lunes, 16 de agosto de 2010

SIGNIFICATIVA ELECCIÓN DEL TRONO DE LA VIRGEN TRAS LA GUERRA

Cuando la imagen de la Virgen de Los Remedios regresa de iberoamérica, tal quedó dicho y se sabe, el trono secular de plata, mantos, corona, enseres procesionales y de culto habían desaperecido en su totalidad.
Fue entonces cuando determinadas fuerzas políticas acordaron regalar a la Virgen de los Remedios un trono, cuya construcción encargaron a un escultor italiano, quien facilitó una maqueta del mismo un tanto barroca y provista de la simbología de las tendencias políticas de la época (Fotografía izquierda de arriba).
José González Marín, de acuerdo con el párroco, D. Antonio Palomo, rechazó de plano la oferta, pese a ser gratuita.
El propio juglar se encargó de solicitar ayuda a su amigo, el escultor Paco Palma, quien encargó a su hijo, Francisco, llevar a cabo el proyecto provisional de uno de madera, mientras se hacía el previsto de plata --con el que se pasea actualmente la Virgen---, que al igual que este de madera, costeó el rapsoda cartameño (Fotografía derecha de arriba)
Queda de manifiesto con este valiente este gesto dada la época de que estamos hablando, la rigurosa separación que hacía González Marín entre sus concepciones políticas del momento, lógicamente virtuales, y, las de su arte y devociones que siempre fueron firmes e invariables.
Es historia e intrahistoria y, como tales, en aras de la verdad y para desfacer distorsiones aleves e interesadas, se cuenta aquí.