Cuesta Monereo) mi padre por al otro soldado durante la huida lo mató una de las balas que les llovían. En casa de mi abuelo siempre, y con especial interés durante la estancia de su hijo en África, le rezaban tras la cena a la Virgen toda la familia reunida alrededor de la mesa y,  le pedían (cómo no) por su hijo soldado.

               EL púlpito era una joya de mármol blanco, que a la Virgen regaló el dueño de la Finca Almotaje y también del cortijo Molino Carvajal, Exmo. Sr,  don José Carvajal y Hué, que fuera varias veces ministro. CONTINUARÁ

INFLACIÓN JARIFEÑA “CARTAMHITANA”

      
Casi  todos los aquí aludidos, un tanto en coña (“al mal tiempo…”), son amigos y, además, encastrados en mi corazón; pero ya se dijo que el mulo por lo que vale y, sin taras ni vicios ocultos. Lo uno no quita lo otro. Y,  a lo que vamos, dicho lo dicho.

Según noticias oficiosas, o sea que no me fío un cabello  de la fuente  que, ojo,  viene  del entorno oficial y, ya sabemos que hoy lo políticamente correcto es lo que han dado en llamar "la posverdad", o sea la trola, la fábula alimoche, el embuste, lo falso, el  enredo,  el engaño,  el simulo, y, en definitiva, la mentira monda y lironda.

Pero,  verdad o mentira, vaya usted a saber, a mi me han dicho que el PSOE ha encargado a un  grupo afín  constituir  un pelotón de gestión cultural para  ir preparando el terreno y restituirle el nombre de José González Marín al teatro, José González Marín  que, desde algún tiempo, y por razones que sólo en el cielo conocen  en todos sus intríngulis, se lo quitaron y le pusieron un pretencioso topónimo, falta de ortografía incluida: CARTHIMA. Me decía mi amigo Paco Pino, capaz por muchos años de seminario,  de escribir  la tercera parte del Quijote en latín y, que esa “H” intercalada en un término latino pega patadas en un huevo. Bueno, lo de “en un huevo” lo digo yo que ya dije que voy un poco en coña.

Muy en serio sí digo  que,  a  menda, no le gusta un pelo que sean los que le quitaron el nombre sin haber explicado aún las razones del entuerto culturicida,  sean los que ahora digan que se lo van a restituir. Algo se traen entre manos, y, habiendo políticos de por medio es de temer que tenga truco político el trámite. ¡Anda que no…!  Restituirle ahora por estrategia política el nombre de José González Marín  a la sala que por agravio comparativo lo titularon con una pantomima ocurrencia, evacuada por  cualquier indigente caletre, no va a paliar ya el enorme daño que se le ha hecho a Cártama en las afueras de la misma porque manda huevos: Ni al que asó la manteca se le hubiese ocurrido quitarle el nombre (en su pueblo natal) de un egregio personaje de fama mundial que creó un arte nuevo y como actor genial escenificó  la poesía  de habla española  que llevó al pueblo liso y llano de  tres continentes recitada de forme sublime asequible a todas las clases sociales e inteligencias. No, no le corresponde el honor  de  restituir el nombre que sugirió con justicia un alcalde socialista en 1.935 (antes de ser “paseado”) en el momento que el gobierno de la república le concedió por su labor cultural en todo el mundo de habla española la condecoración más alta que se concedía, y se concede, a un civil: La Gran Cruz de Isabel la Católica. No,  por favor déjenle al teatro, José González Marín, el ridículo nombre que le han puesto. Es el que cuadra hoy.

Y volviendo la Grupo Jarifa: Aquí tenemos una calle Jarifa, un Instituto Jarifa, un libro Jarifa, la feria familiar de septiembre la quitaron para instituir una celebración de formato agareno  andalusí  que llamaron Jarifa y, al antes mentado grupo cultural, ¡¡coño, también le han puesto Jarifa…!! Se cumple el adagio de aquel que cogía  una linde y ni él dejaba la linde ni la linde lo dejaba  a él.

A  “toesto”, la obra,  “El Abencerraje y  la hermosa Jarifa”, en que se funda todo el zipizape “jarifeño”,  en donde menos desarrollo tuvo fue en Cártama, a diferencia de Coín, Álora y Antequera auténticos escenarios fundamentales. Sólo recuerdo referido a Cártama en el citado  romance fronterizo, estos elocuentes versos:

---“En Granada fui nacido
    De una mora de valía,
     Y en Cártama fui criado
     Por triste ventura mía….”

