miércoles, 22 de julio de 2020

LA CORPORACIÓN DE CÁRTAMA EN ENTREDICHO

Dos recortes elocuentes entre otros miles aportables, sobre la indigencia de luces de la Corporación Municipal

El de la izquierda,  da fe de que hasta los indígenas del pueblo de  Los Feques  en la  Amazonia venezolana le rindieron homenaje de admiración y cordialidad a nuestro insigne paisano, Exmo. señor don JOSÉ GONZÁLEZ MARÍN,  quien hasta a los indios amazónicos les hacía entender con su arte extraordinario la poesía de  los poetas españoles  e iberoaméricanos. En testimonio de esa admiración y gratitud el Distrito del Concejo Municipal Guaicaipuro (lo que aquí es Ayuntamiento) le  declaró  HUESPED DE HONOR y extendió el correspondiente Expediente acreditativo firmado por su alcalde, y tenientes alcalde etc. 

El Ayuntamiento  del pueblo, Cártama,   de nacencia de este egregio personaje de fama mundial mancha su memoria con calumnias, ingratitudes, agravios comparativos malintencionados demostrando una moralidad  más indigente que las del noble pueblo indígena de la Amazonia.

En el  recorte de la derecha queda claro algo que todos sabemos. Que llevó y ensalzó el nombre de su  pueblo por doquier fue.

Y hasta le han robado a este hombre bueno el nombre del teatro que, lo mismo que el campo de futbol  se hicieron por él y en parte con su dinero.

Nadie debe hacerle el cardo gordo a esta Corporación, y que sea ella de motus propio  la que le restituya sus nombres  a las salas y campo deportivo, y si no lo hacen seguiran teniendo una representación gráfica del oprobio que se balancea sobre sus respectivos nombres. 

Pero me temo que ahora los  cazadores de tantos políticos y mandillos, querran apuntarse el de haber conseguido que la restitución nominal, que no el deshonor por haberlos quitado.   


EL GRAN ERROR DEL AYUNTAMIENTO DE CÁRTAMA


AMIGO, YO TE RESPONDO A MI MODO



Amigo, tú me has preguntado
Y yo te respondo a mi modo.
Repudio las injusticias, y en virtud  de ello,
Tenemos razones para el corazón contrito.

Yo no hablo palabras vagas,
Lo hago con las más vivas
De mi lenguaje claro y  sincero,
Por  ello  al pueblo a diario escribo,

Comprometido con la verdad
Que, ¡vive Dios!, es mi  mejor  regalo.

En mis retinas conservo
Luces de estrellas y luna,
Que me  aclaran las ideas y por eso veo claro.

Cada amanecer la bienvenida al sol  le doy,
Embelesado  en la aurora
Que por detrás de aquella loma
Asoma con  biznaga de  diamantes
Rayos de luz regalando.

Aún amante de la Creación de Dios,
Cada día lamento más
Vivir hoy  en un país de enanos,
E indigentes  intelectuales  que de todo opinan
Sin querer saber ni aprender nada;
Necesitamos un Bahamonde, que montado
En la bicicleta, le dé la vuelta a España
Enardeciendo al pueblo que dormita derrotado.

Me siento junto al que sufre,
Y no otra cosa que empatía,
Puedo dar a los desheredados
de la opulencia mamandúrrica que desgobierna.

martes, 21 de julio de 2020

JOSÉ ANAYA (Maneras de torero)


    
Con los escultores Palma en los toros

                Fue para mí una sorpresa comprobar que en la novillada (sin picadores) de promoción de las escuelas taurinas  que transmitió Canal Sur el pasado sábado, entre los seis aspirantes  a maestros en el arte de Cuchares figuraba, y actuó,  un espigado chaval natural de Cártama, José Anaya según se anunció.

                Que recuerde, en la comarca  sólo ha llegado a matador de toros, Juanito Méndez, natural de Coín, amigo mío él, como sus dos hermanos mayores. Anduvo Juan Méndez cosechando triunfos por todos los ruedos de España, tarde tras tarde,  una dilatada varada, hasta que se cortó la coleta y se dedicó al negocio familiar de Gestoría.

