sábado, 1 de diciembre de 2012

EL PEPERO “ESNORTAO”



                                               
            Son tiempos en los que diariamente vamos de sorpresa en sorpresa a cual más carente de lógica y sobrada de necedad y, la mayoría, guarnecida de mala uva del terreno que, si se sometiera a pisa como la de los nobles y bíblicos sarmientos, en vez de vino sacrosanto, exudaría  caldo bordelés. 

            Esta misma mañana, al despegarme del cajero de Unicaja, me aborda un tocayo políticamente afincado en las filas de a pie del PP local (igual podría haberlo sido en el PSOE o en Izquierda Unida, malages  los hay en todos lados), disidente consuetudinario,  del tajo, eso también y, de sopetón,  el cabrito va y me espeta sin que se le trastabillara la sin hueso: 

            --“Beato   --sí, yo creo en Dios--, tenía ganas de verte: ¿qué me dices ahora de los embustes de la Iglesia” Resulta que el  mismísimo Papa dice que lo de la mula y el buey en el Portal de Belén es una mentira

            Le eché paciencia al evento mañanero y,  tolerantemente, sin mandarlo a la caca  por el impertinente calificativo inicial,   le respondí:

            --El Papa lo que dice es que según el Evangelio de San Lucas, La Virgen al dar a luz depositó el Niño en un pesebre, y, muchacho, los pesebres, que yo sepa, no se sirven  para que en ellos coman las gallinas... ¿Tú me entiendes?

            Me disponía a seguir mi camino hacia el bar “El Lorito”  para tomarme el cafetito de cada mañana con mis amigos Lucas, Paco Viña Vieja, José Manuel de Unicaja y otros, cuando, tocándome en el hombro el mentado fulano  vuelve a la carga contra el Papa de esta guisa:

            --Es lo mismo que dice el Papa sobre el aborto, como si un feto fuera una criatura humana hecha y derecha.

            Apurando ya los últimos residuos de paciencia, y refrenando el exabrupto que pugnaba por salir de mi garganta, le expliqué gráficamente:

            --Claro, eso  es igual que si alguien se dedica a arrancar las flores a las matas de un melonar alegando que todavía no son melones...

            Con los ojos desencajados, temblándole la barba de ira, me endiña arrastrando las sílabas:

            --Tú lo que eres un ignorante que vas de listillo por la vía... ¡Adiós sabihondo de leche...!

            En ese instante los gnomos de la inspiración maligna acudieron en mi auxilio y mientras estuvo a tiro el hideputa de marras (honoris causa)  le fui desgranando, al estilo de Camilo José Cela (“Café de artistas”.- Biblioteca de Literatura Universal, 1.993) sin que el gnomo me dejara ahorrar ni un epíteto ni atemperar decibelios:

            --¡Vago! ¡Tragaldabas! ¡Remangaenaguas! ¡Glotón venido a menos! ¡`Tumbasartenes! ¡Zapirón”! ¡Misifú de peroles! ¡Pepero arrimao! ¡Zampaolla! ¡”Quiero y no puedo”! ¡Epulón de sobraduras! ¡ ¡Picha endeble! ¡Borrachón de zarzaparrilla! ¡Magreaviejas! ¡Ay que me troncho¡ ¡Macandito! ¡Chiquilindongui! ¡Mamasopa! ¡Follapavas!...

            --¡¡¡Me estás oyendo, gilipoya...!!!

            No; ya no me oía.

            No me dejó tiempo para  “razonarle” la aleve alusión que hizo a mis diferencias con doña Leonor, presidenta del PP de Cártama (mejor sea el año), lo que ya haré, seguramente  en breve. Ganas, ni justas razones,  no me faltan. Pero cuando tenga escaner arreglado, será metiendo documentos  elocuentes e irreplicables por un tubo. Aquí alguien miente, es esta señora y sus adlateres.