miércoles, 6 de abril de 2011

ES FALSO QUE FUERA DE DERECHA O, DE IZQUIERDA, A LO QUE HUBIESE TENIDO DERECHO: FUE UN ARTISTA A BIEN CON TODOS

NOTA: No me ha sido posible escanear mejor el texto del recorte periodístico de época. Per- donen, pues, la dificultad que ofrece para su lectura. Sigo intentando su mejora ya que merece la pena su testimonio.



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Cuantos fuimos amigos de Pepe González Marín, ó simplemente le conocimos --yo tuve el honor de ambas cosas y quedan pocos más (el tiempo no perdona); por tanto constituye para mi un irrenunciable deber de bien nacido su defensa-- damos fe de que fue un caballero y un hombre, en el más amplio significado del termino: Los testimonios aportados a mis lectores a través de este blog y de mi libro, "...El juglar y la Virgen Peregrina", no dejan lugar a la duda, si mi palabra de testigo de excepción no bastara . Es falso de toda falsedad que fuera un político activo (y tenía derecho y motivos personales a ello como cualquier otro ciudadano de antes y de ahora), y más falso aún, que lo fuera sectariamente. Eso fie siempre, y la verdad no ofende, patrimonio de los marxistas, leninistas, estalinistas, etc. Fue, eso sí, un hombre bueno donde los haya, que amó a su patria y a su pueblo y le dio fama, a la una y al otro, por el mundo entero. Fue un consagrado y exitoso primer actor en las compañías más relevantes de la época (que es como decir de todos los tiempos) cuales María Guerrero, Enrique Borrás, Emilio Thuiller, Catalina Bárcena, Margarita Bárcena, etc. Creó un arte nuevo: Conociendo que la poesía estaba secuestrada en los reductos de unas minorías intelectuales exclusivas y excluyentes culturalmentes hacia el gran públioco, él inventó un género teatral nuevo: LA ESCENIFICACIÓN DE LA POESÍA, para así llevarla al pueblo liso y llano a través de los arpegios de su voz privilegiada, su genial mímica y su maestrías escénica. Los poetas que él fue dando a conocer por el mundo entero, le decían, NUESTRO HERMANO, y por ese mérito de llevar la cultura española por todo el orben de habla hispana, el Gobierno de la II República, le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica y el collar de Alfonso X El Sabio, reconocimiento que tantas veces él se alegró por su pueblo de nacencia, Cártama, que hoy agravia su memoria y olvida sus méritos. Sobran comentarios al respecto.


Se codeó, llevando siempre su patria y su pueblo por bandera, con Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno de tres continentes de las más variadas ideologías, y todos le respetaron a él y, a través suyo, a su patria, España. En el interregno de julio de 1.936 a finales de diciembre de 1.937 (año y medio), por el motivo que antecede 16 repúblicas iberoamericanas quisieron fraguar a través de la visita a aquellos paises de la Virgen de los Remedios, Patrona de un pueblecito de la "Madre Patria", en los brazos de González Marín, lazos de confraternidad, y todos y cada uno de los Presidentes de estas naciones de allende el Atlántico, le rindieron honores y devota pleitesía, al tiempo que, todos estos Presidentes sin excepción, entregaban una bandera a su Juglar como testimonio de ese hermanamiento; banderas, que orlaron los muros de la Ermita cartameña hasta mediados de la década de los años sesenta del pasado siglo en que fueron mancilladas en su grandioso significado de paz y hermandad y, físicamente , al parecer, quemadas. Pero la tradición y la imagen ya habían sido salvadas por el egregio cartameño, hoy tan injustamente maltratada su memoria, José González Marín, que nació en Cártama y, en ella, quiso estar enterraddo tras su muerte en mayo de 1.956... ¿Por qué siendo Cártama un pueblo noble y bueno, ha de estar mál visto por doquier por culpa de unos cuantos descerebrados, indigentes intelectuales y antipueblo?


No está de más, en abono de lo que aquí se dice, leer el artículo adjunto y ver en Google la biografía de Boris Bureba quienes no sepan quien fue.