                A lo que voy: Si  viviera hoy nuestro probo paisano, artista y gran aficionado a la fiesta brava, José González Marín, con toda seguridad apoyaría con todo su complaciente énfasis  a su paisano, José Anaya,  a conseguir su vocación de figura del toreo. Nadie mejor que  él lo habría hecho;  con toda seguridad habría recurrido a sus amigos cuales, Álvaro y Juan Pedro Domecq, cada uno dueño de ganadería  de toros de las grandes de España --Juan Pedro, además, era un gran poeta del que su amigo, el rapsoda cartameño, llevaba en su repertorio varios poemas-- , Pepe Luís,  Vázquez,  Rafael Vega “Gitanillo de Triana”,  Antonio Ordoñez, Litri y, cualquiera de aquella rutilante constelación   de grandes figuras de la época, y como no, a su amigo Rafaelillo, quien le regaló uno de sus trajes de luces que se expone en el despacho  museo del aedo de Cártama y,  el que es aconsejable que visite José Anaya, porque se sentiría inspirado.

                La actuación del torerillo en dicha novillada careció de relieve debido a las pésimas condiciones  del burel  que le tocó en suerte, pero,  pese a ello evidenció buenas maneras, valor, y una gran planta torera, amén de poner banderillas, algún par de forma notable.

                Me pica la curiosidad  de que rama de Anaya es este chaval, la de los Anaya de Cártama pueblo, o de las del Cortijo Anaya en Las Tres legua de donde era oriundo, nada menos que don Salvador González Anaya, de madre cartameña, y él notable novelista, poeta y, miembro de la Real Academia de la Lengua (RAE), amén de varias veces alcalde de Málaga, que  a petición de su madre escribió un libro sobre su pueblo, Cártama,  titulado, “El Llavero de Anica la Pimienta”


                De todos modos, adelante paisano José Anaya.

TOROS Y GONZALAEZ MARIN


domingo, 19 de julio de 2020

EL PAJARITO DEL AGUA (Dedicada a los niños)

     

Llegó el otoño y  vinieron las nubes negras;
El ganado es traslado a los “divinos”  tinados
  Desde las pesebreras  y gañanías veraniegas.
--La Niña  de Nazaret al parir a Su Hijo en un tinado de Belén,
 le dio a todos los pesebres lustre divino con  arrobos de paz--

Los árboles empiezan a cambiar de color
y en entre las hojas del álamo de la acequia,
el “pajarito del agua”, diminuto de cuerpo
 y trinar de flauta, entre las hojas, aún verdes,
 de rama en rama pipiando en do menor,  salta,
Una y otra vez tras los insectos que son su pitanza.
Los niños son amigos  del “pajarito del agua”
 que lo tienen como un juguete de bello plumaje
 que además en su idioma les habla,
 y  desde  bajo la copa  del árbol le preguntan inocentes:

“Pajarito del agua, ¿lloverá?,
Dínoslo tu que eres el vigilante de Dios para las lluvias”
Y el pajarito de pechuguita morada, pico fino y verde cola,
Les contesta con pipiar complaciente: “Sí señor, sí señor, sí señor…”

¡Qué contentos estaban los niños
Con su trinar dulce de flauta  les elevaba: “Si señor…”.
Y, los niños al pajarito vuelven a inquirir transcendentes:
“Pajarito del agua “y, ¿tú hablas con Dios en  trinos de  flauta?”
Y el leve cuerpo con alas  de plumas les trinaba
“Sí señor, sí señor, sí señor…..”

