sábado, 15 de junio de 2013

LOS “YO, YO, MÍOS, PARA MI”...






                                                      

         Señalaba Descarte, cómo los vicios sociales son progresivos a par del  tiempo, y sólo se atemperan cuando en el cuerpo social surge alguna crisis que sirva de catarsis.

          Entre esos vicios es actualmente llamativo  por su magnitud asfixiante y endiosada, el “yoismo”, del que se derivan  “egotismo”, “egolatrismo” y, en alguna equivalencia, el “egoísmo”;  todos incardinados en  la viscosa y pedante ignorancia (hoy se vive con desmesura  el orgullo de ser ignorante), la altanería que deviene en signos de    misantropismo insolidario,  exclusivista  y excluyente. Y uno, que es todo memoria y lengua, pero por prudencia callaito, callaito, porque, lo que es decir..., los ciudadanos honrados sólo decimos hoy  en España la mitad de la mitad. Todo, y más, a su acomodo, lo dicen los otros, los políticos y parapolíticos compañeros de pesebre.

         Es corriente el hecho de que dos amigos o amigas que se saludan,  uno le pregunte al otro por la salud: “¡Uf tengo unos dolores de piernas...” , y, el otro, sin dejarle terminar el desahogo a que el mismo le había instado, le enjareta “¡Pues arrímate a mí, pa dolores de piernas ¡yooo...! .” Y así ¿quién no conoce cientos de muestras?,

         Pero, en donde esta lacra    alcanza cotas frustrantes para el común, es, ya digo,  en la desmadrada  casta política actual --siempre salvando, una vez más, las lógicas y honrosas excepciones, conste ello--, incrustada ya de forma onerosa y sistémica en el tejido social: Un político por cada 100 vecinos a escala nacional,  incluidos niños, analfabetos empíricos y funcionales, incluso con carreras de la Lose (o como se diga), viejos, etc.

         Viene a las mientes  aquel refrancillo campesino sobre  un  padre que tenía varios hijos y, uno de ellos, no servía ni para dar puntas de batatas; ni siquiera llegó a aprender  el abecedario, es decir, no tenía  oficio ni beneficio, y sólo se ocupaba en echar barzones;  el padre, cansado de las vagancias de su hijo, y temiendo que por ello  deviniera en maleante, le dijo un día “ Ya que no sirves para otra cosa,  mañana mismo despido al porquero y tú guardas los cochinos; no te quiero ver más  haciendo el vago...”, cual sucedía, dicho sea como  verbigracia, a  un alcalde de pueblo que conocí en una reciente y aciaga reunión en Coín que, según sus trazas y posterior confirmación,  antes de meterse a político y acceder al honroso cargo de edil mayor, no había trabajado en otro menester que rebuscar espárragos y esquilmar esparto en sus cocheras entre coscojas.
        
         Ahora, todo el que no sirve para nada en la vida civil, y más si es premioso  de mollera y llevadizo de personalidad, antes que luego lo enrolan de relleno en algún partido político. Es cosa vista y comprobada, con evidencias hasta en la misma presidencia del gobierno y alrededores.

         Por ello, al fulano (a) que de tal guisa se ve aupado, le deviene   la petulancia altanera y, a quien a su vera  se le ocurra opinar, le derrama  la vista de soslayo displicéntemente, le corta la plática para a renglon seguido endiñarle  su rollo  pedantesco, aprendido de carretilla, cuyo sujeto es siempre “yo, yo, yo y ¡yo!...”, y su correlato gramatical, mí, mí, mí, mío, mío,  para mí. Estos políticos (as) de hoy es  el consabido espécimen que de nada sabe y de todo entiende, o sea, las más grandes se les van y las más chicas se les escapan.

         Los tales, pululan en España de  la que ya han hecho un remedo del    Rinconete y Cortadillo cervantino. O, ¿es que el “affaire” de los ERE, Mercasevilla, los 10.000.000  del ala  a la hija del virrey Chaves (Solchaga de por medio),  Curtel, Bárcena, el vergonzante “caso”  del Hospital Comarcal del Guadalhorce  IU por medio etc, no avalan lo que aquí digo?: ahí están las encuestas mostrando cual es una de las mayores preocupaciones de los españolitos (as) de a pie. Ya a Unamuno le preguntaron un día a que partido pertenecía. Respondió: "A   ninguno, yo soy un hombre integral  con un par, y, ni me parto ni me divido..." Cosas de don Miguel.

        Por cierto, en relación a IU, mi pío amigo, Miguel Esteban  Martín, parece que se ha dado el piro como concejal de su formación en Pizarra y,     no se descarta que de algún cargo más, también se las naje. 
   
         Desde otro ángulo, viene aquí a  pelo el célebre poema de don Jacinto   Benavente,de este tenor literal:   

EL “MEETING” DE LA HUMANIDAD

En el “meenting” de la Humanidad
millones de hombres gritan lo mismo:
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo...!
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo...!
¡Cu, cu, cantaba la rana;
cu, cu, debajo del agua...!
¡Qué monótona es la rana humana!
¡Qué monótono es el hombre mono!
¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo!...
Y luego: A mí, para mí;
en mi opinión, a mi entender.
¡Mí, mí, mí, mí, mío!...
¡Qué monótona y cansada es la rana humana!