            Vale por hoy, queridos paisanos. Mañana seguiremos platicando.




jueves, 6 de febrero de 2020

VERANO


CON MI NOVIA AL RÍO EL DÍA DE LOS "CANASTITOS" (Santa Ana) CUANDO EN EL RÍO SE PODÍA BEBER DE SUS AGUAS Y BAÑARSE 

           
            ¡Qué ufanía del verano...!: Febril despliegue  de faenas en los campos  de las riberas fahaleñas  y guadalhorzanas, moteadas otrora de cortijadas labrantías rebosantes de vida y trasiegos faeneros! De los desvanes y trasteros cortijeros se han sacado las herramientas guardadas  durante la invernada: vielgos, horquillas, rastrillos,  escobas de tarascas y sierpes para  el barrido de los tamos en las eras, cribas y harneros, palas de venteo de los granos despajados, el rulo y los aperos de las colleras y recuas que trillarán las parvas; esquilas y campanillas...

             A las  yunteras carretas que efectúan  la barcina   de mieses desde los rastrojos a las eras, y  el acarreo de remolachas a las estaciones de Cártama y  Aljáima, se le untan los ejes, se le remiendan latigaduras y  verifican y  ajustan las varas laterales y los limones delanteros.

             ¡Un rebullir de vida plena,  con olores de esquilmos y paseros, de rabizas y entresacos de maíces en regadíos! ¡Es el verano!: la estación en que se ponen las eras de trilla, se barcinan las mieses de  espigas segadas y engavilladas y se trillan  entre  cantes temporeros por doquier.

            Llegaron los pipiones abejorrucos que anidan  en los boquetes escarbados en los balates del río. Y, la golondrina, volvió a colgar su nido de barro en el alero familiar y en las vigas de los “tinaos” invernales..

            Desde los alcores del molino llega al llano, dándole majestad al silencio, el eco   del cante abandolado  de caminos  del carretero al son de los esquilones de sus bueyes, copla que se hace memento sereno en las noches de luna, mientras los braceros  espantan el cansancio del duro trajín diurno  de sol a sol chirivitero, soñando sueños imposibles en   su  duerma sobre  las parvas.

            El rebuzno de un garañón en celo espanta a su paso por el realengo a la abubilla que rebusca con su corvo pico y cabeza con  peineta de leves plumas, las semillas desprendidas de los carros y angarillas  de las barcinas.

            Es la  estación plenaria en la que se llevan a cabo  la recolección de cosechas y los esquilmos  de higos, almendras y chumbos en los cerros de la sierra de las “Viñas”, en donde las familias esquilmeras pasan el verano con paredes de adobe y techo de juncos y palmas;  esos chumbos que al alba vendía  el chavea en su borrico baja en cestos encostalados y pregona su oferta mañanera: “¡¡Andén  a los frescos..., chumbos frescos,  gordos y reondos...!!” 
                                              
             Por sempiternos caminos  de herraduras y realengas, con bordes de granados en flor, bullen los carros y carretas cargados con productos de las huertas, que al amanecer han de estar para su venta en el mercado de mayorista de la capital.

            Era el verano guadalhorceño de mi niñez del que siento nostalgias imperecederas.

HONRA IGNORADA DE CÁRTAMA Y CELEBRADA DE ESPAÑA


domingo, 2 de febrero de 2020

IRRESPONSABLE VERTIDO DE AGUAS FECALES A RÍOS Y ARROYOS PÚBLICOS



            En  reciente crónica me refería  a la irresponsable y temeraria política de la Junta de Andalucía sobre el gravísimo problema medioambiental que crean los vertidos de aguas fecales  por los Ayuntamientos en ríos y cauces públicos, lo cual, si mal no recuerdo, podría ser delito y, en ese sentido e intenciones, ha denunciado recientemente  ECOLOGISTAS EN ACCIÓN a tres alcaldes y concejales de medio ambiente  del PP, con tufos ello de selectivo; pero al zorro 
maquiavélico por mucho que se tapaba las orejas siempre se le veía  el jopo. ¡Lagarto, lagarto!

 Se ha impuesto, pues, una más amplia investigación  del grave entuerto pora mí  como cronista libre e independiente que, sucinta y claramente, comparto hoy con  quienes me lean.

“Los alcaldes de la mayor parte de municipios (todos prácticamente, sean  del PP o PASOE, etc)  del Guadalhorce que aún siguen vertiendo sus aguas residuales al río por no tener depuradoras…están siendo inspeccionados y sancionados por la Junta de Andalucía, a pesar de estar pagando un canon de vertido” por no tener depuradoras de cuya confección se ha subrogado la Junta de Andalucia  a cambio del dicho canon, que también lo pagamos  los vecinos de cada pueblo junto con el recibo del agua que nos cobra Aqualia, y que significa un incremento sobre el importe del consumo de agua  de un 20%, tal compruebo en mi factura de este mes en Cártama, la Junta autoriza (cójanme este mosquito por un huevo: digo AUTORIZA) a que viertan las aguas fecales  municipales en el río.