sábado, 18 de julio de 2020

RECUERDOS DEL PADRE LABRIEGO



La mañana reía luminosa;
Mudo  aún de sueño el barbecho
En el que mi padre ya araba  
Sin despertar las acequias
Que aún  miraban a las últimas estrellas.
Mi padre araba en la besana:
“¡Cejá Clavellina,
Y esta vaca pujosa!”…
“!Arrímate Coletera
Ara yunto, guaaaapa!...
El alba se había ido a la duerma
Reclinada su cabeza de luz en un lucero.
Aún en las baldas cantaban los gallos
Y en la higueras las brevas rayadas
Gritaban: ¡comedme, comedme…!
Mi padre sólo tras la yunta
Con la reja escribía el evangelio
De la espiga que sería pan y sagrada hostia.
¡Cuántos suspiros profundos
Enterraba en su entereza aquel padre
Que yo, niño,  sentado en un terrón, le miraba y  miraba…!
“Cejá Clavellina
¡y esta vaca  cabezona!…
¡¡Cejáaa Clavelliiiina!
Y  yo recitaba la oración
 que me enseñara la madre buena:
“Creo en  el Dios  Grande
Y pido a la Virgen del Monte
Que tenga buena arada el  padre
Para que nazca el trigo que 
siembra a boleo en las amelgas de la besana
y después entierra con la reja
en una mano la mancera y, en la otra, la ahijada”
En los herbazales la escarcha espejea
Mientras, el sol rubio se enseñorea del día;
 Mi padre para templar la yunta, de esta guisa le cantaba:
“Aquel pajarito, madre,
Que canta en la verde oliva,
Dígale usté que se calle,
que su cantar me lastima”

Las campanas de la Iglesia tocan  el  Ave María…
Las bandadas de alondras
Y del colmenar las abejas que revolotean
Son los evangelistas
De la honrada siembra.

ENTRE LA GENTE DEL PUEBLO Y LLENANDO TEATROS A REBOSAR CADA VEZ QUE ACTUABA


viernes, 17 de julio de 2020

CÓMO ERA UN RECITAL DE GONZÁLEZ MARÍN




 Yo  lo  recuerdo asina:
 Sube el telón y aparece de fondo otro decorado por Blume.  Se encienden las candilejas. Una mesa y un sillón (ambos de estilo español). Una  jarra de agua y un vaso. Todo insuficiente para que un solo actor llene  un teatro, sea de España o de América. Pero González Marín  los abarrotaba  siempre, en sesiones de tarde y noche, ¡recitando  poesías! a públicos de todas las clases sociales y  nivel cultural. LLevó la poesía al pueblo.
Sale a escena el artista, y con palabras sencillas y exactas,  saluda al público. Su talante  personal, incluso en la calle, era poesía; quienes le conocimos así lo recordamos.
El rapsoda era  de figura mediana y complexión leve, su conjunto  denotaba espiritualidad a flor de piel; en su rostro había  ángulos que en otro pudiera decirse pronunciados. Vestía de corto, o capa parda. Era armónico en escena, pero sin líneas acusadas que sobresalieran. Recita, canta y se estiliza. Tanto se estiliza, que el tablado resulta pequeño, porque,  como dijo Manuel Alcántara, “González Marín no es sólo un actor, que lo es,  es un actor y toda la compañía”.
La sala la ocupan centenares  de almas, de cuyos cuerpos sólo se ven manos cuando aplauden con admiración y entrega;  se   establece  una comunión con el actor  genial, y  forman con él interrelación  espiritual  más imponente que en un espectáculo  poético se vio jamás; en ello coinciden también, como veremos, todos los críticos de arte de la época en dos continentes de habla hispana.
Las cadencias líricas de sus recitados son al oído, lo que a los ojos serían miríadas de mariposas multicolores  revoloteando.  La palabra se encadena armónica a la mímica  del juglar moderno. El público permanece suspenso durante dos horas,  absorto en aquel singular  artista que se atrevió a liberar la poesía de las, entonces,  excluyentes  covachuelas  de los intelectuales, para devolverla  al pueblo, su auténtico dueño, escenificada de forma asequible a todas las clases sociales  de todos los niveles culturales. 
Desfilan por él los poemas de Salvador Rueda, del que paseó por  medio mundo los pregones de nuestra tierra,  cuyos primeros versos eran  de este tenor:
  Málaga, tierra que quiero  con mis entrañas.
  Yo escuché el coro inmenso de tus pregones
  Llenos de algarabías dulces y extrañas...
        Invoco aquí  esta estrofa, porque fue el cercano de Alhaurín el Grande   el primer público que escuchó la poesía recitada de sus labios, en  la primera actuación pública como recitador, tras muchos años de primer  actor en compañías famosas,  de Pepe González Marín, en  el año 1.929, de la mano del célebre jurista, y ministro, don José Estrada y Estrada,  su amigo quien,  por aquellas datas, solía veranear en la citada Villa vecina.
Fue la reválida para al artista comarcano. De aquí a Sevilla. Triunfo total en el Teatro San Fernando  hispalense, y de allí, al Teatro La Princesa  de Madrid y a renglón seguido al Español, en donde presenció sus actuaciones el eximio periodista, César González Ruano, quien le puso el sobrenombre de “El Faraón de los decires” que ya era rara la crónica que  no se lo llamara.  A partir de ahí,  fue  de triunfo en triunfo, y, con él la poesía y los poetas de España y de todo el mundo que  habla la lengua de Cervantes. En ese su primer recital poético, repito, en Alhaurín el Grande, según un cronista de la época logró entusiasmar a un auditorio integrado por sencillos labradores, cuya cultura estaba ligada a su brega con la dura tierra, aunque, ciertamente, no hay mejor escuela para el sentimiento poético, que el contacto cotidiano con las auroras,  los candilazos del ocaso y el canto de los pájaros en los campos abiertos. Quien así  lo proclama,  lo sabe.  


