Dedico esta reseña a los jóvenes de la comarca guadalhorzana que me consta ávidos de saber historias interesantes de los pueblos de la misma.
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Sigue texto de una carta escrita por Valeriano León a su amigo en Cártama, José González Marí, fechada el día 28 de julio de 1.955, ya retirado de las candilejas nuestro paisano y un año antes de morir:
PARA FACILITAR SU LECTURA, TRANSCRIBO EL TEXTO:
"Querido Pepe: Te supongo en tu retiro de Cártama gozando -- así lo deseo -- de la salud necesaria para el descanso que has merecido como el que más. En esta tu casa se te recuerda siempre con el afecto que supiste inspirarnos siempre.
Dedicado, aunque esporadicamente, al Cine con objeto de sacar un reposo que el Teatro nos niega, ruwdo en la actualidad una película "El piyayo" inspirada en la poesía de José Carlos de Luna. Como el personaje es un buscavidas para salvar su vida y la de sus nietos hace de todo por las calles malagueñas, le he indicado al Director, Luis Lucía, que acaso no iría mal incluir entre las imitaciones que realiza el viejo, la tuya en "Pregones malagueños", y al parecer ó en principio lo acepta. Tengo varios discos tuyos y entre ellos ese de los mpregones lo estoy escuchando constantemente pero hay una estrofa que no me es posible entender; es la que dice, "A las moras mauras, motitas moras...Málaga brillante madre que adoro a quien -- no se qué -- de improviso, si u8n orfeón pareces que cantara un coro... etc" ¿quieres aclararmelo?. Te lo agradeceré muchísimo.
A mediados de agosto iremos a Málaga para rodar los exteriores y espero verte. Mientras, recibes abrazos de Aurora y de tu gran amigo VALERIANO LEÓN".
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Ambos artistas (el matrimonio, Valeriano León y Aurora Redondo) vinieron ese verano a Cártama a ver a su amigo, Pepe González Marín y, entre otras visitas a sitios del pueblo, como ir al "sombrajo" de labor de mi padre en donde escucharon al morero, Antonio el de la Ramona, cantar la trilla subido en el rulo, también, cómo no, ascendimos con ellos a la Ermita en donde, sentados en su recoleta sacristía viendo Cártama y su vega al fondo, Pepe González Marín estuvo una larga hora hablándoles de las vicisitudes que, como "juglar de la Virgen", experimentó durante su peregrinar de año y medio con ella por todas las ciudades y pueblos de Iberoamérica y, finalmente, New York. "Con ello escribí, y a gala lo tengo, una singular cantiga mariana de carne y hueso, jugandome la vida en varias ocasiones..." La ermitaña, Carmen del Lili, enseñó sus aposentos y contó vivencias de peregrinos a los ilustres visitantes. Una experiencia que no olvidaré nunca, y que comparto aquí con mis queridos amigos lectores.
No es bueno para Cártama y la comarca el afán, incomprensible, de ocultar a las generaciones este periodo e hito de nuestra entrañable historia. Increíble; da dolor al ver lo que se hace con ello.