Se habla de que la Junta lleva recaudados por el canon de vertidos unos 900.000.000 de euros. ¿Dónde están? Y las depuradoras por hacer cuando debieron estar terminadas hace diez años. Oposición de Cártama, indaguen este grave problema y comuníquenlo a los vecinos, a los  que nos rascan los bolsillos una gente de mal vivir.

El alcalde de mi pueblo, Jorge Gallardo, y siempre  según  las fuentes que manejo impresas,  hace unos cuatro años se las cantó a sus correligionarios, entonces  mangoneando en  la Junta, de esta guisa: “…las aguas residuales de Cártama en un 99% son vertidas sin tratar directamente al río…desde hace cinco años   recibimos una multa de unos 6.000 euros al año que recurrimos por parecernos “no justa” que ha supuesto incluso problemas con la Administración autonómica a la hora de obtener subvenciones. He aquí explicado el kafkiano y rocino proceder de la Junta. Multa a los Ayuntamientos por verter al río las aguas fecales que les ha autorizado verter a cambio de un canon que cobra religiosamente y, encima, cabe precisar que   han azuzado  ECOLOGISTAS EN ACCIÓN para que denuncien ante Seprona el vertido a cauces públicos de tres Ayuntamientos, la que Seprona  no tiene más remedio que admitir e, investigar, y pasar el atestado del presunto delito al Juez; y, un juez, se sabe cuándo empieza, pero no cuándo y cómo termina.  Y, reitero, los Ayuntamientos denunciados según la nota de SUR de días atrás, son todos del PP. ¡Lagarto, lagarto…!

Y, alguien dirá, “y la oposición qué…” En Cártama a la oposición ni se le  ve ni le espera, salvo a algún que otro, de los más jóvenes que aún mantienen floridos ideales. Dios se los conserve que falta hace  en este país gente con ideales cívicos y solidarios, o sea, Quijotes y no tantos Sanchos pancistas   que sólo  piensan en sus ínsulas Barataria, o sea, en la mamandurria.
Y, también se quejaba nuestro alcalde, Jorge Gallardo,  de este despropósito de la Junta: “…es totalmente absurdo que alguna de las multas  haya sido porque uno de los colectores de saneamiento que discurre por los arroyos que desembocan en río haya reventado  unos metros antes de llegar al Guadalhorce y nos multen por contaminar.

La Aldeasa de Alhaurín, Antonia Ledesma, afirmó hace algún tiempo: “…no tiene sentido que los mismos a los que pagamos por autorizarnos a hacer  una cosa  nos sancionen por hacerlo” Y, así, la tira.

¡Pues sea!, vamos a decir algo sobre  contaminación ambiental por culpa de la Junta de Andalucía:

La mayoría de las acequias de riego de huertas de la ribera guadalhorceña,  nutren  sus caudales  con aguas del rio  en cuyo curso los labradores hacen presas en precario para desvíar aguas a sus acequias y almatriches. Naturalmente, con esas aguas infestas con alto grado de toxinas venenosas, se riegan, amén de cítricos que  pueden infestar su frutos a través de sus vasos liberianos y leñosos, pueblas como lechugas, coles, acelgas,  rabanillos, alcachofas, etc  y,  los pájaros al nutrirse de frutos  y gusanos infestados mueren, hasta el punto, irresponsables y pancistas  políticos, de que ya no quedan en nuestros campos apenas pajarillos. ¿Dónde están las bandas de chamarines,  trigueros,  jilgueros,  tordos, cogujadas, avefrías en este tiempo. Han muerto  envenenados.  Son ustedes reos de la mayor catástrofe ecológica silenciosa. Y, ¡oh Dios!, el rio va cada vez más contaminado hasta el edénico paraje natural de enorme y rara fauna y flora que también lo tienen ustedes, políticos,  en grave peligro ecológico en su desembocadura.

 Y se dicen ustedes, indigentes morales, amigos de la ecología, ¡¡¡mierda!!!

NOTA IMPORTANTE: Caigan en la cuenta de que al consumir verduras obtenidas en terrenos que riegan estas aguas existe un evidente  riesgo, en no menos de un 70%, para la salud de las poblaciones ya que la contaminación con toxinas venenosas en incluso lavadas antes del consumo no se descarta en absoluto.