 ****

Su corazón de juglar,  asumía con armonía interior  la poesía escrita por los  trovadores y, su cerebro, la acababa, su boca, la modulaba y, sus manos, la engrandecían.  La lírica popular halla en él ecos y acentos  tal vez desconocidos, que le hizo afirmar sin ambages  a los Hermanos Álvarez Quintero: “El arte de González Marín, tiene sus raíces más hondas y su más comprensible excelencia en el sentimiento de lo popular… recitando  es una exclamación del pueblo. Éste, por medio de él, habla y canta  como enardecido…González Marín presta a la palabra el calor y la pasión de un corazón amando…”  Sí, Pepe González Marín fue voz del pueblo y alma de él.        
En la misma línea que los hermanos Álvarez Quintero, opinaron los  intelectuales de América: Eugenio Florit en el Diario, El País, de la Habana:
             “¿Qué magia se operaba en el público? No era magia: era el arte con mayúscula que se le ponía delante, y avasallaba los espíritus. Era también la poesía, que regresaba al pueblo cuando la recitaba González Marín”.  De la Habana, Mario Lescano Avellá:  “La Habana tuvo el honor de escuchar al más insigne de los recitadores de nuestra lengua”.  Juan Bonich :       “González Marín…interprete máximo de los poetas, embajador de España ante sus hijas emancipadas, mantenedor de una raza…”.   Como colofón de este resumen de   opiniones laudatorias por tierras de allende el océano, el célebre, Juan Rana, dijo de él en “El Universal de México”: “¡Salve, admirable artista, creador de un arte inimitable y único! ¡Salve  artista genial! Que España entera te arrulle con sus cantos rimados, para que tú puedas ir por el mundo alfombrando con ellos la senda gloriosa del idioma de Cervantes”
            Más adelante se incluye una relación resumida de lo que  de él y su arte excepcional opinaban todos los intelectuales, críticos, escritores, Premios Nobel, poetas, dramaturgos, etc, del genial hijo de Cártama en donde se nadea y ofende su memoria por almas mexquinas e indigentes lectivos.
En definitiva: Tres actos de arte puro, de embeleso. Centenares  de espectadores pendientes de él, perdida la noción del tiempo. Vítores y ovaciones. Por fin, baja el telón ---todo se acaba---, y, durante un largo rato, indecisión para volver a entrar en contacto con la vida.
 Así era, en el recuerdo,   González Marín como artista y, así,  era un recital suyo.


*****

                              
Como "poeta de poetas", mostró su más acusado y noble espíritu  poético como protagonista excelso de la cantiga mariana más bella de toda la  Historia. Cantiga no fabulada como las que nos legaron los  escritores  del Mester de Clerecía en los albores de la lengua castellana. No, la suya fue una cantiga mariana escrita en carne y hueso, con glorioso realismo ante el público más multitudinario y diferenciado del mundo.
En, efecto, en un momento aciago de nuestra Historia, cuando nuestros antepasados próximos decidieron, estúpidamente, arreglar sus diferencias matándose unos a otros, julio de 1.936, el genial Pepe González Marín,  ante  aquella  convulsión política, que se preveía terminaría inevitable e inminentemente en guerra civil, intuyó, y se lo confirmó secretamente un exalcalde republicano que estuvo en la reunión del comité que aprobó la quema  con todos los titulares sagrados  parroquiales (que así fue) de la Imagen de la Virgen de los Remedios patrona de Cártama. Una llamada  telefónica desde Málaga (por prudencia no desde Cártama) a Andujar donde actuaba el rapsoda: “Pepe que ¡la queman sin remedio si tú no la salvas llevándotela en tu  inminente gira por América! ¡Pepe eres el único que puede salvarla a Ella!...”  (Secreto que yo le he guardado hasta ahora cuando ya no tiene sentido  la reserva, pues ambos protagonistas han  muerto; el alcalde asesinado por sus propios correligionarios
De acuerdo con el párroco, que ya tenía la sagrada imagen en un altar ad hoc en su propia casa, porque la iglesia parroquial había sido secularizada, se la llevó con él a América en donde tenía contratada una turné artística de año y medio por todas aquellas repúblicas hermanas.
En loor de devociones espontáneas a la Virgen peregrina de  la Madre Patria, esta  recorrió en brazos de su juglar salvador y de  su ayudante escénico, las ciudades y pueblos importantes de todas y cada una de las repúblicas iberoamericanas. La Sagrada imagen era depositada en conventos religiosos e iglesias, en donde recibía culto   de  devotos de todas las nacionalidades y razas, incluidos los indios aborígenes integrados,  quienes también rezaron a la Virgencita “Chiquita”  de España:

Uruguay: Guaraní
  (Estos indios fueron culturizados, cristianizados e integrados a la civilización por la Orden Jesuita en las Reducciones y Misiones Guaraníes del río de la Plata. Mediante el Tratado de Límites en tiempos de Fernando VI y su esposa, Bárbara de Braganza, se cedieron a Portugal a lo que se opusieron los Jesuitas de las Misiones y la Orden para hacerles obedecer el Tratado envió un miembro que era de Cártama ---y aparece en la película la Misión con otro nombre---: el padre Altamirano.)
            Bolivia:  Aymara, quechua
            Guatemala: Quiche (maya), Kaktchikel, Kekchi, Mam
            Perú:  Quecha, Aymara.
            Ecuador: Náhualt, Maya
            Argentina: Quecha
Chile: Mapuche
Colombia: Guajiro  (De aquí vinieron los cantes de ida y vuelta tan famosos en España: Guajiras y Colombianas, etc.)
Honduras: Caub
Nicarague: Misquitos
Venezuela:  Warao y otros.
*****

            Y también le rezaron en las capillas de los conventos  de cada ciudad en los que  el juglar depositaba la Imagen de nuestra Virgen del corazón, le rezaron españoles de generaciones y generaciones de emigrantes a  aquellas lejanas tierras; y también emigrantes  italianos, chinos, alemanes, ingleses, etc. etc. de religión cristiana y, otros sin serlo, iban a conocer  la odisea que llevaba a cabo una Virgencita chiquita Patrona de un pueblo de España, Cártama, en los brazos de un juglar  que era  paje de Ella, y la  presentaba en los escenarios y le cantaba y recitaba el poema de sus razones para haberla 
raptado de su pueblo.